Luis Alejandro Ratti, del Frente Bolivariano Hugo Chávez a candidato por iniciativa propia

Es el menos conocido de los candidatos y su inscripción por iniciativa propia da cuenta de que tampoco tiene una maquinaria para asegurarse el mayor número de votos en la elección presidencial convocada para el próximo 20 de mayo, cuando se medirá con otros cuatro contendientes en la lucha por gobernar el país los próximos seis años.

Luis Alejandro Ratti se define como un emprendedor al hablar de su negocio de papelería por el que es conocido en Maracay, estado Aragua, donde tiene su empresa. Tiene 39 años, y es así el hombre de menor edad que aspira a la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela.

Sus inclinaciones políticas las canalizó en su juventud al integrarse al Movimiento Al Socialismo (MAS), uno de los partidos de izquierda con más trayectoria en la política del país, que con la elección por la vía universal, directa y secreta de los gobernadores en el año de 1989 tuvo sus feudos en los estados Aragua, en el centro del país, y en Sucre, en el oriente venezolano.

Comenzó su militancia a los 18 años como dirigente juvenil masista y se mantuvo con ellos hasta 1999. Reconoce que en ese tiempo un sector del partido, en el que estaba incluido y aunque tenía para entonces 20 años, apoyaron al candidato  y a la postre presidente Hugo Chávez Frías. Allí vino el cisma del MAS que se escindió entre quienes estuvieron con el comandante barinés y quienes rechazaron darle el apoyo. De este último grupo nació el todavía partido pro-oficialista Podemos, del que ahora crítica al dirigente de esta organización y exgobernador de Aragua, Didalco Bolívar.

Ratti también tiene raíces cristianas y aunque asegura que se apartó en el año 2000 de la actividad política para dedicarse a la labor dentro de la iglesia evangélica. Afirma que no es pastor pero sí creyente, a diferencia de otro aspirante que dejó su posición dentro de una iglesia para también meterse de lleno a la carrera electoral.

Si algo tiene similar a Hugo Chávez es su propuesta de una Asamblea Nacional Constituyente para “refundar al país”, como lo ha declarado en varios programas de radio y televisión. Sus razones son prácticas: el candidato que gane la presidencia tendrá por encima una Constituyente que responde a Nicolás Maduro y unos poderes públicos que se alinean a la revolución bolivariana, por lo que gobernar con esas cortapisas casi sería imposible para otro aspirante que no fuese el mismo Maduro.

Ratti asegura que a partir del año 2016 le retiró el apoyo al actual Gobierno nacional al que considerarlo responsable de la crisis política, social y económica que vive Venezuela, en la que define a la gestión de Maduro como  “el actual destructor de la nación”.

En 2013 afirma que junto con su esposa y en su facete de empresario decidieron unirse un activismo más decidido con la “iglesia de Cristo” y en sus discursos, aunque con menos énfasis, nombra a Dios como parte del lenguaje político con el que aspira a captar la simpatía de los venezolanos, aún no decididos del todo si participan o no en un proceso electoral al que no concurrirán las principales fuerzas de la oposición, que afirman está viciado y lo califican como un fraude electoral adelantado.

Su equipo de prensa asegura que decidió asumir la candidatura para llevar  “un mensaje de reconstrucción de Venezuela, a través de la candidatura presidencial”. A diferencia del resto de los candidatos, Ratti ha sido el único en criticar abiertamente al Consejo Nacional Electoral.

Desde la firma del acuerdo de garantías electorales que solo firmaron tres candidatos (Maduro, Falcón y Bertucci) hasta la fecha de las elecciones presidenciales y de consejos legislativos, el aspirante por iniciativa propia asegura que ese acuerdo no se está cumpliendo.

Además solicitó al CNE posponer las fechas de ambos procesos y separarlos. Primero porque considera que la elección del presidente es más importante y debería ser separado de los diputados regionales. Por ello presentó un documento en el que solicitó presidenciales para el 15 de julio y legislativas regionales para el 16 de septiembre.

Incluso amenazó en un canal de noticias privado con llevar una movilización a Caracas al CNE por el tema de la inscripción de candidaturas a los consejos legislativos y cámaras municipales, debido a lo cuesta arriba que significaba la recolección de firmas por esta vía, pero solo quedó en una declaración.

Como los que adversan a Maduro, en el tema económico propone liberar el control de cambios, equiparar el bolívar con el dólar, pero no dolarizar la economía y considera que la inversión privada, tanto de capital nacional como internacional son necesarios para reactivar el aparato productivo venezolano.

Al igual que Reinaldo Quijada y Javier Bertucci, otros dos candidatos presidenciales, también ha sido crítico de la oposición y en especial de la Mesa de la Unidad Democrática, a la que considera una copia fiel del Psuv pero en el otro extremo, por lo que criticó el llamado a la abstención de la plataforma unitaria, pues aun cuando expresa sus diferencias con el CNE es defensor de la tesis de que con avalancha de votos no habrá trampa que valga.

Aunque reconoció su participación en el Frente Bolivariano Hugo Chávez del que se desligó en el año 2016, cuando dijo que lo hizo del Gobierno de Maduro, ha manifestado en sus discursos que será frontal en la lucha contra la corrupción. En su usuario de la red social Linkedin aparece como el presidente de este frente nacional desde su creación en el año 2013, que tiene un blog donde se ve a Ratti al lado de figuras del chavismo como la gobernadora encargada del estado Aragua, Caryl Bertho, cuando era secretaria regional de gobierno de Tareck El Aissami.

En 2016 era presidente del Frente Hugo Chávez

Este mismo sitio web señala que  “el Frente Nacional Bolivariano Hugo Chávez se encuentra activado en todos los estados del país apoyando al presidente Maduro en su trabajo en esta nueva etapa de la revolución”.

Y aunque en una entrevista lo desmintió al decir que “nos han querido vincular con un sector del Gobierno porque manejamos un movimiento social, (pero) nunca hemos sido parte de este Gobierno ni hemos sido parte de cargos en la administración pública”, hasta hace dos años llamaba a la incorporación en la lucha social para apoyar la revolución.

Ratti es padre de seis hijos, está casado y de su faceta empresarial es poco lo que se conoce, más allá de lo que expresa en sus entrevistas públicas sobre su papelería que ofrece también artículos de oficina.

Foto: Contrapunto

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