“¡Bienvenidos al oeste!”, así recibieron vecinos a marcha que salió de Chacaito

La marcha del silencio por los caídos de abril, dejó de ser callada cuando entró a El Paraíso. Este 22 de abril, quienes caminaron desde la Plaza Brion de Chacaíto fueron recibidos con vítores, cacerolas y pitos por los residentes del municipio Libertador. “¡Bienvenidos al oeste!, Sí se puede”, era el aliento para quienes caminaron un aproximado de 14 kilómetros.

El motivo para regresar a la calle una novena vez en un mes, fue la memoria de quienes en ese mismo tiempo han perdido la vida en protestas: Jairo Ortiz, Miguel Colmenares, Bryan Principal, Daniel Queliz, Gruseny “Tony” Canelón, Carlos Moreno, Paola Ramírez y Melvin Guaitan.

A las 10:00 am arrancó la movilización desde la plaza Brion, lugar en el que el diputado Freddy Guevara dio la pauta: este día era para conmemorar a los caídos, nada de consignas políticas, la ruta era por la principal de Bello Monte.

En silencio, tal como lo pidieron los dirigentes, avanzó la prosesión de camisas blancas y pancartas con mensajes como el clásico “abajo la dictadura” y los más elaborados como “sin bombas lacrimógenas ya hemos llorados demasiado el dolor que hoy es este país. Srs. GNB y PNB, no insistan”.

En el camino, algunos quisieron romper el silencio y al grito de “libertad, libertad”, y le respondía un intenso “Shhh”. “Hoy marchamos por los caídos. Maduro tiene las manos manchadas de rojo no solo por los fallecidos en protestas sino por aquellos inocentes que mueren por la falta de medicamentos e inseguridad. Queremos un cambio de Gobierno. Tenemos que llamar a elecciones ya“, expresó Isabel Greades, quien llevaba una sombrilla coronada por una imagen del presidente Nicolás Maduro colgando de una soga y con las manos rojas.

Una vez que la movilización llegó a una cuadra antes de la Universidad Bolivariana, un piquete de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) interrumpió el paso. Hasta ese punto, los funcionarios de este cuerpo policial y la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) aguardaban en cada calle o acceso que se desviara de las avenidas principales del municipio Baruta, por donde la dirigencia opositora tenía dispuesto marchar. Pero, en este punto, no hubo frase como “la ciudad es de todos, es nuestro derecho” o ni “el alcalde Jorge Rodríguez no puede mandar a la PNB”, que valiera para los uniformados. Hicieron que la manifestación cambiara de rumbo.

Con calma, el diputado Juan José Mejías explicó lo que ocurría a los primeros que llegaron hasta ese punto y les informó que iban a cambiar la ruta. Quien marcaría el camino sería una cruz sostenida por algunos militantes políticos.

Así, la posesión subió hacia Colinas de Bello Monte, bajó por Los Chaguaramos; recorrió la avenida Universitaria, Victoria, Roca Tarpeya y José Antonio Páez. Cuando los manifestantes llegaron al municipio Libertador eran los propios funcionarios de la PNB quienes encabezaban la movilización para marcar por dónde debían caminar. Al rededor, otros funcionarios trancaban el paso por las calles por las que no se permitiría el paso. La oposición obedeció.

Antes de llegar a Galerías de El Paraíso, agentes de la Policía de Libertador se apostaron a una cuadra del centro comercial. En la plaza La India había un grupo de oficialistas protestando. Allí se registró un encontronazo con los periodistas y manifestantes de la oposición, quienes fueron agredidos por los seguidores del Gobierno. Se desvió la ruta hacia la parte interna de Montalbán, por la segunda avenida.

Toda esta ruta fue vitoriada desde las ventanas de negocios, carros particulares, autobuses, apartamentos y viviendas populares. Banderas, pitos, cacerolas o solo con las manos, así saludaban y apoyaban a los que caminaban.


Cuando los manifestantes pisaron Montalbán la alegría en las caras ocultaba el cansancio. El paso se hizo más lento, pero continuaba poco a poco. “¡Ya les falta poco, vamos que sí se puede!”

“Estamos muy contentos de estar aquí de haber cruzado esa barrera absurda. Logramos pasar por lugares donde la gente se siente inquieta y por eso la satisfacción no solo es por haber llegado, sino también por el haberse dado cuenta de que la ciudad es una sola”, manifestó José Carvajal, quien caminó los 14 kilómetros.

La marcha que no llegó

De acuerdo con reportes de los manifestantes que salieron de Santa Fe, este grupo no pudo empatarse con el que salió de la plaza Brion. Una vez que llegaron al elevado de Las Mercedes fueron reprimidos por los funcionarios de la PNB y de la GNB.

Este episodio violento comenzó a las 12:00 m aproximadamente y para las 4:00 de la tarde no había finalizado. El encuentro de una monja que se subió a la autopista para exigirle a los GNB que cesaran la represión, conmovió a todos los efectivos y manifestantes, y logró detener por un rato el lanzamiento de lacrimógenas a los manifestantes en el Rosal, las Mercedes y la autopista Francisco Fajardo.

 

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