¿A quién sorprendió el 23 de enero de 2019? - Efecto Cocuyo

¿A quién sorprendió el 23 de enero de 2019?

Piero Trepiccione

Politólogo con especialización en gerencia social. Actualmente es el coordinador general del Centro Gumilla en el Estado Lara. Profesor universitario de pre y postgrado. Analista político y de tendencias electorales. Columnista de opinión. Locutor y conductor de programas de radio.

Decía el célebre politólogo y sociólogo alemán, Robert Michels, que las organizaciones políticas tienden a burocratizarse con el tiempo y a  desconectarse de sus bases partidarias. Se van cerrando a la realidad creando oligarquías que se aprovechan del poder y no terminan dando las lecturas correctas al entorno. Cuando este fenómeno ocurre, eclosionan procesos sociales que se pueden convertir en vectores de fuerza política en un santiamén, sorprendiendo fuera de base a quien generalmente ostenta el poder y dejándolo sin posibilidades de respuestas rápidas y eficientes.

Esta “oligarquización” que menciona Michels describe perfectamente lo que le ocurrió al Psuv y a los partidos que respaldan a Nicolás Maduro Moros en la presidencia de Venezuela. El gobierno nunca se esperó unas manifestaciones tan masivas como las que ocurrieron en la mayoría de los grandes y medianos centros poblados del país el pasado 23 de enero. No fueron capaces de interpretar la realidad social y política del país correctamente, por estar demasiado cerrados.

El gobierno se confió en el desinflamiento  de los partidos de oposición que descuartizaron la unidad en apenas unos meses durante 2017. Creyó que el descontento social se había diluido al carecer de direccionalidad política y la realidad apareció de la noche a la mañana.

Si, la realidad apareció y habló con contundencia. Más allá del liderazgo partidista del país que, en estos momentos, se encuentra absolutamente desconectado de la credibilidad popular; tal y como  lo reflejan, constantemente, los diferentes estudios de opinión pública que se hacen al respecto y que dicen que apenas un doce por ciento de los venezolanos se identifican con alguna organización política, incluidas las que respaldan al gobierno; existe, una sociedad descontenta, desolada, abiertamente impactada por un modelo económico que no da respuestas adecuadas.

Esta sociedad fue la que se expresó categóricamente sin miedo y de una manera respetuosa. Es la acumulación de ansiedades, impotencia, frustraciones y desencantos con la clase política la que se presentó con una fuerza inusitada. Bastaron dos acontecimientos claves.

La juramentación de la nueva directiva de la Asamblea Nacional, con un rostro fresco distanciado de los últimos liderazgos que condujeron a la plataforma opositora en el país, el pasado 5 de enero y la juramentación ante el TSJ de Nicolás Maduro para un nuevo periodo presidencial pese al cuestionamiento de un grupo importante de naciones del continente y del orbe. Estos desencadenantes realinearon a la mayoría social con la direccionalidad política y en consecuencia, se activó lo que Carlos Matus denominaba “el vector de fuerza transformadora”. Un fenómeno capaz de producir cambios políticos en el corto y mediano plazo.

Burocratización y descontendo

Nadie en el gobierno se esperaba esto. A pesar de las grandes habilidades para la gerencia política demostradas durante todos estos años por la Dirección Nacional del Psuv y particularmente, Maduro Moros, ni siquiera los órganos de inteligencia pudieron darse cuenta del volcán social que se activó. No es la primera vez que ocurre algo similar en la historia política de la humanidad.

Por ello, la tesis de Robert Michels cobra cada día más vigencia. La burocratización y el descontento de las bases partidarias van socavando los apoyos pero también, las informaciones cercanas a la realidad que no llegan sino absolutamente distorsionadas. Por eso la sorpresa ha sido enorme. Por eso la capacidad de respuesta del gobierno ha sido muy débil al menos en las primeras de cambio. Falta ver la evolución de los acontecimientos en las próximas semanas que serán muy duras y complejas, por encima de todo, con la incorporación de un número importante de países de la comunidad internacional que han entrado al juego de altas definiciones que se ciernen sobre Venezuela.

Cuando estás en el gobierno y te oligarquizas, según la tesis de Michels, tus músculos se resquebrajan, máxime, cuando has expuesto a la población a semejante crisis hiperinflacionaria que va desajustando el apoyo de tus bases partidarias. En el Paris prerrevolucionario de  1789, los nobles con costosísimas prendas y carruajes de lujo, recorrían las calles de la ciudad sin siquiera percatarse de la cruel realidad que atravesaban los miles y miles de parisinos de la época.

Hoy en Venezuela, salvando las circunstancias y los actores, estamos viendo cosas similares. Un grupo lleno de enormes privilegios, incapaz de mirar el hambre y las necesidades que se vislumbran en el entorno. Hasta que el entorno, decidido, les pasa por encima. ¡Sorpresas te da la vida!

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