El reconocimiento a Delcy vs la reunión con Machado: ¿Qué mensaje envía Trump?  
Trump reconoce liderazgo de Machado pero no pierde oportunidad de elogiar cooperación de Delcy Rodriguez

Por un lado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoce al interinato de Delcy Rodríguez como “gobierno legítimo” de Venezuela, a pocos días de que su administración anunciara el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y consulares entre ambos países. 

Por el otro, casi en simultáneo, se conoce que el mandatario republicano se reunió por segunda vez con la líder opositora María Corina Machado, quien por momentos parece quedar fuera del tablero en el que sólo Miraflores y la Casa Blanca hacen movimientos, pero luego logra ponerse de nuevo en la palestra.

¿Qué nos dice este cruce de señales, aparentemente contradictorias, en el proceso que transita el país a partir de las detenciones de Nicolás Maduro y Cilia Flores, el pasado 3 de enero?    

Analistas políticas consultadas por Efecto Cocuyo coinciden en que Trump es coherente con la fase de estabilización y recuperación económica en Venezuela, en lo cual destaca que el interinato está cooperando plenamente y de manera satisfactoria con los intereses de Washington, mientras a Machado, según medios estadounidenses, le pide “paciencia”, para que el “apuro” de iniciar un proceso de transición democrática no dé al traste con lo avanzado hasta ahora. 

No hay línea recta 

Para la consultora política Carmen Beatriz Fernández, está en marcha un proceso de cambios en Venezuela que conduce a un destino aún incierto, pero definitivamente distinto a donde hubiera llegado con Maduro en el poder. Dicho proceso, hasta ahora, solo cuenta con cambios irreversibles, apunta, en materia económica, energética y petrolera, mas no en lo político ni social.   

“Hay otras señales que tienen más que ver con el área política y social que no son tan claramente irreversibles. Lo que estamos viendo con relación a María Corina Machado y con relación a Delcy Rodríguez se inscribe en este segundo plano. Esta transición en donde estamos no es una línea recta, sino zigzagueante, y el destino no está claro. Hay dos destinos posibles. Uno es el de apertura económica y limitaciones en las libertades políticas y el otro es una democracia, con libertades en lo político y jurídico, que es lo óptimo, pero no está tan claro”, sostuvo Fernández. 

Añade que dicho escenario será influido por la administración Trump, pero quien lo define debe ser la oposición y la sociedad venezolana. 

El 5 de marzo, EEUU y Miraflores anuncian el restablecimiento de las relaciones rotas desde 2019, cuando Trump reconoció al gobierno interino de Juan Guaidó. Dos días después, durante un discurso inaugural en la Cumbre de Escudos de las Américas que él mismo convocó, Trump anunció que su gobierno reconoce “legalmente” al interinato de Delcy Rodríguez. 

La gobernante venezolana agradeció el reconocimiento  y dijo seguir apostando al diálogo diplomático para dirimir diferencias y avanzar en las coincidencias, omitiendo el ataque militar que culminó con la captura de Maduro y Flores. 

Coherente con la estabilización 

“El reconocimiento es coherente con el objetivo de mejorar la economía venezolana para evitar picos migratorios, que no haya factores de desestabilización en la región. Trump prefiere trabajar primero con Delcy Rodríguez que pasar de una vez a una transición política, restablecer relaciones, levantar sanciones. En lo político no hay pasos de transformación; más allá de la amnistía, los cambios son fundamentalmente económicos”, expresó la politóloga Maria Isabel Puerta Riera. 

De allí, a su juicio, que EEUU mantenga la discrecionalidad en torno a los encuentros con Machado y no se tenga detalles de la nueva reunión solicitada por la líder opositora tras prometer que regresará en “varias semanas” a Venezuela. No hubo nota de prensa de la Casa Blanca, ni fotos ni declaraciones de la portavoz, Karoline Leavitt, al respecto. Machado tampoco ha revelado información.

“Los medios reportan que la reunión quedó en algo muy puntual, que Machado debe tener paciencia. Por ahora, Trump no está interesado en reconocer el rol de María Corina porque no le garantiza la estabilidad que se requiere para una transición, ella no maneja el Estado ni a la Fuerza Armada. A Trump no le interesa entrar ahora en una espiral electoral, primero lo económico”, subrayó. 

El secretario del Interior de EEUU, Doug Burgum, realizó una visita de dos días (4 y 5 de marzo) a Caracas, para reunirse con Delcy Rodríguez y afinar acuerdos en materia de minería. 

Tres resultados inmediatos fueron: otorgamiento por parte del Departamento del Tesoro de una licencia que autoriza actividades relacionadas con la explotación y comercialización de oro venezolano por parte de empresas estadounidenses, la llegada a EEUU de un cargamento de aproximadamente 100 millones de dólares en oro venezolano, destinado a usos industriales y comerciales, y la discusión en el Parlamento de la Ley Orgánica de Minas, solicitado por el interinato, para “ampliar la normativa”.  

Antes, en Caracas estuvieron el secretario de Energía, Chris Wrigh, y el jefe del Comando Sur, Francis Donovan. Todos los funcionarios, incluyendo a la encargada de negocios Laura Doug, que llegó el 31 de enero, han recordado al gobierno interino el plan de las tres fases para Venezuela: estabilización, recuperación y transición.

¿Cómo queda el regreso de Machado? 

“María Corina no es desdeñada por Trump, todo lo contrario, ejerce una influencia muy importante, pero en paralelo Trump reconoce a Delcy Rodríguez y creo que no la está reconociendo ahorita, la reconoció el 3 de enero, cuando la elige o la selecciona, por eso habló de mandataria electa, seleccionada. Es la fuerza bruta de las Fuerzas Armadas norteamericanas la que le está concediendo legitimidad; no es democrática y durará hasta que Trump quiera y él quiere que siga durando”, advirtió Fernández. 

La PHD en Comunicación Pública insistió en que la sociedad democrática debe empujar para que el actual proceso “aterrice en unas elecciones”, de las que surja un gobierno con legitimidad democrática, aunque no se vea a corto plazo. En este punto destacó la influencia que pueda tener el expreso político y exvicepresidente del Poder Electoral, Enrique Márquez, de quien señaló, debe aprovechar su actual visibilidad para negociar un cronograma electoral y un “saneamiento” del árbitro, todavía presidido por Elvis Amoroso. Si es antes de las elecciones de mitad de periodo de los EEUU, en las que se vaticina una derrota de los republicanos, mejor. 

Sobre si el reconocimiento a Delcy Rodríguez por parte de Trump retrasa el regreso de Machado o si empeora las condiciones para un retorno seguro, ambas analistas coinciden en que, antes o después, no se producirá sin la venia de Trump, por lo que el tiempo estimado para pisar de nuevo suelo venezolano sigue siendo “ambiguo”.

“Lo máximo que tú puedes medir el tiempo en semanas son 12 semanas, que ella le ha dado dos meses y medio, tres meses. Trump le está pidiendo o pareciera estarle pidiendo paciencia, entonces habrá un estira y encoge allí. Está en juego la credibilidad de María Corina porque ella ya lo afirmó públicamente”, estimó Fernández. 

Para Puerta Riera, se trata además de que Machado y su equipo no han logrado penetrar al gobierno de Trump, por lo que la cercanía de Machado con el secretario de Estado, Marco Rubio, no parece haber sido suficiente hasta ahora para posicionarse más ante el magnate republicano. 

“Trump no es un político tradicional, es empresario, es pragmático y transaccional y siempre calcula qué es lo que él gana. Puede controlar a Delcy Rodríguez y por eso se queda con ella; es más cómoda esa situación que montar a Machado en el poder. Reconoce el liderazgo de Machado, pero no quiere estimular un conflicto, porque no le ofrece las ventajas estratégicas que sí le da Delcy Rodríguez”, sostuvo la experta en temas de democracia y gobierno. 

Recordó que no hay que perder de vista la amenaza velada que hiciera el ministro del Interior y Justicia, Diosdado Cabello, sobre el eventual regreso de Machado, al expresar que le tenía una “sorpresita”. Esto, como muestra de que el régimen sólo cambió de cara, pero sigue controlando el aparato represivo.