Sin servicio de metro, caraqueños caminan kilómetros para llegar al trabajo - Efecto Cocuyo

Sin servicio de metro, caraqueños caminan kilómetros para llegar al trabajo

A Jorge Doblez le ha tocado caminar más de una hora desde Petare hasta Chacao para poder trabajar. Un trayecto  de aproximadamente 8 kilómetros que Doblez recorría con el Metro de Caracas, servicio que desde el apagón del jueves 7 de marzo está paralizado.

“Caminar y caminar. Me ha tocado caminar. He tenido que venirme a pie en ocasiones hasta el trabajo, porque la situación ha sido muy ruda al no contar con transporte”, expresó Doblez.

Este 13 de marzo cumple seis días el sistema subterráneo paralizado. El mismo que traslada a alrededor de dos millones de usuarios diariamente. Las unidades del Metrobús que dispuso la empresa gubernamental para trasladar a los usuarios han resultado insuficientes.

Las estaciones se mantienen cerradas y los buses particulares pasan muy llenos. Sus esfuerzos por conseguir una camioneta son en vano. Esto se debe a lo mermada que está la flota. Según cálculos de organizaciones de transportistas, en la capital quedan trabajando 1.600 unidades: una operatividad de 26,6%.

“De Petare hasta acá (Chacao) lo mínimo es una hora. Jamás me había tocado atravesar algo así para trasladarme”, comentó.

Doblez trabaja en una cafetería en Los Palos Grandes desde hace un año. A pesar de las circunstancias críticas no ha faltado a su trabajo, pero ha sido difícil: tampoco cuenta con suficiente dinero en efectivo y las pocas camionetas desocupadas han incrementado el precio hasta cinco veces la tarifa regular.

“Si logro conseguir 500 bolívares en propina trato de irme en camioneta. Prefiero gastarlo en el pasaje de la mañana, para llegar fresquito al trabajo. Pero es incierto porque el cobro es un abuso”, aseguró, mientras se acomodaba el delantal que viste. Se disponía a atender a un cliente.

Muchos son los caraqueños que han debido recorrer grandes distancias a pie para llegar a sus destinos.  Abraham Suárez también vive en Petare. Debió caminar en los últimos días el mismo trayecto para llegar al restaurante donde trabaja en Altamira.

“El lunes me vine caminando. Pero también me ha tocado pedir cola en las mismas camionetas que encuentro vacías, porque no cargo suficiente efectivo”, contó Suárez. Caminaba de un lado a otro; atendía un pedido, entraba a la cocina y volvía a salir.

“Supuestamente hay un Metrobús, pero solo he visto como tres y siempre full de gente. En las estaciones no veo nada”, comentó, en medio del agite del trabajo que desempeña desde hace seis meses.

A su compañero de trabajo, Diego Yanez, le ha tocado una rutina similar los últimos seis días. Vive en Guatire, logra conseguir transporte hasta Caracas, pero ha caminado desde La California hasta Altamira.

“Cuando iba en Metro me echaba 10 minutos, pero ahora son por lo menos 45 minutos”, relató Yanez. “Es bueno caminar, claro, pero no en estas circunstancias, prácticamente obligado”, agregó.

Después del apagón

Desde el jueves 7 de marzo, Ibelis Martes debe quedarse en la casa de su hermana para poder trabajar. Vive en La Guaira y el día del apagón debió caminar desde Altamira hasta Catia; un trayecto de casi tres horas y 11 kilómetros. Llegó a las 9:00 pm a Gato Negro.

“Casi de milagro conseguí un amigo que me dio la cola para bajar a Vargas. Sino no se cómo habría hecho, porque no había camionetas en la parada”, recordó.

El mismo trayecto lo recorrieron cientos de personas desesperadas por trasladarse; el transporte falló. Relató que la noche los arropó mientras caminaban por Colegio de Ingenieros y la inseguridad estaba latente.

“Estaban robando, pudimos ver a gente que corría. Fue un desastre ese día”, dijo Martes, que espera el restablecimiento del sistema Metro para poder devolverse a su casa.

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Fotos: Mairet Chourio 

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