Con esta medida, además de poner en evidencia el deterioro del signo monetario, se empuja más hacia la dolarización. A pesar de ello, el dólar pierde cada vez más poder adquisitivo.
En vez de concentrarse la producción se lleva a la quiebra miles de empresas. Se destruye el campo y se desertifica la planta industrial. El proceso destructivo lleva a la crisis eléctrica. Las empresas básicas son llevadas casi a la ruina.
Suficientes riquezas como para afirmar que la leyenda de El Dorado se quedó corta. Contar con Guayana puede inclinar el fiel de la balanza en favor de una u otra potencia imperialista.
Los nacionalismos fascistas renacen como en la reproducción de células cancerígenas. Mientras, el progresismo revolucionario nace de sus cenizas como el ave Fénix. Dos metáforas. Dos connotaciones.
La negociación es válida con la condición de que sirva para la salida del régimen. De lo contrario, solo servirá para que el régimen gane unos días más.
La reconstrucción puede ser acelerada y alcanzada en un tiempo determinado por la fuerza que representa una sociedad dispuesta a construir un nuevo país.