Día Mundial de la Salud: muchas deudas por cumplir en Venezuela: - Efecto Cocuyo

SALUD · 7 ABRIL, 2020 11:50

Día Mundial de la Salud: muchas deudas por cumplir en Venezuela:

Texto por Mariel Lozada | @marielozadab

Ver más de

Mariel Lozada | @marielozadab

¿Cómo valoras esta información?

2
QUÉ CHÉVERE
2
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

El 7 de abril de 1948, cuando se fundó la Organización Mundial de Salud, Venezuela estaba empezando a erradicar la malaria de su territorio. Desde ese día, todos los 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud, pero en Venezuela muchas cosas han cambiado: el que alguna vez fuera el primer país americano en erradicar la malaria ahora vive una compleja crisis humanitaria, con un sistema de salud colapsado y las cifras oficiales ocultas. 

Según la Alianza Venezolana por la Salud,  estima que en 2019 hubo, entre nuevos, recaídas, recrudescencias y casos no diagnosticados, 887.129 casos de malaria. Estimaciones, porque las cifras oficiales no se publican desde 2016, cuando publicaron el acumulado de 2015:  240.613 casos. 

La Sociedad Venezolana de Salud Pública Red Defendamos la Epidemiología Nacional alertó, a principios de enero, que Venezuela llevaba dos años concentrando más del 50% de los casos de malaria en América. La misma Organización Mundial de la Salud (OMS) había dicho, en noviembre de 2018, que “la falta de acceso a medicamentos, la debilitación de programas de control de vectores (mosquitos) y el movimiento de población del estado de Bolívar (una de las zonas más afectadas) a otras áreas del país “eran los culpables del aumento de la enfermedad. Ese mismo año Maduro reconoció que la malaria era “un problema serio”, y dijo que había intentado comprar medicinas en Colombia, pero el entonces presidente Juan Manuel Santos embargó el envío, que pronto llegarían más. Desde entonces ha guardado silencio al respecto. 

Otras que alejan la salud

La malaria no es la única enfermedad que regresó al país. En 2016, y después de 24 años erradicada, empezó un brote de difteria que, según un informe de la Organización Panamericana de Salud (OPS), lleva 25 casos sospechosos en 2020. El informe, publicado la primera semana de marzo, dice que entre julio de 2016 y diciembre de 2019 se notificaron 3.060 casos sospechosos y se confirmaron 1.785. De esos, 292 murieron. 

A finales del año pasado, después de 14 años de ausencia, se registró un caso de fiebre amarilla en un indígena pemón de 46 años proveniente de la población de Kamarata, en Canaima, estado Bolívar. La alerta también la dio Defendamos la Epidemiología Nacional.

Desde el Ministerio de Salud no se pronunciaron sobre el caso. Tampoco para el sarampión, que volvió en 2017, que lleva ya más de 11.000 casos, y que registró más de 30 solo entre noviembre y diciembre de 2019, según las alertas epidemiológicas de la OPS. O la tuberculosis, cuyos casos en 2019 los calculan en unos 13.000.

También han aumentado los casos de Hepatitis A, aunque de esos no hay cifras exactas. La infección, que se transmite vía fecal-oral por la ingestión de alimentos o bebidas contaminados o por el contacto con las secreciones de una persona infectada por el virus, no encuentra resistencia en un país donde la población no tiene asegurado el suministro de agua potable. 

Sin boletines epidemiológicos

Aunque diversas organizaciones no gubernamentales y coaliciones médicas han exigido cifras del estado de salud del país, desde la primera semana de mayo de 2017 no se publican los boletines epidemiológicos. Las publicaciones deberían ser semanales. 

La última vez que lo publicaron el boletín correspondiente a la semana del 25 al 31 de diciembre de 2016. Allí no solo se incluía la información correspondiente a la semana epidemiológica número 52, sino también el acumulado del año. Después de la publicación Antonieta Caporale, entonces ministra de Salud, fue destituida. 

Ya para entonces las cifras hablaban de que la mortalidad materna pasó de 456 en el año 2015 a 756 para 2016, es decir, tuvo un incremento de más de 65% en tan solo 12 meses. También, que uno de cada tres niños murió antes de cumplir su primer año de vida. Jairo Fuenmayor, representante de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Venezuela, denunciaba en 2019 la tasa de mortalidad materna estaba, en promedio, en 112,2 por cada 100.000 nacidos vivos, y que casi todas las mujeres morían por causas que podrían ser tratables si contaran con los insumos: hemorragias postparto, sepsis e hipertensión inducida por el embarazo.

Los pacientes crónicos también son víctimas. La escasez generalizada en insumos y el alto costo de vida hace que, para muchos, el tratarse como se debe sea casi imposible. Los datos de la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y a la Vida (Codevida) hablan de unos 500.000 pacientes crónicos, cuyo tratamiento se ha visto comprometido. En el caso de los trasplantados, el no acceder a los medicamentos inmunosupresores puede representar la diferencia entre la vida y la muerte. Entre 2017 y 2019 39 personas trasplantadas murieron y 160 rechazaron el nuevo órgano por no poder cumplir con el tratamiento para asimilarlo. 

La misma organización habla de que 1.859 máquinas de diálisis no están operativas en 122 unidades este 2019, lo que representa 74% del total del país. En noviembre de 2019, cuando publicaron su último informe, en Amazonas, Delta Amacuro y Sucre no había unidades para dializarse. 

Todo esto forma parte de la emergencia humanitaria compleja que vivimos y que ahora encuentra otro reto: la pandemia de COVID-19 que ya lleva 165 casos en el país, de acuerdo con cifras oficiales. Venezuela es uno de los países con menos camas en el continente (por cada 1.000 habitantes hay 0,8 camas de hospitalización), los hospitales centinelas para tratar el virus tienen, en promedio, 30% de escasez. El día mundial de la salud no deja nada que celebrar y mucho que exigir.