Fiscal clave en el caso contra Maduro deja la Fiscalía del Distrito Sur de NY a meses del juicio
Según el documento judicial, Richman “ya no estará empleado por la Fiscalía de Estados Unidos a partir del 25 de septiembre”

Jason Richman, cojefe de Seguridad Nacional de la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York (SDNY) y uno de los fiscales de más alto rango que supervisaba el caso de Estados Unidos contra Nicolás Maduro, dejó de trabajar en la oficina el 25 de septiembre de 2026. Así lo informó el fiscal federal de Manhattan, Jamie McDonald, en un escrito presentado al juez Alvin K. Hellerstein, quien preside la causa.
Según el documento judicial, Richman “ya no estará empleado por la Fiscalía de Estados Unidos a partir del 25 de septiembre de 2026”. El fiscal solicitó ser retirado formalmente del expediente EEUU contra Maduro Moros. No se dieron a conocer las razones de su salida ni su próximo destino profesional. Richman se negó a comentar, según destaca información de Bloomberg.
Datos claves
Richman es un abogado veterano en temas de seguridad nacional y narcotráfico internacional. Su nombre aparece en varios de los casos de mayor impacto relacionados con Honduras tramitados en Nueva York, incluidos los de Juan Antonio “Tony” Hernández y el expresidente Juan Orlando Hernández. En el expediente de Maduro, su experiencia era considerada un activo importante para la acusación.
Maduro y su esposa, Cilia Flores, enfrentan cargos de conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y delitos relacionados con armas. El caso se basa en una acusación original de 2020 que se actualizó tras la captura de Maduro en Caracas en enero de 2026. Ambos se declararon no culpables. El juicio de alto perfil está programado para junio de 2027.
La salida de Richman ocurre a menos de nueve meses del inicio del juicio y se suma a los cambios de personal que ha experimentado la SDNY en los últimos años.
¿Qué puede pasar a partir de ahora?
La pérdida de un fiscal de este nivel genera varias posibilidades:
Reasignación del equipo: La Fiscalía deberá designar a otro abogado experimentado para asumir la supervisión. Otros fiscales del equipo, como aquellos con trayectoria en la Unidad de Seguridad Nacional y Narcóticos Internacionales, podrían tomar el relevo. Sin embargo, la curva de aprendizaje en un caso de esta complejidad y magnitud es significativa.
Posible impacto en la estrategia de la acusación: Richman conocía en profundidad la evidencia y la narrativa del caso. Su partida podría retrasar ciertos preparativos o forzar ajustes en la presentación de pruebas y testigos cooperantes, algo habitual en causas de este tipo.
Oportunidad para la defensa: El equipo de Maduro, liderado por el abogado Barry Pollack (quien representó a Julian Assange), podría interpretar la salida como una señal de debilidad o desorganización en la acusación e intentar explotarla en mociones o en el juicio.
Continuidad institucional: La SDNY tiene una tradición de manejar casos internacionales de alto perfil (Noriega, Hernández, etc.). Aunque la salida de un fiscal clave es un golpe, la oficina suele absorber estos cambios sin que el caso se derrumbe. El juez Hellerstein, un magistrado con décadas de experiencia, mantendrá el calendario salvo que surjan motivos de fuerza mayor.
Especulaciones políticas: En el contexto actual de cambios en el Departamento de Justicia, algunos analistas podrían vincular la renuncia a tensiones internas o a la polarización que rodea el caso. Por ahora no hay evidencia pública de presión política directa sobre Richman.
En resumen, la partida de Jason Richman representa una pérdida tangible de experiencia para la acusación a pocos meses de un juicio que promete ser uno de los más vigilados de los últimos años. La capacidad de la SDNY para reorganizar el equipo sin perder impulso será clave para el desarrollo de la causa, agrega Bloomberg.
