Enmienda o revocatorio, ¿cuál es la vía menos traumática para un cambio de gobierno?
El CNE estableció un engorroso procedimiento para activar el referendo revocatorio
En el seno de la oposición venezolana ya hay acuerdo sobre la necesidad de plantear un cambio de gobierno dada la crisis que vive el país, y sobre la cual no parece el Ejecutivo ofrecer respuestas que calmen las inquietudes.
Este consenso interno es relevante porque hasta hace nada las diferencias entre los partidos que hacen vida en la MUD iban y venían sobre cuál era la prioridad, si establecer una agenda social o impulsar una agenda política.
“El Gob no da ninguna señal ni toma ninguna acción para sacar a ntra Vzla de la peor crisis de ntra historia,del colapso… Tal como lo hemos dicho antes, hemos llegado al tiempo constitucional para que los venezolanos tomemos una decisión“, escribió en su cuenta de Twitter, el gobernador Henrique Capriles Radonski.
Estas recientes declaraciones, así como varias acciones, parecen indicar que se impondrá la agenda política, aunque desde Primero Justicia insisten en plantear sólidamente el componente social (de allí todo lo que tiene que ver con las leyes de Misión Vivienda o el cestaticket para los jubilados y pensionados).
Dentro de las opciones para cambiar de gobierno hay dos que salen en primer lugar. El referendo revocatorio, como lo establece la Constitución, o una enmienda constitucional para reducir el periodo presidencial a cuatro años. Uno y otro tienen sus defensores y cuestionadores.
Para varios, lo legal es un referendo revocatorio. La Constitución establece que se puede realizar luego de cumplida la mitad del mandato del funcionario. A falta de ley que regule los referendos, el Consejo Nacional Electoral emitió en febrero de 2007 una resolución que establece las condiciones sobre cuándo, cómo y de qué manera se puede proceder.
En resumen, se indica que se debe recoger manifestaciones de voluntad de no menos de 20% del total de electores contemplados en el Registro Electoral vigente. Luego, que la recolección de estas voluntades se hará por un máximo de tres días, en los centros establecidos por el CNE, con testigos del funcionario a revocar y con el empleo de captahuellas.
Aquí se abre una discusión nada pequeña y no es otra de que no hay claridad legal sobre cuándo se cumple la mitad del periodo de Nicolás Maduro. Si en enero cuando asumió la presidencia interinamente, o en abril cuando fue electo mandatario. Luego, está el procedimiento engorroso, sin contar con que el CNE tiene la potestad de aceptar o rechazar la solicitud por las razones establecidas en la resolución. Todo lo cual hace creer que la petición terminaría en el Tribunal Supremo de Justicia, donde ya se sabe cuál podría ser la respuesta. Es evidente que esta vía es lenta, con muchos obstáculos y no manejable por la oposición.
En este contexto, surge la propuesta de la enmienda constitucional. La Causa R ha introducido un anteproyecto de ley ante la Asamblea Nacional que cuenta con el aval del presidente de la AN, Henry Ramos Allup. La iniciativa, en resumidas cuentas plantea la reducción del periodo constitucional del Presidente a cuatro años con reelección inmediata. De acuerdo con LCR, esta vía sería más expedita porque la propuesta de la enmienda la aprueba la AN con mayoría simple y luego es votada en consulta popular.
Lo que no queda claro es cómo esta norma, de ser aprobada por los electores, podría afectar al periodo vigente. Para voceros progobierno este sería un golpe institucional ya que el mecanismo establecido por la Constitución es el referendo. Mientras que en la oposición surgen defensores de la propuesta que alegan hay precedentes en cómo una norma impacta una situación existente. En todo caso, si no dilatan los tiempos, el presidente Maduro gobernaría hasta 2017.
¿Qué podría ser mejor?
Creo que hay consenso en buena parte de sectores del país sobre la necesidad de un cambio de gobierno. El modelo que defiende el presidente Maduro está agotado. Las expectativas de la agudización de la crisis van creciendo y no hay respuestas efectivas por parte del mandatario.
Aunque me he ido inclinando por una cesación constitucional del actual gobierno, tengo mis dudas sobre la enmienda constitucional. Los argumentos a su favor que he escuchado no me convencen. Ni la supuesta celeridad -que puede ser eterna si se va a un debate jurídico- ni por las consecuencias que podría tener más allá de la salida del presidente Maduro.
Tampoco me queda claro cómo se puede afectar al actual periodo sin que eso implique alguna violación a las normas. Por eso creo que la oposición debe ir blindada con sus propuestas, y esta, a mi parecer, tiene puntos débiles.
Con los datos actuales, el camino al revocatorio es engorroso y lento, pero es la ruta mejor delineada, por el momento.
Foto: elespanol.com