OPINIÓN · 12 DICIEMBRE, 2015 07:15

El péndulo electoral de la polarización hizo lo suyo

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Hisvet Fernández | @HisvetF

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Ya pasamos varios días de conocer los resultados electorales casi en su totalidad. Tiempo más o menos suficiente como para volver a la realidad poco a poco e iniciar el aterrizaje necesario para  analizar este hecho político, de interes especial para nuestra población e incluso para la comunidad internacional. 

Es importante aclarar que tomé parte en este proceso en calidad de Mujer Candidata Principal en la plataforma de la Alternativa Independiente para el Cambio por la Circunscripción 3 del estado Lara, por cierto, estado de la mas alta participación electoral con 78,45% de votantes estimulados en buena medida por la alta polarización a la que apostaban algunos sectores políticos nacionales y regionales, arrojando un resultado de 6 diputaciones para la MUD y solo 3 para el Psuv, estos últimos siendo objeto de una controversia numérica.

Escenario general

Venezuela vive una profunda crisis económica, politica y social que toca el alma y el estómago de la mayoría de la población que paga castigo al ser sometida a la violencia delincuencial impune y generalizada, a largas colas para poder acceder a productos alimenticios, medicinas y otros relacionados con sus necesidades vitales, a la pérdida ascelerada del poder adquisitivo, a graves dificultades en los servicios de salud, transporte, educación y de ingresos de salarios en condiciones de hiperinflación y de una corrupción inocultable, a la pérdida de credibilidad en el liderazgo y la necesidad imperiosa de construir una nueva esperanza que pueda motivar de cara al futuro. Estos entre otros dramas con los que vivimos.

La agudiación de la crisis general venezolana se ha hecho palpable para casi toda la población de manera descarnada en los últimos 2 años. El presidente Maduro ha cosechado lo que su «padre» y antecesor sembró en lo objetivo y material, con el manejo de nuestra economía y en lo subjetivo con el manejo de lo político y lo social con la enorme frustración de no haber cumplido la oferta de justicia social con la que llegó a la Presidencia en 1998, y que para el año 2000 fue bautizada como el «Socialsimo del siglo 21».

Uno de los elementos politicos muy bien manejados por el difunto Presidente fue y ha sido continuado como parte de su legado: el estímulo y la promoción de la polarización politica desmedida, utilizando para ello todo tipo de estrategias pero en particular el uso indiscriminado de la violencia simbólica en el discurso politico.

P. Bourdien (1988) definió la violencia simbólica como la imposición de categorías que implican un deber ser único, legítimo, adecuado o pertinente, borrando toda huella de alternativa posible. Esta violencia en su ejercicio clausura los mismos procesos del pensamiento y cristaliza en estereotipos y en un pensamiento único instituido como «norma». Suponiendo la invisibilización de todas las alternativas existentes bajo un mecanismo de naturalización de la dualidad.

¿Cómo se hace? Por medio de las descalificaciones constantes, imposicion de opiniones, burlas, silenciamiento, interrupcion, banalizacion, falta de reconocimiento, invisibilización de intereses y necesidades del «otro». Esta violencia puede que no deje heridas palpables inmediatas o directas pero deriva en ataques e incluso la muerte de ese «otro»  que es negado. Es una acción destructiva física y simbólica que se enrraiza en el «sentido común» y tiene un impacto en ese «otro» real, simbólico e imaginariamente. Esa violencia discursiva atribuye a quien va dirigida; negaciones, denigraciones, construyendo una identidad social despreciable que justifica su aniquilamiento.

Esta violencia ha sido muy utilizada en la politica para generar posiciones encontradas e insalvables entre grupos politicos que se enfrentan por el poder. En especial por quienes manejan el poder y lo utilizan mediaticamente para que su discurso haga el trabajo que debe realizar.

Los regímenes autoritarios han utilizado esta violenvcia como instrumento para generar lealtades emocionales e incondicionales y averciones irracionales hacia quien representa una alternativa diferente. Se estimula profundamente la polarización de opiniones en dos formas únicas donde una es la buena y aceptable y la otra es negada, constituyendola en su contrario y sin dejar cabida a matices o expresiones diferentes entre ambos polos.

Ejemplo reciente de esta violencia simbolica en el discurso que se ha enraizado en Venezuela: la propaganda de la MUD en la que el tarjeton se llenaba de sangre (color rojo) para asegurar que todas las tarjetas representaban al oficialismo (su contrario) y solo la tarjeta de la MUD era la verdadera oposición. En Lara, los lideres que dirigían la campaña en todas sus intervenciones públicas insistían en asegurar que todas las demas opciones eran pagadas por el oficialismo y que solo su tarjeta era oposición y cambio, o de igual forma, la manera en que Maduro se dirige al liderazgo opositor como «pelucones, oligarcas, ricachones, vende patria, etc. La frase » traidores de la patria» fue repetida por ambos bandos de manera más o menos generalizada.

Ese mecanismo de polarización permite a quien ejerce el poder mantener el péndulo inclinado desproporcionalmente hacia su posición, pero como péndulo al fin, en algún momento se desplazara irremediablemnte hacia el otro lado. Por tratarse de una mecanismo de polarización alimentado de diversas maneras, el péndulo por lo general se desplaza de manera irracional hacia el lado contrario en una medida proporcional a la intensidad de la violencia del discurso manejado por un tiempo prolongado.

En Venezuela tenemos 16 años con el uso de la violencia discursiva, que ha negado la posibilidad de ver cualquier otra forma politica distinta, y que incluso se ha ideado y diseñado su propio contrario a imagen y semejanza. El enemigo ideal.

Aunque la realidad es implacable y cuando ya no es sostenible la lealtad, porque el discurso no se compadece con la realidad y la gente generalmente se mueve con base en los hechos reales, esa lealtad suele cambiar buscando de manera «natural» a ese contrario. Esto como mecanismo espontaneo ya que la misma polarización mantenida por tanto tiempo impide de manera general ver la diversidad de opciones.

Es un mecanismo psicosocial que se hace hábito e impide ver la realidad en el momento de mayor demanda, tal cual es. Sumergida la población en general en una forma polarizada de comprensión instintiva de la realidad, se hace presa fácil de voltear su mirada hacia el otro polo sin pasarse por ningún intermedio. Mas aún, cuando el otro utiliza también el mismo mecanismo polarizante para ganarse las lealtades irracionales del desespero.

Estas elecciones a la Asamblea Nacional se han llevado a cabo dentro de este fenómeno de polarización teniendo como polos a la MUD y al PSUV, y desconociendo desde ambos lugares a las alternativas existentes que incluso no solo se diferencian de estos en términos generales, sino que están llamadas a superarlos. Como existen diveros niveles de conciencia dentro de la sociedad, pues hay sectores mas avanzados en cuanto conciencia politica, en la dinámica poliitica venezolana ha ido apareciendo un opción que trata de despolarizar y sintetizar las contradicciones entre los polos en pugna.

La tedencia ha sido de tal magnitud que en cada polo político hubo sectores importantes que hicieron tienda aparte y se definieron a si mismos como Alternativas ante la polarización; del PSUV Marea Socialista y de la MUD algunos integrantes de lo que se denominó La Salida  y la Alternativa Independiente por el Cambio.

El Gobierno utilizó diversos mecanismos para impedir el surgimiento de estas Alternativas, que fueron acompañadas por el silencio cómplice de la MUD. Pero como esta es una realidad sociopolítica, es imposible eliminarlas. Podrán frenar su ritmo de desarrollo, crear obstáculos para su visibilización, pero no pueden eliminarla totalmente. Solo es cuestón de tiempo y de organización para que frente alneventual fracaso de los polarizados, una alternativa asuma el papel de dirección y cambio político que le corresponde ante esta sofocante de realidad.

El hecho electoral

Es en medio de esta polarización fue que llegamos a las Elecciones parlamentarias 6D, y el punto emocional fue exacerbado a límites inmanejables por las personas de manera individual o autónoma. La población se lanzó a votar en medio de ese sentimiento de límite de supervivencia. Para algunos «la manito» se convirtió en la única opción para sobrevivir en el mañana. Hubo personas que decían: «tengo que votar por la manito para que regrese mi hijo que se me fué del país». Tengo unos cuantos testimonios de personas que me decían cosas como esta en mi trabajo como candidata: «eres la mejor opción, pero ahorita ni yo ni nadie puede elegir. Solo puedo que votar por la manito, es de vida o muerte hacerlo».

En medio de esta terrible situación de deterioro de la vida social y particular, la gente estaba convencida de que la única manera de salir de esta pesadilla era votando por la manito, y la gente salió a sobrevivir votando por la manito. La gente salio a castigar al Gobierno que generó esta situación y es responsable. El péndulo se movió hasta su extremo contrario.

La polarización hizo su trabajo fundamental: seguir alimentando la posición extrema que obliga generalmente a ña población a entregar cheques en blanco y asumir posturas incluso contra la propia voluntad racional, en medio de una supuesta necesidad imperiosa que no permite espacio a la reflexión crítica y racional. 74,24% de participación nacional en unas eleciones parlamentarias hablan de la magnitud del juego polarizante. La gente voto para castigar al gobierno, y otros para salvarlo. La mayoría para cobrarle su desatino y para que cambie la realidad de manera rápida, e incluso mágica.

Votar así era la simulación del último sacrificio para salvar a Venezuela. 112 Diputaciones para la MUD, una Mayoría Calificada y una apuesta colectiva por el cambio añorado, son el resultado de un manejo psicosocial polarizante similar al que llevo en 1998 a Chavez a la Presidencia. No hubo espacio para colocar propuestas qué analizar, no hubo tiempo para elegir, solo hubo tiempo para votar por el descarte.

Hoy

Existe una gran diferencia hoy porque Venezuela ha vivido 16 años de mentiras y las descubrió. Hay un sector que aunque lo invisibilicen y traten de neutralizarlo, existe y está palpitante en la conciencia más elevada del país. Hay una alternativa que apuesta por el cambio verdadero y urgente, que más temprano que tarde será quien supere esta polarización irracional y hará que el péndulo se estabilice no precisamente en sus extremos. Ya se siente la presencia de esa voz nacional que reclama muestras de ese cambio ofrecido y esta dispuesta a reconstruir el país. Tiene para ello una propuesta que supera con creces esta polarización.

Venezuela tiene derecho a salir de esta crisis sin pagar la crisis que otros generaron. Venezuela quiere Justicia y no borrón y cuenta nueva. La AN electa tiene una responsabilidad mayor que la que creyó podía tener y tiene a una población que una vez que despierte de la embriaguez del triunfo, pasará a vigilar que no la estafen de nuevo. Ese péndulo no se quedara quieto alli donde hoy esta colocado, en el extremo contrario.

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Es importante aclarar que tomé parte en este proceso en calidad de Mujer Candidata Principal en la plataforma de la Alternativa Independiente para el Cambio por la Circunscripción 3 del estado Lara, por cierto, estado de la mas alta participación electoral con 78,45% de votantes estimulados en buena medida por la alta polarización a la que apostaban algunos sectores políticos nacionales y regionales, arrojando un resultado de 6 diputaciones para la MUD y solo 3 para el Psuv, estos últimos siendo objeto de una controversia numérica.

Escenario general

Venezuela vive una profunda crisis económica, politica y social que toca el alma y el estómago de la mayoría de la población que paga castigo al ser sometida a la violencia delincuencial impune y generalizada, a largas colas para poder acceder a productos alimenticios, medicinas y otros relacionados con sus necesidades vitales, a la pérdida ascelerada del poder adquisitivo, a graves dificultades en los servicios de salud, transporte, educación y de ingresos de salarios en condiciones de hiperinflación y de una corrupción inocultable, a la pérdida de credibilidad en el liderazgo y la necesidad imperiosa de construir una nueva esperanza que pueda motivar de cara al futuro. Estos entre otros dramas con los que vivimos.

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Uno de los elementos politicos muy bien manejados por el difunto Presidente fue y ha sido continuado como parte de su legado: el estímulo y la promoción de la polarización politica desmedida, utilizando para ello todo tipo de estrategias pero en particular el uso indiscriminado de la violencia simbólica en el discurso politico.

P. Bourdien (1988) definió la violencia simbólica como la imposición de categorías que implican un deber ser único, legítimo, adecuado o pertinente, borrando toda huella de alternativa posible. Esta violencia en su ejercicio clausura los mismos procesos del pensamiento y cristaliza en estereotipos y en un pensamiento único instituido como «norma». Suponiendo la invisibilización de todas las alternativas existentes bajo un mecanismo de naturalización de la dualidad.

¿Cómo se hace? Por medio de las descalificaciones constantes, imposicion de opiniones, burlas, silenciamiento, interrupcion, banalizacion, falta de reconocimiento, invisibilización de intereses y necesidades del «otro». Esta violencia puede que no deje heridas palpables inmediatas o directas pero deriva en ataques e incluso la muerte de ese «otro»  que es negado. Es una acción destructiva física y simbólica que se enrraiza en el «sentido común» y tiene un impacto en ese «otro» real, simbólico e imaginariamente. Esa violencia discursiva atribuye a quien va dirigida; negaciones, denigraciones, construyendo una identidad social despreciable que justifica su aniquilamiento.

Esta violencia ha sido muy utilizada en la politica para generar posiciones encontradas e insalvables entre grupos politicos que se enfrentan por el poder. En especial por quienes manejan el poder y lo utilizan mediaticamente para que su discurso haga el trabajo que debe realizar.

Los regímenes autoritarios han utilizado esta violenvcia como instrumento para generar lealtades emocionales e incondicionales y averciones irracionales hacia quien representa una alternativa diferente. Se estimula profundamente la polarización de opiniones en dos formas únicas donde una es la buena y aceptable y la otra es negada, constituyendola en su contrario y sin dejar cabida a matices o expresiones diferentes entre ambos polos.

Ejemplo reciente de esta violencia simbolica en el discurso que se ha enraizado en Venezuela: la propaganda de la MUD en la que el tarjeton se llenaba de sangre (color rojo) para asegurar que todas las tarjetas representaban al oficialismo (su contrario) y solo la tarjeta de la MUD era la verdadera oposición. En Lara, los lideres que dirigían la campaña en todas sus intervenciones públicas insistían en asegurar que todas las demas opciones eran pagadas por el oficialismo y que solo su tarjeta era oposición y cambio, o de igual forma, la manera en que Maduro se dirige al liderazgo opositor como «pelucones, oligarcas, ricachones, vende patria, etc. La frase » traidores de la patria» fue repetida por ambos bandos de manera más o menos generalizada.

Ese mecanismo de polarización permite a quien ejerce el poder mantener el péndulo inclinado desproporcionalmente hacia su posición, pero como péndulo al fin, en algún momento se desplazara irremediablemnte hacia el otro lado. Por tratarse de una mecanismo de polarización alimentado de diversas maneras, el péndulo por lo general se desplaza de manera irracional hacia el lado contrario en una medida proporcional a la intensidad de la violencia del discurso manejado por un tiempo prolongado.

En Venezuela tenemos 16 años con el uso de la violencia discursiva, que ha negado la posibilidad de ver cualquier otra forma politica distinta, y que incluso se ha ideado y diseñado su propio contrario a imagen y semejanza. El enemigo ideal.

Aunque la realidad es implacable y cuando ya no es sostenible la lealtad, porque el discurso no se compadece con la realidad y la gente generalmente se mueve con base en los hechos reales, esa lealtad suele cambiar buscando de manera «natural» a ese contrario. Esto como mecanismo espontaneo ya que la misma polarización mantenida por tanto tiempo impide de manera general ver la diversidad de opciones.

Es un mecanismo psicosocial que se hace hábito e impide ver la realidad en el momento de mayor demanda, tal cual es. Sumergida la población en general en una forma polarizada de comprensión instintiva de la realidad, se hace presa fácil de voltear su mirada hacia el otro polo sin pasarse por ningún intermedio. Mas aún, cuando el otro utiliza también el mismo mecanismo polarizante para ganarse las lealtades irracionales del desespero.

Estas elecciones a la Asamblea Nacional se han llevado a cabo dentro de este fenómeno de polarización teniendo como polos a la MUD y al PSUV, y desconociendo desde ambos lugares a las alternativas existentes que incluso no solo se diferencian de estos en términos generales, sino que están llamadas a superarlos. Como existen diveros niveles de conciencia dentro de la sociedad, pues hay sectores mas avanzados en cuanto conciencia politica, en la dinámica poliitica venezolana ha ido apareciendo un opción que trata de despolarizar y sintetizar las contradicciones entre los polos en pugna.

La tedencia ha sido de tal magnitud que en cada polo político hubo sectores importantes que hicieron tienda aparte y se definieron a si mismos como Alternativas ante la polarización; del PSUV Marea Socialista y de la MUD algunos integrantes de lo que se denominó La Salida  y la Alternativa Independiente por el Cambio.

El Gobierno utilizó diversos mecanismos para impedir el surgimiento de estas Alternativas, que fueron acompañadas por el silencio cómplice de la MUD. Pero como esta es una realidad sociopolítica, es imposible eliminarlas. Podrán frenar su ritmo de desarrollo, crear obstáculos para su visibilización, pero no pueden eliminarla totalmente. Solo es cuestón de tiempo y de organización para que frente alneventual fracaso de los polarizados, una alternativa asuma el papel de dirección y cambio político que le corresponde ante esta sofocante de realidad.

El hecho electoral

Es en medio de esta polarización fue que llegamos a las Elecciones parlamentarias 6D, y el punto emocional fue exacerbado a límites inmanejables por las personas de manera individual o autónoma. La población se lanzó a votar en medio de ese sentimiento de límite de supervivencia. Para algunos «la manito» se convirtió en la única opción para sobrevivir en el mañana. Hubo personas que decían: «tengo que votar por la manito para que regrese mi hijo que se me fué del país». Tengo unos cuantos testimonios de personas que me decían cosas como esta en mi trabajo como candidata: «eres la mejor opción, pero ahorita ni yo ni nadie puede elegir. Solo puedo que votar por la manito, es de vida o muerte hacerlo».

En medio de esta terrible situación de deterioro de la vida social y particular, la gente estaba convencida de que la única manera de salir de esta pesadilla era votando por la manito, y la gente salió a sobrevivir votando por la manito. La gente salio a castigar al Gobierno que generó esta situación y es responsable. El péndulo se movió hasta su extremo contrario.

La polarización hizo su trabajo fundamental: seguir alimentando la posición extrema que obliga generalmente a ña población a entregar cheques en blanco y asumir posturas incluso contra la propia voluntad racional, en medio de una supuesta necesidad imperiosa que no permite espacio a la reflexión crítica y racional. 74,24% de participación nacional en unas eleciones parlamentarias hablan de la magnitud del juego polarizante. La gente voto para castigar al gobierno, y otros para salvarlo. La mayoría para cobrarle su desatino y para que cambie la realidad de manera rápida, e incluso mágica.

Votar así era la simulación del último sacrificio para salvar a Venezuela. 112 Diputaciones para la MUD, una Mayoría Calificada y una apuesta colectiva por el cambio añorado, son el resultado de un manejo psicosocial polarizante similar al que llevo en 1998 a Chavez a la Presidencia. No hubo espacio para colocar propuestas qué analizar, no hubo tiempo para elegir, solo hubo tiempo para votar por el descarte.

Hoy

Existe una gran diferencia hoy porque Venezuela ha vivido 16 años de mentiras y las descubrió. Hay un sector que aunque lo invisibilicen y traten de neutralizarlo, existe y está palpitante en la conciencia más elevada del país. Hay una alternativa que apuesta por el cambio verdadero y urgente, que más temprano que tarde será quien supere esta polarización irracional y hará que el péndulo se estabilice no precisamente en sus extremos. Ya se siente la presencia de esa voz nacional que reclama muestras de ese cambio ofrecido y esta dispuesta a reconstruir el país. Tiene para ello una propuesta que supera con creces esta polarización.

Venezuela tiene derecho a salir de esta crisis sin pagar la crisis que otros generaron. Venezuela quiere Justicia y no borrón y cuenta nueva. La AN electa tiene una responsabilidad mayor que la que creyó podía tener y tiene a una población que una vez que despierte de la embriaguez del triunfo, pasará a vigilar que no la estafen de nuevo. Ese péndulo no se quedara quieto alli donde hoy esta colocado, en el extremo contrario.

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