Producción de soya y generación eléctrica también se retrasaron por obras de Odebrecht

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En 2010, el Complejo Agroindustrial José Inácio de Abreu e’ Lima presentaba 80% de ejecución. A finales de 2016 la obra de almacenamiento de granos -otro proyecto de Odebrecht en Venezuela- todavía no está totalmente lista. Es más, en seis años solo se avanzó 8%.

El ministro para la Agricultura Productiva y Tierras, Wilmer Castro Soteldo, visitó la obra el 29 de abril del año pasado y aseguró que “hoy tenemos un avance en las obras que supera el 88%, con una inversión de unos 600 millones de dólares”. Sin embargo, en la Memoria y Cuenta del Ministerio de Transporte Terrestre y Obras Públicas no está reflejado ni un bolívar (o dólar) invertido en la obra durante 2015, así como en el informe de actividades ejecutadas en el mismo periodo por la cartera de Agricultura y Tierras, tampoco se ve que el Complejo haya producido algo.

En su visita, Castro Soteldo indicó que “la falta de articulación, focalización y planificación han impedido el avance de la obra” ubicada en Anzoátegui; que en 2011 produjo 8.000 hectáreas de soya y en 2015, ninguna. El ministro dijo que reactivarían la obra con 600 hectáreas, que producen cerca de 2.000 kilos. Venezuela, hoy, importa un millón 600 mil toneladas.

Hace ya dos años y medio, el 14 de julio de 2014, el dirigente político de la entidad Ernesto Paraqueima, denunció que desde 2011 se está reportando una serie de irregularidades en el Complejo: pérdidas millonarias de insumos, ocho tractores desaparecidos y 50 pivotes desmantelados con una pérdida calculada en 6 mil millones de dólares.

La página del Registro Nacional de Contratistas tiene una información distinta: el proyecto solo ha avanzado 68.09% y la fecha de culminación pasó a ser el 31 de diciembre de 2017.

De resto, es poco lo que se sabe del Complejo de 35 mil hectáreas, que se esperaba tuviera 491 viviendas, áreas de recreación, plazas, automercado, una escuela, un centro de asistencia médica y un servicio radial.

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“Estimamos que la primera máquina entre en servicio en el mes de octubre de 2012”, dijo Alí Rodríguez Araque el 5 de abril de 2011, fecha en la que era ministro para la Energía Eléctrica. Según sus declaraciones, la obra tenía un avance promedio de 50%. En 2012, lo que pasó fue que el fallecido presidente Hugo Chávez visitó la Central. El 18 de enero aseguró que “este año se pondrá en funcionamiento la primera turbina (…)”.

Ese año  hubo cambio de ministro y la cartera de Energía Eléctrica pasó a manos de Héctor Navarro, quien rectificó que ese sería el año de apertura de la obra ubicada en el estado Bolívar. “Hemos hecho varias visitas y las obras están al día y no tienen ningún tipo de atraso”, dijo el 30 de marzo. El 24 de septiembre dijo que la obra llevaba ya 96% de avance. Empezando 2017, cinco años después, la obra sigue sin entrar en funcionamiento.

En 2013, fue otro ministro el encargado de la obra: esta vez “la papa caliente” pasó a las manos de Jesse Chacón, quien dijo que “en el mes de abril del año 2014 estaremos encendiendo la primera turbina del sistema”. Ya iban dos años de atrasos, pero, según el nuevo titular de la cartera, el avance era de 99%. En 2015, dijo que estaría lista en 2016.

La información que dio en 2013 contradice la de la Corporación Eléctrica Nacional. La última actualización de Corpoelec sobre la Central Hidroeléctrica Tocoma -oficialmente conocida como Planta Hidroeléctrica Manuel Piar es del 17 de marzo del mismo año y dice que se habían invertido ya 5.996 millones de dólares y la obra llevaba un avance de 66,26%.

El cuarto ministro en el poder durante de la construcción de la obra es Luis Motta Domínguez, quien visitó el Complejo en noviembre de 2015 para dar inicio al proceso de llenado del embalse que alimentará las turbinas generadoras, las cuales debieron entrar en pruebas en el primer semestre de 2016. De esto no hay información.

El papel de la AN

La Asamblea Nacional ha sido partícipe de la obra, que es liderada por Odebrecht pero donde también participa la argentina IMPSA y el Consorcio OIV.

En junio de 2015, la Comisión Permanente de Finanzas del Poder Legislativo aprobó un millón 961 mil bolívares a la obra, “que se espera esté lista en el año 2018”. Según reportó el diario La Razón, esto sumaría parte del presupuesto en bolívares, muy distinto al total, ya que también se manejó una parte en moneda extranjera: unos 750 millones de dólares provenientes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En marzo de 2016, Jorge Faroh, asesor externo del Consorcio OIV (donde Odebrecht tiene 50% de las acciones, Impregillo 40% y Vinccler el 10% restante); y Sergio Nogueira, director de Contratos de dicho consorcio, se presentaron ante la comisión mixta de la que investiga la crisis eléctrica, donde explicaron, que el retraso no era culpa de las empresas que representaban, sino de “procesos de interfaces” y aseguraron, de nuevo, que la obra llevaba 96% de avance.

“El resto depende de interfaces, de otras empresas. Eso no quiere decir que esas empresas sean responsables de que no esté lista la obra. Aquí influyen factores externos a nosotros también”, comentó Faroh.

En la Memoria y Cuenta del Ministerio de Transporte Terrestre y Obras Públicas no se hace mención a la obra.

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