"Apostamos a la visita de Bachelet", esposa de uno de los 59 colombianos presos desde 2016 - Efecto Cocuyo

“Apostamos a la visita de Bachelet”, esposa de uno de los 59 colombianos presos desde 2016

La rutina de Lizbeth Rivera cambió el 2 de septiembre de 2016 a las 8:00 pm. Su esposo, Pedro Berrío, caminaba por Petare, rumbo a su trabajo en el Centro Comercial Tolón, cuando una patrulla de la Operación Liberación del Pueblo (OLP) lo interceptó y le pidió sus papeles. Le pidieron la cédula, pero él mostró el pasaporte.

—No tengo cédula, yo soy colombiano -dijo, Berrío.

—Bueno, móntate en esa patrulla -ordenó el funcionario.

—¿Pero para dónde me llevan?

—Usted se calla y se monta porque cumple con el prototipo de hombre que estamos buscando.

Berrío sacó su teléfono e intentó llamar a su esposa, pero el funcionario le quitó el equipo. Lo montaron en una patrulla, donde ya se encontraban entre dos y tres hombres. Preguntó si sabían lo que estaba sucediendo, a lo que las personas respondieron que los iban a deportar. Los trasladaron a la sede de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) de Mariperez.

“Allí es cuando empieza toda esta pesadilla que hemos vivido en estos tres años”, dice Lizbeth, esposa de Berrío, uno de los 59 ciudadanos colombianos presos políticos por supuesto delito de terrorismo, a pesar de contar con una boleta de excarcelación desde 2017.

Familiares de presos políticos se encontraban este miércoles 19 de junio en la plaza Altamira haciendo un volanteo, previa a la visita de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet.

Según la versión de la gestión del gobernante Nicolás Maduro, los hombres estaban a los alrededores de Miraflores e intentaron matar al mandatario. Pero según familiares de los detenidos y organizaciones defensoras de los derechos humanos, lo que alega el Ejecutivo es falso. Las detenciones de los 59 hombres se hicieron entre julio y septiembre del año 2016.

Cuando su pareja no llegó a casa ni llamó, Lizbeth no supo qué hacer. Los abogados de su trabajo le dijeron que fuera a la Defensoría del Pueblo y al Ministerio Público.

“Empecé a unirme con los familiares y empezamos a hacer diligencias. La respuesta era la misma: que como era algo político, que eso era presidencial y que solamente el Presidente podía quitarles la etiqueta de terroristas. Era un montaje, porque ninguno de estos muchachos son terroristas, no se conocían entre sí. No estaban juntos, fueron detenidos en lugares distintos en diferentes fechas”, explica Lizbeth.

Cuesta arriba

A las 2:00 p.m del día siguiente a la detención, Lizbeth logró ver a su pareja. Un grupo de hombres estaba en una platabanda de la sede de la PNB en Maripérez. Tuvo que gritar para hablar con su esposo. Siempre pensó que la aprehensión se hizo por “un caso migratorio”. Se enteró por una alocución de Maduro sobre lo que estaba sucediendo.

“Una persona me llama y me dice no te quiero preocupar, pero estoy viendo una cadena del presidente donde dice que tiene detenidos 92 personas”. La llamada le dio suficiente impulso para ponerse de acuerdo con los familiares y “ponerse las pilas porque los van a poner como paramilitares”.

Berrío vino a Venezuela, como muchos de sus compatriotas, a trabajar. Se quedó luego de conocer a Lizbeth, con quien formó un hogar y tuvo tres hijos. El mayor tiene 9 años, a la fecha.

Los traslados al comando de la PNB de La Yaguara se convirtieron en parte de la rutina de Lizbeth. A los familiares se les permite ingresar comida y medicinas. “No te voy a decir que son maltratados físicamente, pero psicológicamente sí de alguna manera. Reciben una comida diaria y mayormente en estado de descomposición. En una oportunidad le dieron comida con vidrio molido. Eso es un intento de matarlos”, comenta Lizbeth.

La apuesta

Desde hace cinco meses, Berrío tiene un bulto en la pelvis que le produce dolor. Una doctora de la PNB lo revisó y le dijo que podía ser una hernia interna. Solicitó que lo llevaran al Hospital Doctor Miguel Pérez Carreño, pero eso nunca pasó. Junto al esposo de Lizbeth hay personas de la tercera edad que nunca han sido remitidos a un centro de salud.

Hace dos años un rayo de justicia se asomó. Un tribunal ordenó la libertad plena de los 59 colombianos, el 21 de noviembre de 2017, pero luego se revocó la medida. Seis veces se ha diferido la audiencia de Berrío. La última fue el 9 de mayo de este año. Las excusas del diferimiento han variado: el juez no pudo comparecer o está enfermo.

“Ahorita estamos apostando a esta llegada de Michelle Bachelet a ver si ella nos ayuda, para que esa liberación se lleve a cabo o una deportación”

La última vez que Lizbeth y sus hijos vieron a Berrío fue el pasado domingo, día del padre.

“No fue un día bonito ni para Pedro ni para ninguno de los que está allí. El (hijo) mayor tiene 9 años. Me dice ‘mi papá no es malo, ninguno de ellos'(…). Yo me atrevería a decir que están secuestrados porque no encuentras nada que justifique que ellos estén allí”, dice Lizbeth. Yo diría que es como  un secuestro, es algo hasta xenofóbico. En el momento en el que hicieron esta redada agarraron a gente de otras nacionalidades pero se quedaron con los colombianos. En otros centros hay más colombianos detenidos y con el mismo cargo de terroristas”, concluye Lizbeth.

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