Comienzan las elecciones intermedias en EEUU; Trump se juega su poder absoluto
Estos comicios se presentan como una especie de referéndum sobre la gestión de Donald Trump

Estados Unidos acude este martes a las urnas para unas elecciones de medio mandato en las que está en juego la mayoría republicana en el Congreso, que respalda la agenda del presidente Donald Trump, además de numerosos cargos estatales y locales.
A diferencia de muchos otros países que celebran elecciones en domingo, Estados Unidos mantiene una tradición de casi dos siglos: los comicios federales tienen lugar el martes después del primer lunes de noviembre cada cuatro años.
Así, las últimas elecciones presidenciales, en las que Trump se impuso a Kamala Harris, se celebraron el martes 5 de noviembre de 2024, mientras que las próximas están previstas para el martes 7 de noviembre de 2028.
En el caso de las legislativas de medio mandato, las anteriores tuvieron lugar el martes 8 de noviembre de 2022 y, tras las de hoy, las siguientes se celebrarán el martes 5 de noviembre de 2030.
Una ley de 1845
La peculiar fecha se remonta a una ley aprobada por el Congreso en 1845, que estableció un día común para las elecciones presidenciales y que luego se ampliaría a las del Congreso.
Hasta entonces, cada territorio podía organizar las votaciones dentro de un periodo de 34 días antes de que se reunieran los compromisarios para nombrar al presidente.
La disparidad de fechas generaba el riesgo de que los resultados conocidos en los primeros estados en votar condicionaran la decisión de los electores de aquellos que acudían después a las urnas.
Por qué noviembre
La elección de noviembre y del martes tampoco fue casual: en una sociedad eminentemente agrícola como la estadounidense del siglo XIX, se buscaba una fecha que no interfiriera con las labores del campo y en la que el clima permitiera los desplazamientos.
La primavera y el verano coincidían con las temporadas de siembra y cultivo, mientras que a comienzos del otoño todavía se desarrollaban las cosechas. Noviembre ofrecía, por tanto, un margen entre el final de la recolección y los meses más duros del invierno.
Por qué el martes
El martes se escogió por razones igualmente prácticas: en aquella época, muchos ciudadanos vivían lejos de los centros de votación y necesitaban desplazarse a caballo o a pie, por lo que podían requerir un día para llegar y otro para regresar.
El domingo quedaba descartado por ser día de iglesia y de descanso, mientras que el miércoles era tradicionalmente día de mercado para los agricultores.
La fórmula de “el martes después del primer lunes” también tenía una razón concreta: evitar que las elecciones coincidieran con el 1 de noviembre, día de trabajo especial para comerciantes y contables por ser el primer día del mes.
¿Qué se juega Trump?
Estos comicios se presentan como una especie de referéndum sobre la gestión de Donald Trump, en un contexto marcado por el creciente descontento ciudadano ante la inflación, el encarecimiento de la gasolina y la impopular guerra de Irán.
Más de 57 millones de estadounidenses ya han votado por adelantado. La participación presencial y el ritmo del recuento marcarán una jornada en la que las contiendas más ajustadas por el control del Congreso podrían tardar días en resolverse, en la elección legislativa que el propio Trump ha catalogado como “la más importante de la historia”.
Las elecciones de medio mandato suelen suponer un desafío para el partido que ocupa la Casa Blanca y controla el Congreso. En 2026, ese escenario sitúa al presidente Donald Trump y a los republicanos, que cuentan con mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, ante una prueba política decisiva.
Pese al desafío, Trump ha pedido en numerosas ocasiones en sus mítines el apoyo directo de los votantes. “En estas elecciones, os pido que hagáis como si yo también me presentara. Por favor, imaginad que mi nombre está en las papeletas”, afirmó el mes pasado.
Estos comicios ofrecen a los ciudadanos la oportunidad de evaluar la gestión del presidente y expresar su grado de satisfacción con sus políticas. Un resultado desfavorable para los republicanos podría obligar a Trump a introducir cambios en el rumbo de su Administración.
Un congreso dividido también podría otorgar a los demócratas una mayor capacidad de investigación y supervisión del Ejecutivo de Trump, así como bloqueos legislativos y dificultades para aprobar presupuestos o impulsar nuevas medidas.
Con información de CNN, EFE y Antena 3