Mercedes de Freitas exige transparencia en la designación de fiscal general y defensor del pueblo #EfectoPaz

La directora de Transparencia Venezuela también reveló el círculo de poder de Cilia Flores

La directora ejecutiva de Transparencia Venezuela, Mercedes de Freitas, advirtió en el programa Efecto Paz de Efecto Cocuyo que la opacidad persiste en Venezuela pese a los cambios políticos ocurridos desde el 3 de enero.

En la emisión número 20 del espacio conducido por Luz Mely Reyes y Rafael Uzcátegui, director del Laboratorio de Paz, Freitas analizó la coyuntura actual y cuestionó si el país avanza hacia una verdadera transición democrática o si solo se produce un reposicionamiento de las mismas élites de poder.

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Falta de consenso en nombramientos clave

Freitas centró su intervención en la prórroga de 48 horas aprobada por la Asamblea Nacional para la designación del Fiscal General de la República y el Defensor del Pueblo. Según ella, esta extensión refleja la “dificultad del oficialismo para imponer sus candidatos y la presión generada por postulaciones de alto perfil”, impulsadas por la sociedad civil, universidades y organizaciones.

“El Ministerio Público es una caja negra”, afirmó. Denunció que muchos fiscales han participado en la criminalización de presos políticos con pruebas fabricadas y que existe una complicidad histórica entre la Fiscalía, el TSJ, el Sebin y las fuerzas de seguridad.

Agregó que cualquier nuevo titular enfrentará un “aparato podrido”: presupuesto mínimo (alrededor del 1% para todo el sistema de justicia), falta de recursos básicos y ausencia de autonomía presupuestaria e independencia política.

“No basta cambiar personas. Se necesita una reestructuración institucional profunda”, enfatizó.

Resistencia del poder y cambios en el gabinete

La activista evaluó los movimientos recientes en el Ejecutivo. Celebró la salida de Vladimir Padrino López como ministro de Defensa, pero alertó que su reemplazo, Gustavo González López, tiene un historial ligado a la represión de 2014 y 2017.

Recordó también vínculos de otros funcionarios con casos de corrupción y redes de narcotráfico. Freitas insistió en que, aunque el gobierno ya no es el mismo de antes del 3 de enero, las estructuras de poder permanecen.

“Están los mismos en el poder, pero la situación es diferente”, dijo. Citó como avances la liberación de miles de presos políticos, el regreso de dirigentes de la clandestinidad y las protestas abiertas de sindicatos y estudiantes, algo impensable meses atrás.

Corrupción y falta de transparencia en los ingresos

La directora de Transparencia Venezuela criticó duramente la opacidad en la administración de los recursos que ingresan al país. Señaló que, hasta inicios de febrero, se habían subastado al menos 800 millones de dólares (y posiblemente más después), pero no existe información clara sobre cuánto dinero adicional ha recibido el Estado, en qué se gasta exactamente, qué parte corresponde a ventas completas de activos o comisiones y cuánto pagan realmente las empresas extranjeras.

Criticó la página oficial de “transparencia soberana” como “una burla”, porque solo informa que entraron y salieron 300 millones sin detalles. En respuesta, Transparencia Venezuela lanzó su propia iniciativa satírica “Tramparencia soberana” para destacar todo lo que falta explicar.

Freitas insistió en que Venezuela necesita inversión extranjera (de Estados Unidos, Europa, China o cualquier origen) para generar empleo y mejorar la calidad de vida, pero exigió que sea transparente, con rendición de cuentas, protección ambiental y respeto a los derechos laborales y de las comunidades.

El poder detrás de Cilia Flores

La invitada presentó los hallazgos de un informe reciente sobre Cilia Flores. El documento detalla su trayectoria desde los años 90, su rol clave en el chavismo, su paso por la presidencia de la Asamblea Nacional y la Procuraduría, y cómo colocó a familiares y allegados en posiciones estratégicas del poder judicial, la Contraloría, aeropuertos y otros entes.

Freitas argumentó que Cilia no fue solo “la esposa”, sino una figura central en la toma de decisiones y en la construcción de una red que controló recursos públicos en beneficio propio.

“La gente debe saber quiénes son las personas que han manejado el poder y cuánta responsabilidad tienen”, dijo.

Mercedes de Freitas concluyó que el verdadero cambio no vendrá solo por presión externa o acuerdos políticos, sino por la exigencia firme de los venezolanos. Pidió que el proceso de selección del fiscal y el defensor del pueblo sea transparente, con publicación de currículos, calificaciones y debates públicos.

“Si no cambiamos las estructuras corruptas por unas transparentes y democráticas, seguiremos en el mismo problema”, sentenció.