Influyente mediador de Trump en Venezuela abandona el cargo, según Reuters

Mauricio Claver-Carone dijo a Reuters que ya no participa en los asuntos relacionados con Venezuela

Mauricio Claver-Carone, uno de los principales consejeros no oficiales de Donald Trump, no continuará en sus labores de asesor para el caso Venezuela y los asuntos latinoamericanos, de acuerdo con un informe publicado por la agencia Reuters.

La agencia de noticias citó fuentes con conocimiento directo sobre el tema. Según los datos recabados, el exdirector del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ejercía sus funciones en calidad de ciudadano particular, sin un cargo formal en el gobierno estadounidense.

Un vocero de la administración puntualizó que Claver-Carone no posee un nombramiento oficial dentro de la estructura gubernamental actual. Asimismo, la información precisa que Caleb Orr, subsecretario de Estado para Asuntos Económicos, Energéticos y Empresariales, mantendrá la coordinación de las decisiones clave sobre la política hacia la región.

¿Quién es Claver-Carone?

Claver-Carone contó con un papel relevante en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. En esa etapa promovió medidas de máxima presión contra el gobierno venezolano. Tras su paso por la administración pública, asumió la presidencia del BID en 2020, posición de la cual se apartó en 2022.

Claver-Carone, empresario de Miami, comunicó a Reuters que ya no supervisa la cartera de Venezuela. Funcionarios actuales y antiguos, junto con fuentes empresariales de Estados Unidos y Venezuela, compararon su papel con el de “un virrey”.

Reportaba al secretario de Estado Marco Rubio, quien dirige la política hacia Venezuela. Aunque carecía de cargo formal, Claver-Carone se convirtió en una de las figuras más influyentes de Washington en asuntos venezolanos desde la incursión estadounidense del 3 de enero, en la que fuerzas de EE.UU. capturaron al presidente Nicolás Maduro.

¿Salida voluntaria o despido?

Claver-Carone afirmó que su salida fue voluntaria. Varias fuentes cercanas al asunto aseguraron, sin embargo, que autoridades lo forzaron a abandonar el rol en las últimas semanas.

Durante su intervención, Claver-Carone ejerció fuerte influencia sobre decisiones con potencial de miles de millones de dólares, desde la reestructuración de la deuda hasta acuerdos petroleros.

“Maduro fue sustituido por su entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien colaboró de cerca con él y mostró mayor disposición a abrir el país a empresas estadounidenses”, afirma Reuters.

Estados Unidos asumió un papel dominante en el futuro del sector energético venezolano y se abstuvo de impulsar reformas políticas sustanciales o elecciones democráticas en el corto plazo. Claver-Carone resultó clave para que la firma estadounidense Centerview Partners obtuviera un contrato superior a 150 millones de dólares, sin licitación pública, para reestructurar la deuda venezolana de unos 200.000 millones de dólares.

También facilitó conversaciones entre el gobierno venezolano y líderes de la oposición, programadas para el 1 de agosto, e intervino en acuerdos petroleros.

Agregó que, al igual que en el primer mandato de Trump y en su breve servicio como enviado especial para América Latina el año pasado, se sintió honrado de aportar consejo y experiencia como ciudadano particular para llenar vacíos iniciales y asegurar el éxito de la política del presidente. Señaló que en los últimos seis meses existe ya un equipo interinstitucional, liderado por el secretario Rubio, y un equipo de embajada restablecido para aplicar plenamente esa política.

Claver-Carone afirmó que ni él ni su fondo de capital privado poseen intereses financieros en Venezuela. Su intensa participación en negocios en Caracas generó malestar dentro del Departamento de Estado y entre algunos inversionistas, según varias fuentes.

Richard Grenell, exembajador y antiguo enviado especial para Venezuela, habló con Trump a principios de julio sobre la influencia de Claver-Carone en esos negocios, de acuerdo con fuentes familiarizadas con el asunto.

Algunos aliados de Trump sostuvieron en privado que Claver-Carone mantenía vínculos demasiado estrechos con ciertos operadores políticos venezolanos. Uno de ellos es Alejandro Betancourt, empresario que acumuló fortuna con contratos en los sectores petrolero y eléctrico durante el gobierno de Hugo Chávez y enfrentó investigaciones por corrupción y lavado de dinero en varias jurisdicciones, incluidas las de Estados Unidos, acusaciones que Claver niega.

Claver-Carone, cubanoestadounidense del sur de Florida, aliado de larga data de Rubio y con historial de oposición al gobierno comunista de La Habana, presidió el Banco Interamericano de Desarrollo en el primer gobierno de Trump hasta su destitución por mala conducta.

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