Un grito que sigue siendo ignorado

Fernando Pereira | @cecodap | @fernanpereirav

Educador. Fundador de Cecodap.

El 1º de diciembre se conmemoran seis años del doloroso e indignante homicidio del niño Dayan González ocurrido en la ciudad de Guanare.

No se pudo evitar la muerte de un niño de apenas 5 años de edad que fue literalmente martirizado. Después de morir muchos confesaron saber lo que estaba ocurriendo y no hicieron nada. El sistema de protección de niños y adolescentes no pudo evitar los maltratos recurrentes y la muerte de Dayan; los centros educativos cuando reconocen señales que pueden ser indicios de abusos y maltratos no actúan porque no saben dónde y cómo hacer la denuncia; la sociedad suele ser testigo de maltratos en lugares públicos y no reacciona, por diversas razones no se denuncia, las comunidades toman la justicia por sus propias manos.

Al conmemorarse el primer año Cecodap realizó un Conversatorio con la periodista y escritora Ibéyise Pacheco sobre el maltrato y abuso infantil que dio origen a la investigación que tuvo como producto su libro: El Grito Ignorado. En ese momento se identificaron una serie de vacíos y necesidades urgentes:

• Formación permanente y pertinente de los funcionarios para la actuación en casos de violencia (defensores, consejeros, fiscales, médicos, policías);

• Articulación de los diferentes entes que forman el Sistema Nacional de Protección para que funcione de forma orgánica y garantice todos los derechos de todos los niños sin discriminación de ningún tipo;

• Implementación de políticas públicas para la protección integral de los niños, niñas y adolescentes en la prevención e intervención en casos de maltratos y abusos con programas y servicios suficientes y eficientes;

• Formación universitaria para la prevención y atención de la violencia contra niños, niñas y adolescentes;

• Formación dirigida a la sociedad en general para la prevención del castigo físico, humillante, maltrato y abuso en los distintos ámbitos (familia, comunidad, escuela);

• Promoción de denuncias de casos de violencia contra niños, niñas y adolescentes a fin de romper con la cultura del silencio, complicidad, omisión e impunidad;

• Movilización social para la prevención de la violencia contra niños, niñas y adolescentes para no permitir que se sigan presentando casos de esta naturaleza.

Al finalizar el conversatorio se propuso que el día 1º de diciembre se convierta en una llamada de atención a la colectividad para que la conmemoración de la muerte de Dayan deje de ser un grito ignorado y mucho menos olvidado y que se pueda llevar a cabo una serie de acciones que permitan garantizar la protección de todos los niños, niñas y adolescentes sin discriminación de ningún tipo.

Habiendo transcurrido seis años debemos admitir, no sin dolor, que la situación no ha cambiado. No se ha tomado ninguna de las medidas necesarias para la prevención de casos de maltrato y abuso a los niños. No se han creado programas de apoyo profesional, mecanismos efectivos de denuncia. Los niños continúan expuestos, a merced de los depredadores. Sus gritos siguen retumbando sin ser escuchados.

Me preguntaba qué nos pasa cómo sociedad al quedar inertes ante casos que se repiten sin que se haga nada. Pareciéramos hipnotizados comprando la narrativa de que son casos aislados y que desadaptados mentales hay en todas partes del mundo.

La iluminación (haciendo honor a este medio) me vino de Luz Mely Reyes con su artículo Frente a una “revolución” sumisa, la desobediencia del alma (hay que leerlo) cuando cita a Juan Carlos Martínez G.: “Un sistema político totalitario y la estructura de una relación padre-hijo caracterizada por el abuso sexual en la infancia tienen mucho en común. En ambos casos una entidad coercitiva fija la naturaleza de las interacciones sociales y la coerción es tal, que la resistencia es difícil y muchas veces imposible. Para el agente coercitivo no es suficiente la colaboración de sus víctimas, ya que sólo la sujeción total de estas le permite alcanzar sus objetivos últimos de control”.

Lo micro y lo macro se tocan. El drama de Dayan es el drama de la Venezuela profunda, la que es ultrajada, abusada, que sufre sin ser escuchada.

Foto: Runrun.es

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