Sopas y teteros “piches” recibieron pacienticos y familiares del JM de los Ríos

“Yo siempre pruebo los teteros que le traen, pero ese día no lo probé. Le cayó mal y desde entonces ha tenido diarreas y vómitos“, contó Jariana, mamá de Victoria Saraí, una paciente del Hospital de Niños J.M. de los Ríos sobre la comida que recibió su hija el pasado sábado 22 de abril. La pequeña de 10 meses no fue la única que sufrió por el mal estado del tetero de avena y leche servido ese día, Dylan y Freddy, con quienes comparte habitación, y los niños de los cuartos siguientes, también enfermaron.

Jonardis, tía de Jonathan de 4 años, también se quejó por el estado de la comida que sirvieron tanto a los familiares como a los pacienticos el pasado fin de semana. “Nos trajeron una sopa piche y un tetero piche. El líquido estaba cuarteado, tenía una capa encima”, describió la tía del niño. Explicó que muchas de las madres y cuidadoras de los menores rechazaron la comida que les dieron ese día porque “olía ácida” y que al día siguiente, volvieron a ofrecer el mismo plato de sopa.

No es la primera vez que el alimento de los niños genera disgusto entre las madres. Jariana denunció que los teteros de sopa que recibe su hija son más agua que caldo. Por su parte, Jonardis advirtió que su sobrino recibe solo dos vasitos de sopa cuando esa cantidad equivale a lo que normalmente come.

“Hoy (lunes 14 de abril) le trajeron solo este vasito de leche de desayuno”, dijo. Normalmente, su sobrino que tiene dieta líquida suele recibir otros dos vasos de jugo para completar, a veces de guayaba, patilla, lechosa o melón. Cuando otra madre con la que comparte habitación preguntó a las enfermeras si había algo más que leche para el pequeño, le respondieron: “Eso es lo que hay”.

Desde hace dos semanas los niños del hospital no reciben proteínas: el pasado lunes 17 de abril fue la última vez que sirvieron carne guisada en el centro de salud. “Nos dijeron que no van a traer más proteína, sino dentro de dos semanas”, expresó Jariana.

La situación puede resultar mortal para los pacienticos de Sonia Cifuentes, jefe servicio medicina III y vicepresidente de la sociedad de médicos, quienes tienen una dieta de carbohidratos únicamente cuando sus organismos reclaman proteínas.

La falta de alimento animal no parece próxima a mejorar, pues los doctores aseguran que no han recibido respuesta de las autoridades ante las demandas alimentos y la red Mercal, que es la que surte las proteínas al hospital, no ha vuelto a prestar este servicio. “Hoy servimos una arepa con queso de desayuno, que es el que hacemos nosotros con la leche que trae el Mercal”, dijo una trabajadora del centro de salud.

La filtración de aguas negras en el centro de salud, que se ha mantenido intermitente desde junio del año pasado, afectó el área en donde se preparan las fórmulas y los teteros de los bebés. El piso está cubierto de aguas servidas y suciedad, por lo que los doctores tuvieron que mudarse a la cocina.

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