Pescadores a caraqueños: Pueden bajar a La Guaira a comprar pescado fresco

Con una flota activa de entre 15 y 20 peñeros diarios por muelle, los pescadores bajaron los precios de especies como la cojinúa y el atún hasta en 40%

Los estragos causados por los recientes terremotos en el estado Vargas, el pasado 24 de junio, provocaron un golpe fuerte a la economía costera, pero no lograron paralizar la faena de los pescadores. 

Este semana, Efecto Cocuyo hizo un recorrido por los muelles pesqueros de La Zorra, en Catia La Mar, Macuto, y el conocido Mercado El Mosquero en Maiquetía y se constató que todos estos puntos de venta se encuentran plenamente operativos y listos para atender a los consumidores desde tempranas horas de la mañana.

La Zorra: Entre la caída de ventas, logística propia y apoyo a los refugios

En el muelle de La Zorra, en Catia La Mar, la jornada empieza temprano a pesar del luto por los compañeros fallecidos tras el movimiento telúrico. Aunque en ese puerto solo murió un pescador, Alexander Ávila, vocero del Consejo Popular de Pescadores y Pescadoras (Comppa) de este puerto, explicó que la producción mermó considerablemente porque la actividad depende en gran medida del turismo capitalino. A pesar de esto, precisó que durante los últimos días ha habido un leve repunte comercial tras dos semanas de paralización total.

pescadores de la guaira

Ávila destacó que la variedad de especies como atún aleta amarilla, dorado, pargo, catalufas y mero se mantienen en oferta diaria. “Queremos invitar a todo el pueblo caraqueño a que baje a La Guaira a comprar su pescado fresco”, señaló el vocero y detalló que el kilo de atún aleta amarilla está en 3 dólares.

Por su parte, los pescadores con toda una vida en el oficio se han visto obligados a modificar sus esquemas de trabajo. Denis Granada, de 29 años de edad, quien labora en el puerto desde niño, relató que antes de los dos terremotos el muelle no descansaba “de luna a luna” y se faenaba hasta seis días a la semana. En la actualidad, ante la baja demanda, redujero las salidas al mar a solo dos o tres días a la semana para evitar que la pesca se pierda.

Granada detalló que la actual situación los obligó a asumir tareas de distribución directa a través de redes sociales y contactos personales. 

“Prácticamente estamos cumpliendo dos funciones: pescar y también distribuirlo”, explicó el pescador y agregó que para salir de la mercancía antes de que pierda frescura bajaron los precios significativamente. 

  “Especies que normalmente vendías en 4 o 5 dólares, ahorita las estás vendiendo hasta en 2,5 o 3 dólares por la misma situación, queriendo uno resolver para salir de la venta”, indicó.  

A estas complicaciones comerciales se suma el rol social asumido por los trabajadores para atender a las poblaciones costeras más afectadas. Yonaiker Meléndez, de 32 años y también pescador de La Zorra, señaló que se movilizaron a zonas como Choroní, Puerto Maya y Arrecife para entregar insumos. “Nos ha tocado hacer labor social ayudando al pueblo. Apoyamos con pescado a la gente que está en refugios, escuelas y comedores”, afirmó.  

Meléndez recordó que La Zorra es el puerto de desembarque clave para el pescado y los suministros que van hacia Chirimena o Puerto Cruz, con un movimiento semanal de hasta 45 embarcaciones que se turnan para surtir combustible. Al igual que Granada, reiteró que la producción en la mar no se ha detenido y que las vías de acceso a la entidad están aptas para que los compradores de Caracas acudan directamente a los muelles.

Pescadores de La Guaira

En Macuto y El Mosquero hay bajas en las ventas

En el muelle de Macuto, la falta de compradores mantiene parte de la flota varada en la orilla, situación que los pescadores aprovechan para reparar y pintar sus peñeros. 

Evelio Mamerto Rojas, quien suma 81 años de edad y 57 dedicados a la faena marítima, lamentó que las pérdidas humanas y materiales hayan ido acompañadas de un drástico descenso en la comercialización, aunque desde el puerto salen a diario entre 18 y 20 lanchas a partir de las 5:00 a. m.

Rojas enfatizó que los precios han tenido que ajustarse a la baja, pero aclaró que existe un límite operativo por los costos de la gasolina, el aceite y la paga de los marineros. 

Asimismo, desmintió las versiones sobre supuestas restricciones en la franja costera. “Es una mala información creer que no se pueden bañar; aquí puede ir cualquiera a hacerse su baño y hacer sus compras tranquilamente”, aseveró el pescador, e invitó a los caraqueños a retomar la costumbre de bajar al litoral central.

En la parroquia Maiquetía, el mercado El Mosquero presta servicio de lunes a domingo entre las 6:00 a. m. y las 2:00 p. m. Ricardo Rodríguez, comerciante con una década en el recinto, detalló que el golpe económico ha sido duro debido a la destrucción de locales, el éxodo de residentes a otros estados y el desplazamiento de familias hacia refugios.

Rodríguez señaló que muchos clientes aún no bajan a La Guaira por la creencia errónea de que el mercado no está funcionando. Para estimular la demanda, ofrecen la cojinúa en 3.500 bolívares el kilo y combos de tres kilos por 9.000 bolívares, además de especies en rueda como el dorado y la curvina a 11 dólares, y la aguja en 8 dólares el kilo. 

“Hay gente que tiene temor de venir porque piensan que no estamos trabajando, pero sí estamos trabajando con pescado fresco diario”, insistió.

Restaurante de El Mosqueros se mantienen abiertos

El sector gastronómico que opera dentro del mercado El Mosquero también permanece activo. Trabajadoras de los restaurantes del área informaron que, tras unas semanas críticas inmediatamente posteriores al doble terremoto, la presencia de comensales ha comenzado a reactivarse desde hace 15 días.

Actualmente, la mayor parte de la clientela está conformada por las cuadrillas de trabajadores que realizan labores de remoción de escombros y por el personal desplegado en la atención de las víctimas. 

Ante la situación, los trabajadoras hicieron un llamado a las organizaciones y particulares que compran alimentos para donaciones a adquirir la comida preparada en estos locales, como una manera directa de apoyar a los comerciantes que intentan reconstruir sus ingresos tras haber perdido sus viviendas en la tragedia.

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Me dedico al periodismo con enfoque en derechos humanos. Hago cobertura sobre violencia en un país con pocas garantías