Las auyamas de la vergüenza

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Eloi Yagüe Jarque

Escritor, periodista y profesor universitario. Autor de novelas, libros de cuentos y guiones de cine. Ganador del premio de cuentos Juan Rulfo -Semana Negra de Gijón.

Los efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana han cumplido sus órdenes y muestran el resultado del “operativo”, portan armas largas y asumen una actitud amenazadora, como para inspirar respeto. Entre ellos, el supuesto ladrón, de espaldas (franela agujereada) y con la cabeza tapada, se ve flaco, pequeño. Claro, se trata de un adolescente de 16 años.

El cuerpo del delito se halla sobre una mesa vestida con un mantel rojo: cinco auyamas o calabazas, más bien verdes, más bien pequeñas (una buena auyama puede pesar cuatro o cinco kilos pero éstas, sumadas no creo que lleguen a ese peso).

Funcionarios de la GNB, adscritos al Destacamento 113 de Lagunillas, en el estado Zulia, detuvieron la mañana de este domingo a un adolescente de 16 años que había hurtado 5 auyamas de un vivero ubicado en la carretera N, entre Ciudad Ojeda y Lagunillas. Luego lo pusieron a la orden de la Fiscalía 38 del Ministerio Público.

El muchacho supuestamente confesó que había robado las auyamas para dar de comer a su familia y porque tenía hambre. ¿Por qué otra razón se pueden robar cinco ridículas auyamas si no es porque tienes hambre y no tienes dinero para comprar comida?

Sí, es verdad que robar es un delito pero robar comida cuando se tiene hambre y no se tiene con qué comprarla es comprensible, y no puede ser castigado con penas severas declaró Chávez alguna vez, el mismo que cuya foto eterno aún aparece en el tope de la cadena de mando en todos los cuarteles y oficina públicas.

Y uno piensa, ¿por qué tanto ensañamiento con un indefenso ciudadano? Tal vez porque el delito no sea tanto robar las auyamas, sino que el simple acto de este muchacho (ojalá lo hayan liberado), pone en evidencia lo que el gobierno a toda costa quiere ocultar: que no hay comida ni dinero para comprarla, pues a pesar de todos los aumentos, no alcanza para hacer mercado.

Como este joven hay otros detenidos en diversos puntos del país por robarse unos plátanos, unos ocumos chinos o quien sabe qué, mientras en la capital cada vez más gente hurga en la basura y come directamente de ella.

Mi abuela decía que vergüenza para robar y matar. Es vergonzoso robar pero más vergonzosas son esas fotos que muestran el efecto y no las causas. Porque la culpa no es de quien roba por hambre sino de quien la provoca con sus políticas erradas. Y mientras tanto los verdaderos delincuentes, los que desfalcaron millones de dólares y nos sumieron en la miseria, andan sueltos. Eso sí que es una vergüenza.