De flurona a deltacron: cuatro claves sobre informaciones recientes del COVID-19

CORONAVIRUS · 15 ENERO, 2022 10:50

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Mariana Souquett Gil | @nanasouquett

Foto por EFE

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El año 2022 inició con la más grande ola de casos de COVID-19 registrada en el mundo desde el comienzo de la pandemia. Pero la gran cantidad de casos también trajo consigo una ola de términos nuevos que han causado alarma entre la población, como «flurona», «deltacron» y «variante IHU». ¿De qué se trata todo esto?

Estas son algunas aclaratorias sobre los términos recientes más populares relacionados con COVID-19.

1. ¿Existe realmente flurona? 

Flurona no es un virus ni una enfermedad nueva: es solo un nombre comercial para referirse a la coinfección entre influenza y COVID-19, la infección simultánea entre gripe y COVID-19. No se trata de un fenómeno nuevo: ya en marzo de 2020 se habían detectado casos así. 

«Es un término no médico, surgido en redes y medios para explicar la circunstancia de la infección concurrente o al mismo tiempo de gripe (Influenza o flu en inglés) y COVID-19 o (infección por el coronavirus denominado SARS-CoV-2)», compartió el presidente de la Sociedad Venezolana de Infectología (SVI), el doctor Manuel Figuera, en su cuenta en Instagram.

El especialista explicó que ambas enfermedades son indistinguibles clínicamente debido a que tienen síntomas similares y afectan de manera más severa a los adultos mayores, embarazadas, o personas con ciertas condiciones de salud. La única manera de detectar si una persona tiene ambas es por pruebas moleculares.

«Influenza ocurre con mayor predominio epidemiológico en los meses de invierno en el hemisferio correspondiente. COVID-19 lleva 2 años afectando en olas epidémicas a distintos países», añadió.

Para ambas enfermedades existen vacunas. Tener influenza y COVID-19 no aumenta el riesgo de que el coronavirus evolucione a variantes más peligrosas, señaló Abdi Mahamud, epidemiólogo de la Organización Mundial de la Salud.   

2. ¿Existe deltacron? 

Recientemente, Chipre anunció que había detectado 25 casos de una infección provocada por una mezcla de las variantes delta y ómicron. Sin embargo, expertos consideran que realmente se trata de un error de laboratorio provocado por una contaminación.

Maria van Kerkhove, epidemióloga de enfermedades infecciosas y jefa técnica de la respuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) al COVID-19, expresó que lo que científicos chipriotas denominaron deltacron probablemente sea el resultado de contaminación durante la secuenciación.

«No usemos palabras como deltacron, flurona o flurone. Por favor», dijo en su cuenta en Twitter el 10 de enero. «Estas palabras implican la combinación de virus/variantes y esto no está ocurriendo». 

El gerente de incidente para COVID-19 de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Sylvain Aldighieri, aseguró este 12 de enero que aunque pueden haber casos de coinfección o codetección de las dos variantes, no se puede hablar de recombinación.

«No se ha demostrado que este fenómeno haya ocurrido y se está investigando si los reportes que han circulado recientemente se deben a una contaminación de laboratorio u otro tipo de artefacto», dijo. «No es una preocupación en este momento». 

Además de hablar sobre «deltacron», Maria van Kerkhove también se había referido a flurona y afirmó que, con los encuentros interpersonales junto al limitado cumplimiento de las medidas de salud pública, más la circulación de influenza y COVID-19, el mundo verá más casos de coinfección.

«Vacúnese (contra la COVID-19 y la gripe), continúe utilizando medidas de sanidad pública. Póngase la mascarilla. Aplique el distanciamiento. Evite aglomeraciones. Ventile», dijo. 

3. ¿Es nueva la variante IHU? 

El mundo ha hablado sobre una variante denominada IHU (B.1640.2), pero no se trata de algo nuevo. Es un sublinaje de la variante B.1640, detectada por primera vez en septiembre de 2021 en diversos países, entre ellos la República Democrática del Congo.

La variante IHU (B.1640.2) se detectó en Francia en octubre en una persona proveniente de Camerún. Su nombre es un reconocimiento al Instituto Hospitalario Universitario de Marsella, centro que ayudó a identificarla. 

Según expresó Maria van Kerkhove en una conferencia de prensa de la OMS, esta variante representa menos del 1% de las secuencias realizadas en Francia y «no está circulando activamente». La experta destacó que las vacunas disponibles hasta la fecha protegen frente a esta variante.

La variante entra en la clasificación de variante bajo vigilancia, calificación utilizada para las variantes que cuentan con modificaciones en el genoma que, según se sospeche, puedan afectar a las características del virus y parezcan indicar que la variante pudiese entrañar riesgos en el futuro. No obstante, expertos de la OMS indicaron que han tenido a la variante bajo el radar y que, según la información disponible, no representa un riesgo mayor.

4. ¿Qué se sabe de ómicron?

Por último, la OMS ha alertado que ómicron ya es dominante a nivel mundial, con casi 60% de los casos. ¿Qué se sabe hasta ahora sobre esta variante?

El gerente de incidente de COVID-19 de la OPS indicó que ómicron, según la evidencia disponible al momento, tienen una capacidad de transmisión hasta tres veces mayor que la observada con delta. Sin embargo, destacó que su rápida capacidad de transmisión puede deberse a su habilidad de evadir la respuesta inmune, «generando así infección aún en pacientes vacunados o en pacientes previamente infectados». 

La OMS destaca, en sus actualizaciones técnicas y epidemiológicas de enero, que la variante ómicron ha mostrado tener un tiempo de duplicación más corto en comparación con otras variantes, con transmisión ocurriendo incluso en aquellos vacunados o que ya hayan tenido COVID-19. 

En términos de la severidad de la enfermedad, hay evidencia creciente que apunta a que ómicron es menos severa en comparación con otras variantes. La evidencia también apunta a que la severidad incrementa con la edad y con la presencia de condiciones médicas subyacentes, al igual que entre las personas no vacunadas.

Según datos preliminares, la efectividad de las vacunas para evitar infección sintomática por ómicron es menor comparada con delta, mientras que las dosis de refuerzo incrementan la efectividad de las vacunas. Sin embargo, datos de dos estudios muestran que aún pueden ser efectivas frente a las hospitalizaciones.

«No se trata de ver a ómicron como una simple gripe. Es importante tener en cuenta que aún tenemos muchas personas que no han recibido la vacunación completa, y principalmente en aquellos con alguna comorbilidad, una infección con ómicron puede llegar a ser grave o muy grave», expresó Aldighieri el 12 de enero.