¿Llegó la hora de repensar el valor de la naturaleza?  

CAMBIO CLIMÁTICO · 17 JULIO, 2022 07:30

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Margaret López


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¿Es sostenible construir un hotel de cinco estrellas en las costas de Los Roques? ¿Tiene sentido promover nuevas minas para la extracción de oro en el Arco Minero del Orinoco? Para responder a estas preguntas primero hay que fijar el valor de la naturaleza en el país y justo un grupo de científicos internacionales llamó a repensar este asunto.

La Plataforma Intergubernamental sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (Ipbes, por sus siglas en inglés) presentó un nuevo estudio que recalca que la ganancia económica en el corto plazo no puede ser el único criterio a utilizar a la hora de tomar decisiones que involucren al ambiente, la biodiversidad y la adaptación al cambio climático.

“Nuestro enfoque actual respecto a las decisiones políticas y económicas no tiene en cuenta la diversidad de valores de la naturaleza”, advirtió Ana María Hernández, presidenta de la Ipbes, durante el lanzamiento del Informe de evaluación sobre los valores diversos y la valoración de la naturaleza desde Bonn, Alemania.

Un equipo de 82 científicos internacionales hizo una revisión metodológica de más de 13.000 fuentes de información, que incluyeron desde estudios científicos hasta materiales indígenas, para entender cómo se puede evaluar mejor el valor de la naturaleza.

Sus principales conclusiones son que existen más de 50 métodos y enfoques para valorar a la naturaleza en todo el mundo. Sin embargo, la gran mayoría de las decisiones gubernamentales ponderan más valores instrumentales de mercado como la producción intensiva de alimentos, el número de puestos de empleos creados o el precio de una determinada materia prima en el mercado internacional, sin tener en cuenta otros factores claves.

“Un proyecto de desarrollo puede producir beneficios económicos y puestos de trabajo, pero también puede provocar la pérdida de especies (…) y la destrucción de lugares del patrimonio importantes para la identidad cultural, lo que afecta a los valores relacionales de la naturaleza. El informe ofrece orientaciones para combinar estos valores tan diversos”, explicó durante el evento la bióloga mexicana Patricia Balvanera, una de las autoras de la investigación.

Nueva mirada a los proyectos  

El Ipbes logró que los representantes de los 139 países miembros del organismo aprobaran este informe el pasado 11 de julio. La convocatoria es, entonces, a que los nuevos planes de desarrollo dejen de ver a la naturaleza solo como una fuente de ingresos económicos o una postal inmaculada.  

Venezuela es miembro del Ipbes desde agosto de 2018 y, por tanto, la administración de Nicolás Maduro ahora deberá tomar en cuenta estos nuevos principios para fijarle un valor a la naturaleza a la hora de aprobar aquellos proyectos que aspiran a convertirse en las nuevas Zonas Económicas Especiales.

Valor de la naturaleza

Los científicos contratados por el Ipbes construyeron también una nueva matriz del valor de la naturaleza que incluye la satisfacción de las necesidades alimenticias y económicas humanas, pero también otros factores como el impacto intrínseco de la biodiversidad, la huella para la salud y los factores socioculturales de las comunidades de una determinada zona.

Esto implica que si se quisiera aprobar, por ejemplo, la construcción de un nuevo hotel en la orilla del mar de Los Roques habría que considerar más que las ganancias por el alquiler de las exclusivas habitaciones de lujo y los impuestos percibidos por el fisco nacional.

Se tendría que hacer una evaluación que considere la destrucción de manglares en el área por la construcción, los riesgos de contaminación del Mar Caribe, las implicaciones para la pesca en la zona y el respeto a las especies de aves, peces, plantas y crustáceos en todo ese ecosistema.

Como dijo el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Qu Dongyu, “es preciso que los encargados de la formulación de políticas midan de qué manera afectarán sus decisiones a los distintos componentes de la diversidad biológica y a los diferentes segmentos de la sociedad y a lo largo del tiempo”.

Al final lo que busca esta nueva matriz para darle valor a la naturaleza es que se incorporen factores más diversos, se incentiven los cambios en las políticas y se promueva más la sostenibilidad en todos los países.

Foto principal: Territorio Insular Francisco de Miranda

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CAMBIO CLIMÁTICO · 15 AGOSTO, 2022

¿Llegó la hora de repensar el valor de la naturaleza?  

Texto por Margaret López

¿Es sostenible construir un hotel de cinco estrellas en las costas de Los Roques? ¿Tiene sentido promover nuevas minas para la extracción de oro en el Arco Minero del Orinoco? Para responder a estas preguntas primero hay que fijar el valor de la naturaleza en el país y justo un grupo de científicos internacionales llamó a repensar este asunto.

La Plataforma Intergubernamental sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (Ipbes, por sus siglas en inglés) presentó un nuevo estudio que recalca que la ganancia económica en el corto plazo no puede ser el único criterio a utilizar a la hora de tomar decisiones que involucren al ambiente, la biodiversidad y la adaptación al cambio climático.

“Nuestro enfoque actual respecto a las decisiones políticas y económicas no tiene en cuenta la diversidad de valores de la naturaleza”, advirtió Ana María Hernández, presidenta de la Ipbes, durante el lanzamiento del Informe de evaluación sobre los valores diversos y la valoración de la naturaleza desde Bonn, Alemania.

Un equipo de 82 científicos internacionales hizo una revisión metodológica de más de 13.000 fuentes de información, que incluyeron desde estudios científicos hasta materiales indígenas, para entender cómo se puede evaluar mejor el valor de la naturaleza.

Sus principales conclusiones son que existen más de 50 métodos y enfoques para valorar a la naturaleza en todo el mundo. Sin embargo, la gran mayoría de las decisiones gubernamentales ponderan más valores instrumentales de mercado como la producción intensiva de alimentos, el número de puestos de empleos creados o el precio de una determinada materia prima en el mercado internacional, sin tener en cuenta otros factores claves.

“Un proyecto de desarrollo puede producir beneficios económicos y puestos de trabajo, pero también puede provocar la pérdida de especies (…) y la destrucción de lugares del patrimonio importantes para la identidad cultural, lo que afecta a los valores relacionales de la naturaleza. El informe ofrece orientaciones para combinar estos valores tan diversos”, explicó durante el evento la bióloga mexicana Patricia Balvanera, una de las autoras de la investigación.

Nueva mirada a los proyectos  

El Ipbes logró que los representantes de los 139 países miembros del organismo aprobaran este informe el pasado 11 de julio. La convocatoria es, entonces, a que los nuevos planes de desarrollo dejen de ver a la naturaleza solo como una fuente de ingresos económicos o una postal inmaculada.  

Venezuela es miembro del Ipbes desde agosto de 2018 y, por tanto, la administración de Nicolás Maduro ahora deberá tomar en cuenta estos nuevos principios para fijarle un valor a la naturaleza a la hora de aprobar aquellos proyectos que aspiran a convertirse en las nuevas Zonas Económicas Especiales.

Valor de la naturaleza

Los científicos contratados por el Ipbes construyeron también una nueva matriz del valor de la naturaleza que incluye la satisfacción de las necesidades alimenticias y económicas humanas, pero también otros factores como el impacto intrínseco de la biodiversidad, la huella para la salud y los factores socioculturales de las comunidades de una determinada zona.

Esto implica que si se quisiera aprobar, por ejemplo, la construcción de un nuevo hotel en la orilla del mar de Los Roques habría que considerar más que las ganancias por el alquiler de las exclusivas habitaciones de lujo y los impuestos percibidos por el fisco nacional.

Se tendría que hacer una evaluación que considere la destrucción de manglares en el área por la construcción, los riesgos de contaminación del Mar Caribe, las implicaciones para la pesca en la zona y el respeto a las especies de aves, peces, plantas y crustáceos en todo ese ecosistema.

Como dijo el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Qu Dongyu, “es preciso que los encargados de la formulación de políticas midan de qué manera afectarán sus decisiones a los distintos componentes de la diversidad biológica y a los diferentes segmentos de la sociedad y a lo largo del tiempo”.

Al final lo que busca esta nueva matriz para darle valor a la naturaleza es que se incorporen factores más diversos, se incentiven los cambios en las políticas y se promueva más la sostenibilidad en todos los países.

Foto principal: Territorio Insular Francisco de Miranda

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