Sin derecho a preguntas, rectora Lucena declaró sobre denuncia del fraude electoral

Mientras la denuncia de un presunto fraude electoral movía los cimientos de la Asamblea Nacional, en la sede principal del Consejo Nacional Electoral (CNE) los recién electos constituyentes recibían sus credenciales.

Ignorantes de lo que ocurría a pocos pasos del CNE este miércoles 2 de agosto, los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente  (ANC) sonreían tras las puertas de vidrio de la institución electoral mientras recibían el comprobante de su adjudicación.

En la parte de afuera, los funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) ayudaban a desmontar la carpa que solo tres días atrás, el 30 de julio, utilizaron los periodistas para cubrir las declaraciones políticas de los rectores y observadores internacionales durante la elección.

Mientras, en el segundo piso, el personal de logística y de seguridad del CNE acondicionaba el auditorio para que la presidenta del Poder Electoral, Tibisay Lucena, le hablara al país luego de ser acusada de manipular los resultados electorales de la ANC, por la empresa encargada de suministrar la plataforma tecnológica para los comicios en Venezuela: Smartmatic.

La rectora declararía a las 12:00 del día, pero no fue sino hasta las 4:40 de la tarde que apareció ante las cámaras de televisión. La espera de cuatro horas fue padecida por la prensa a la que finalmente no se le permitió hacer preguntas.

Dos funcionarios de seguridad permanecían inmóviles junto al podio central del auditorio que exhibe el logo del CNE. Miraban sus celulares y estiraban con disimulo las piernas. Los fotógrafos probaban los lentes de sus cámaras y disparaban flashes al espacio vacío mientras esperaban.

Cuando se cumplían cuatro horas de retraso, un empleado de protocolo comenzó a probar el sonido y dos más voltearon la copa de vidrio, dispuesta para Lucena, le vertieron agua (señal para la prensa venezolana que significa que está próxima a salir) y colocaron dos sillas más que serían ocupadas por las rectoras Sandra Oblitas y Socorro Hernández.

La rectora finalmente salió pasadas las 4:00 de la tarde. Se sentó en el centro, sacó el discurso que leería, disgregado en varias hojas, y comenzó: “Se trata de una opinión por parte de una empresa cuyo único rol en el proceso electoral es el de proveer ciertos servicios y soporte técnico que no son determinantes en sus resultados. Estas declaraciones fueron emitidas en un contexto de agresión permanente en contra del CNE”, manifestó.

Hernández se arreglaba los lentes y Oblitas tomaba un sorbo de agua. Todas mantenían una pose rígida. “(…) No es una empresa privada radicada fuera del país la que garantiza la transparencia y credibilidad del sistema electoral venezolano. Antonio Mugica estima que la diferencia entre la cantidad anunciada y la que arroja el sistema es de un millón de votos, eso una aseveración irresponsable y sin fundamento (…)”, continuó Lucena.

Al término de su escueta declaración, se levantó con paso rápido y desapareció del salón.

A menos de 5 minutos de la respuesta oficial del CNE, el alcalde de Libertador y dirigente del Psuv, Jorge Rodríguez, declaró a la prensa a las puertas de la sede principal y aseveró que “de no ser por las acciones violentas de los fascistas” el chavismo hubiera obtenido no 8 millones de votos, sino 10 millones.

Entre sonrisas, el político esquivó la pregunta de si el chavismo sería capaz de someter a auditoría cada uno de los votos del 30 de julio. “No le vamos a hacer el juego a la oposición”, alcanzó a decir.

Pero las declaraciones las cerraría el rector principal del CNE, Luis Emilio Rondón, quien pidió a sus colegas rectoras suspender de forma inmediata la adjudicación de los constituyentes hasta que se aclare la denuncia de manipulación electoral.

Fotos: Iván Reyes