Periodistas, mujeres y políticos son blancos para el mano suelta del coronel Lugo - Efecto Cocuyo

Periodistas, mujeres y políticos son blancos para el mano suelta del coronel Lugo

Al coronel Bladimir Humberto Lugo Armas le gusta manotear. Lo hace públicamente, sin reparos. Moviendo sus extremidades como puertas desgonzadas de un bar del lejano oeste. Sus principales presas son personajes políticos con signo de oposición, mujeres o periodistas. En el video que lo “lanzó a la fama” le revira al presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges. Con el índice y el pulgar juntos, como en un círculo de visor de rifle, desconoce la autoridad del legislativo e impone su condición militar sobre la civil. Le dice:  “Yo manejo mi conflicto como me da la gana”.

Esta vez vuelve a ser noticia, y de nuevo por las razones equivocadas. Desde hace cinco semanas Lugo ha impedido la entrada al Hemiciclo de los medios de comunicación, sin ninguna explicación. Hoy los diputados salieron a solidarizarse con los periodistas y en medio de la trifulca, el militar le arrebató el instrumento de trabajo al camarógrafo de Venevisión, José Rivas, como se puede observar en este video:

 

No escatima esfuerzos en dejar claro claro que es el comandante de la unidad. Como si hubiese sido elegido con los millones de votos que el 15 de diciembre de 2015 le dieron una curul a Julio Borges. Pero no, nunca ha pasado por una consulta popular. De hecho, en su carrera militar va retrasado porque tiene denuncias por insubordinación. “Entre sus compañeros es conocido como un déspota” señala el general, Antonio Rivero. Su mote: “el loco Lugo”.

En agosto de 2017 ingresó a la ya abultada lista de personas que han sido sancionadas por el Departamento de Estado de Estados Unidos. Dudoso honor que compartió con Francisco Ameliach, Darío Vivas y Tibisay Lyucena.

De la promoción de 1989 ya debería ser general. Pero aún su jerarquía le alcanza para ser coronel.  El periodista Javier Ignacio Mayorca, asegura que en su hoja de vida “destacan tres arrestos simples, el más prolongado duró cinco días y fue impuesto por el general de división Gerardo Briceño García (ex comandante general de la GN), debido a la supuesta violación de disposiciones reglamentarias. Las otras sanciones fueron por el incumplimiento de prescripciones reglamentarias y por falsear la verdad en asuntos de servicio”.

El 18 de agosto de 2016, escoltaba a la madre de Leopoldo López, Antonieta de López, cerca del edificio del Palacio de Justicia. Algunos testigos la apoyaban con aplausos desde fuera. De repente, él se detiene y le manotea el rostro. Ella no lo puede creer, se para en seco y abre la boca en gesto de sorpresa. Él insiste. Un poco se resiste ella, él le marca el camino y a ella no le queda más remedio que retirarse.

Luego, López denunció que no solo la había maltratado físicamente, sino que le había dicho: cállese la boca, vieja ridícula.

Rivero publicaba en su Twitter, en febrero de 2016, un acta en la que se informaba sobre el traslado de 972 barras de oro desde el Banco Central del Venezuela para su exportación. Lugo era -y es- el encargado de la protección militar de la Asamblea Nacional , Palacio de Justicia y Consejo Nacional Electoral. El militar exiliado denunciaba que se trataba de un saqueo a las arcas de la nación, que en ese momento estaban bajo el cuidado de este militar.

También protagonizó otro hecho que describe sin palabras, su talante violento y disposición hacia los ciudadanos. El 11 de mayo de 2016 un estudiante, solo uno, logró llegar a la sede del Consejo Nacional Electoral. Su arma era un cartelito que decía: “Revocatorio ya”. Justo cuando declaraba a los medios allí reunidos que eran necesarias las elecciones para evitar un derramamiento de sangre, Lugo le arrebató el papel que tenía en alto y se fue. Su gesto quedó grabado.

“Cada vez que iba a la Asamblea lo veía, me acercaba y le daba la mano. Había escuchado versiones horribles de él con los periodistas y siempre decía ´yo lo saludo siempre´. En medio de la agresión yo gritaba justamente eso, ´ustedes me conocen´. Me quedé en una pieza cuando me dijeron ´la orden la dio el coronel, no pudimos hacer nada´”. Este testimonio corresponde a Elyangélica González, periodista que sufrió un brutal ataque de parte de uniformados mientras cubría un acto en el Tribunal Supremo de Justicia.

Lugo Armas es originario de Punta de Mata, Monagas, tiene 49 años. Integrante de la segunda promoción “batalla de mosquiteros” en la especialidad de seguridad y orden público es curioso, por decir lo menos, que esta sea su área de trabajo.

En ese mismo lugar los diputados Juan Requesens y Carlos Paparoni también fueron objeto de su brotes de violencia. Haciendo caso omiso a la inmunidad parlamentaria, Lugo fue directo y personalmente en contra de ellos.

El empresario Eligio Cedeño, no tardó en reaccionar al reconocer a Lugo. Publicó en su cuenta de Twitter asegurando que él lo había mandado a secuestrar y que se había enterado por boca de los mismos delincuentes. También asegura que estuvo en contacto con quienes mantuvieron a su hija como rehén.

Al militar no se le da lo de la sonrisa. En las fotos familiares que fueron filtradas en las redes sociales siempre aparece con el rostro duro, acre, como si le pesara levantar los labios. La mirada seca. Siempre adusto, a la defensiva. Ni siquiera cuando Nicolás Maduro le otorgó la Cruz de la Guardia de Honor Presidencial el pasado 29 de junio; un espaldarazo a su insubordinación ante el presidente de la Asamblea Nacional, sonrió. Eso sí, justo cuando se retiraba, con el metal en el pecho y la gorra en la axila, Maduro lo golpeó en el pecho. Era un gesto cariñoso, de reconocimiento, pero la verdad, parecía un manotón.

Comentarios

No Comments Yet

Leave a Reply

¡Suscríbete!