Todos los muros caerán, incluso el de Trump

Eloi Yagüe Jarque

Escritor, periodista y profesor universitario. Autor de novelas, libros de cuentos y guiones de cine. Ganador del premio de cuentos Juan Rulfo -Semana Negra de Gijón.

Hace 27 años ocurrió un acontecimiento que cambiaría la historia contemporánea. La televisión en todo el mundo transmitió las imágenes de centenares de alemanes eufóricos destruyendo a mandarriazos un muro. Esa noche cayó el muro de Berlín. Una vez más quedó demostrado que los muros, sean de concreto o de ideas, sólo sirven para separar a los seres humanos.

Hans Conrad Schumann era un joven soldado de la Alemania comunista. Tenía 19 años el 15 de agosto de 1961, y estaba de centinela en una sección del muro que las autoridades habían ordenado construir. En aquel momento era apenas una alambrada. No se sabe qué sintió Hans en aquel momento pero lo cierto es que, cediendo a un impulso irrefrenable, soltó el fusil y saltó sobre el alambre de púas. Su gesto fue captado por un fotógrafo llamado Peter Leibing y se convirtió en una famosa imagen simbólica del ansia humana por la libertad.

El muro tenía una longitud de más de 120 kilómetros. La construcción inicial fue reforzada sucesivamente, al final ya era de hormigón armado, tenía una altura de 3,6 metros y estaba formado por 45 mil secciones independientes de 1,5 metros de longitud. Además, la frontera entre las dos alemanias estaba protegida por una valla de tela metálica, cables de alarma, trincheras para evitar el paso de vehículos, una cerca de alambre de púas, más de 300 torres de vigilancia y treinta búnkers. Los soldados tenían órdenes de disparar a todo el que intentara cruzar. Había varios lugares de paso, siendo el principal el famoso Charlie Point en la Friedrichstrasse.

Durante la existencia del muro se contaron unas 5 mil fugas a Berlín Occidental; 192 personas murieron por disparos al intentar cruzarlo y otras 200 resultaron gravemente heridas. Intentos exitosos incluyeron la huida de 57 personas, quienes escaparon a través de un túnel de excavado por los berlineses occidentales, en los días 3, 4 y 5 de octubre de 1964.

El intento fallido más destacado fue el de Peter Fechter. Peter eran un joven de 18 años hijo de obreros y que tenía tres hermanas. Se había capacitado como albañil, tenía novia y planes de casarse, pero ganaba un sueldo miserable. Peter intentó cruzar el muro junto a su compañero Helmut Kulbeik, el cual sí consiguió llegar al otro lado del mismo. Fechter fue tiroteado en la pelvis y se le dejó morir desangrado el 17 de agosto de 1962. Hoy en día un monumento recuerda su tragedia y una calle lleva su nombre.

El muro de Berlín cayó la noche del jueves 9 al viernes 10 de noviembre de 1989, a causa de un malentendido. En efecto, pocas horas antes el jerarca comunista Günther Schabowski anunció en una conferencia de prensa, transmitida en directo por la televisión de Alemania Oriental, que todas las restricciones habían sido retiradas. Se refería a una polémica Ley de Viajes que había sido aprobada recientemente pero que aún no entraba en vigencia. Un periodista le preguntó cuándo empezaría a aplicarse y el dirigente dijo “de inmediato”, sin haber leído bien el texto legal.

Creyendo que podrían pasar sin ningún trámite al otro lado, decenas de miles de personas fueron inmediatamente al muro, donde los guardas fronterizos no se atrevieron a disparar y finalmente abrieron los puntos de acceso permitiendo el paso. Centenares de miles de alemanes se reencontraron esa noche.

El muro se llamaba oficialmente “Muro de Protección Antifascista” pero del otro lado no había fascistas, sino las familias que había sido artificialmente divididas desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Del lado oeste hubo cerveza gratis para todos y se derramaron lágrimas de alegría. Los artistas salvaron pedazos de la muralla e hicieron un museo para recordar a las futuras generaciones que no se puede encerrar tras muros a los seres humanos porque nuestra vocación es la libertad.

La puerta de Brandenburgo, símbolo de Berlín, recobró su esplendor de antaño y hoy en día preside una ciudad y un país reunificados, como queriendo significar que las puertas triunfan sobre los muros. Y es bueno recordarlo hoy, cuando el candidato que ganó las elecciones en Estados Unidos, anunció que construiría un muro para impedir el paso de los inmigrantes latinos.