Bomberos forestales: una batalla contra las llamas en botas rotas y sin vehículos - Efecto Cocuyo

Bomberos forestales: una batalla contra las llamas en botas rotas y sin vehículos

A pesar de la temporada de sequía que inició a finales de 2018 y culmina con las primeras lluvias de mayo, los Bomberos Forestales, adscritos al Instituto Nacional de Parques (Inparques) en Caracas, no están lo suficientemente preparados para los incendios propios de esta época. Carecen del equipamiento correcto y de vehículos especiales.

“Están desprotegidos e inmovilizados. En el reciente incendio de Ávila la respuesta fue lenta por la precariedad”, manifestó Marlene Sifontes, secretaria de organización del sindicato de Inparques, quien también trabajó en el Campamento de Búsqueda y Rescate.

En la comandancia de bomberos forestales “Pajaritos” de la capital, ubicada en Altamira, cuentan solo con un vehículo para traslados y dos motos cuando el fuego llama. Además, no cuentan con los vehículos todo terreno modo cisterna que tenían antes. Tampoco ambulancias. Deben auxiliarse con otros cuerpos de atención de emergencias.

“Prácticamente no tenemos vehículos. Es el problema que causa no realizar los mantenimientos correctivos y preventivos”, expresó la también activista por la ecología.

Sin embargo, deberían ser por lo menos cuatro vehículos todo terreno para atender los incendios forestales en Caracas. Además, con las cisternas tendrían mayor capacidad de respuesta ante estos eventos.

“Los tres camiones cisternas están dañados: el de 10 mil litros, el de tres mil y el de mil litros. Además, con ese único vehículo de rescate no se pueden atender simultáneamente varios incendios”, indicó.

Según explicaron fuentes cercanas a los bomberos forestales, antes contaban con seis vehículos rústicos, cisternas todo terreno para subir cerros y mini bombas (cisternas pequeñas).

Aún quedan dos meses de sequía. Estos funcionarios deben arreglárselas para combatir los incendios en el pulmón de la capital. Van a la acción con botas remendadas, uniformes viejos, equipos desgastados, en ocasiones sin carpas, con poca agua y comida. Desde alrededor de cuatro años no los dotan.

“Trabajan con botas reparadas de plástico que se les derrite en combate; tienen las botas abiertas. Las herramientas están muy escasas, cuentan con pocos equipos para protección personal”, dijo.

Además, Sifontes señaló que los guardaparques, que son la primera respuesta cuando aparece el incendio, al pernoctar en los parques naturales no cuentan con equipos de protección personal.

Trabajo sin equipos

Es arriesgado. Y además, lento. Apagar incendios sin el equipamiento correcto dificulta las labores de estos funcionarios. Las horas de combate se extienden y crece la posibilidad de que las flamas recrudezcan durante la batalla.

“Van a lo incendios y no tienen suficientes equipos. Ni los morrales para cargar suficientes equipos para acampar, ni la dotación completa. Deben llevar el agua en botellas de refresco usadas”, detalló un bombero y rescatista voluntario que trabaja directamente los funcionarios.

Prefirió resguardar su identidad. Sin embargo, aseguró que este cuerpo especializado sobrevive sobre la precariedad. “La deficiencia es bárbara. La capacidad de respuesta está perjudicada. Todo muy rebuscado y muy escaso. No todos tienen los equipos”, detalló el voluntario, con más de 30 años de labores en el área de apagar fuegos.

Los bomberos forestales deberían estar equipados con una dotación personal específica: lentes, cascos, ropa resistente, rastrillos, palas, pico, hacha, bombas de espalda, bastidores, linternas, guantes resistentes y botas especiales.

La duración de la batalla contra un incendio es incalculable. Las acciones pudieran extenderse hasta más de cinco horas y en ocasiones deben quedarse a acampar.

“De cara al incendio, demoras en la extinción dependiendo del equipo. Si tuvieses cisternas carros 4×4, el ataque es más rápido. La capacidad de respuesta que en un momento se tuvo, está limitada”, explicó.

Antes, la comandancia de bomberos forestales, como parte del programa de incendios de Inparques, le entregaba un kit de herramientas a los guardaparques para estar preparados como primera respuesta. Esto ya no sucede.

Igual de desprotegidos están los voluntarios, un grupo importante para combatir las llamas: sin dotación y con las botas abiertas. Los bomberos se apoyan en este grupo. Los voluntarios conocen los caminos de la montaña, cómo llegar a los incendios y las técnicas.

Poco personal

Los pocos bomberos forestales que prestan servicio, se suma a las limitaciones en la capacidad operativa. Lo recomendable es que sean 75 funcionarios para dividirse en tres grupos de 25 y atender correctamente a El Ávila. Esto garantizaría el descanso necesario entre cada guardia. Sin embargo, son menos de 20 bomberos forestales.

Parte de las razones del poco personal son los sueldos que rondan apenas por encima de los 23 mil bolívares: alrededor de 7 dólares al mes, según la tasa del Banco Central de Venezuela este 23 de marzo.

Además, desde la tablas salariales impuestas en septiembre de 2018, después del último cono monetario, les eliminaron la prima de riesgo. Sus beneficios laborales se vieron perjudicados.

Cortafuegos a 35%

Aún no llega la lluvia. El cielo despejado, la grama seca y residuos, a veces inflamables en las áreas secas, son aperitivos para el sol incesante: se producen incendios con mayor frecuencia. Ante esta alerta se deben realizar las labores preventivas: limpieza de la maleza y trabajos de cortafuegos, que hasta ahora solo están en 35%.

“Esto es como una bomba de tiempo para un incendio forestal. Estamos en plena temporada y no están listos”, indicó Sifontes.

Estos trabajos, que deberían empezar antes de noviembre, tardaron hasta diciembre para dar arranque. Esto expone la seguridad del Ávila, que como explicó Sifontes, en esta temporada el acceso debería ser limitado. Pero los visitantes no han sido restringidos.

“Muy pocos están hechos. Por ejemplo, no están realizados los de Loma de Cuño, Loma del viento, Sebucán, Chacaíto, Sabas nieves, Quebrada Anauco, y el tramo de Galindo a Loma de Julia”, dijo.

Junto con estos trabajos, se le debe hacer mantenimiento a las tuberías para garantizar el flujo de agua en la montaña para combatir el fuego.

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Foto: Iván Reyes.

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