OPINIÓN · 22 AGOSTO, 2020 04:35

La desconexión necesaria o la conexión consciente

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Danisbel Gómez Morillo

¿Cómo valoras esta información?

5
QUÉ CHÉVERE
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

“Mientras más clics hagas en contenidos fatalistas más contenidos de esa naturaleza tendrás”

Andan asustados, nerviosos, inseguros, cansados, insomnes, preocupados y devastados. Aunque se meten a la cama temprano, no logran dormir sino hasta la madrugada, cuando ya los dedos se agotan de tanto scroll. Duermen pocas horas y, cuando despiertan, el dedo se desliza otra vez por la pantalla: aparecen los contenidos, similares en algunas temáticas a los que ya habían visto en la madrugada.

Después se percatan: en las búsquedas en Internet se les despliega publicidad relacionada con lo que alcanzaron a darle clic. Salen anuncios de notas relacionadas con aquello que miraron el día anterior. Y así sucesivamente. A mediodía, en la tarde y, otra vez, hasta que el sueño de la madrugada los apague.

Se trata de prosumidores (personas que producen y consumen contenido digital), alimentan los algoritmos y bots que guían sus miradas, sus clic, sus «impresiones» y, muchas veces, no logran salir del juego seductor de las malas noticias. O también podríamos decir, de aquel contenido apocalíptico o fatalista que atrae las vistas o las visitas.

Pegados a la pantalla hasta el amanecer

Me enteré hace poco que a este nuevo hábito de “andar pegado en el aparatico” —como le llamo yo— le llaman «doom scrolling«. Vi una infografía de @pictoline, bastante elocuente, en la que explicaban en qué consistía esta conducta. La ilustración reflejaba ese mundo apocalíptico del consumo informativo al que llaman la «perdición de desplazarse en una pantalla».

Más tarde, recibí en mi correo electrónico el newsletter del Washington Post con este titular: «Internet quiere mantenerte leyendo noticias alarmantes. Pero puedes liberarte», escrito por Sunny Fitzgerald. La autora reflexiona sobre este hábito, dejando a su vez consejos prácticos para moderar, controlar o guiar el consumo de contenidos en medios digitales. Esta lectura me dio otros elementos, incluso puso en el camino una frase más llamativa  y casi poética: “doom scroll til dawn«, que en español sería algo así  como “deslizamiento fatalista hasta el amanecer”.

No se trata de demonizar a los medios digitales (periodísticos o no), a las redes sociales, los chat de mensajerías o a las aplicaciones que frecuentamos porque nos muestran, en tu total crudeza, noticias sobre las crisis que se viven en diversos países del mundo.

Incluso, de aquellos «medios» que muestran contenido aparentemente periodístico que se crea a partir de retazos de aquí y de allá con aseveraciones supuestamente científicas sobre lo sobrenatural, el mundo paralelo, el futuro, el advenimiento. Entonces, ¿cuándo parar el dedo? ¿Cuándo apartar la mirada de la pantalla?

Mayor conciencia y mejores filtros

No podemos satanizar o cuestionar lo que leemos porque sea fatalista, pero sí podemos aplicar filtros para determinar qué tipo de contenido sobre esa realidad deberíamos ver y qué haremos con ese conocimiento. 

Lo primero es tomar el control, hacernos conscientes y críticos frente a  lo que encontremos en Internet, porque habrá de todo: verdades y mentiras; realidades y montajes; emocionalidad y frialdad. Sin embargo, este grado de conciencia no es fácil.

En el artículo antes mencionado, la autora cita a Anne McLaughlin, psicóloga de factores humanos y profesora de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, quien intenta explicar la dificultad que enfrentan las personas para vencer el doom scrolling, alegando que esa atracción surge de una relación compleja entre el instinto de supervivencia humana y el diseño tecnológico, más aún durante la pandemia. “El doom scrolling es un comportamiento automático; pierdes el sentido del tiempo y no decides continuar de manera consciente”.

La salvación es que podemos actuar frente a todo el caudal de información. Sun Joo Ahn, directora del Laboratorio de Juegos y Entornos Virtuales de la Universidad de Georgia, dice que “si conoces lo que estas plataformas te ofrecen y cómo funcionan los sistemas de recomendaciones en el proceso final, entonces puedes ser mucho más crítico y buscar la información activamente”.

¿Cómo hacerle frente al doom scrolling?

1- No dejarse guiar por todos los enlaces o bloques de contenidos recomendados. 

2- Buscar de manera consciente y dirigida los contenidos en páginas o cuentas de redes reconocidas o con reputación.

3- Mientras más clics hagas en contenidos fatalistas más contenidos de esa misma naturaleza y tenor te aparecerán. No refuerces la inteligencia artificial o el algoritmo que haga creer que lo que te gusta son las malas noticias. 

4- Aprovechar las posibilidades tecnológicas de tus equipos (computadoras, teléfonos, consolas) para cambiar los colores de pantalla, el tiempo de pantalla,  las alertas, notificaciones, activa los filtros.

5- Segmentar intereses, suscribirte a newsletters o boletines de contenidos que te gusten y sean satisfactorios para ti. Colocar en ‘Favoritos’ algunos sitios web o cuentas de redes sociales que te hagan sentir bien. Crear listas de cuentas en redes sociales, según cada temática.

6- Elegir tus noticias de varias fuentes, creíbles. 

7- Ponerte límites de tiempo en pantalla, puedes activar alarma que te advierta cuánto tiempo llevas pegado.

8- Colocar en tu teléfono las aplicaciones para meditar, hacer ejercicios, chistes, aprender idiomas, al lado de las aplicaciones de redes sociales, para que puedas reemplazar una por otra. 

9- Descargar libros, audiolibros, animé, tiras cómicas.

10- Conceder unos minutos a pensar, reflexionar o simplemente a no hacer nada, sin una pantalla frente a tus ojos. No es fácil la relajación consciente, pero puede hacerse. 

Se trata de consumir e interactuar con contenidos de calidad. Equilibrar lo que tu mente consume y procesa, que concentres tus esfuerzos en lo que sea posible controlar, no en aquello que está fuera de tus manos.  

Estar bien informado ha sido siempre un reto y durante la pandemia lo es aún más. Conocer lo bueno que ocurre en el mundo, las cosas bonitas y maravillosas no es un pecado, ni una traición, es una necesidad humana porque los humanos no solo producimos malas noticias.  

***

Las opiniones expresadas en esta sección son de entera responsabilidad de sus autores.

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Se trata de prosumidores (personas que producen y consumen contenido digital), alimentan los algoritmos y bots que guían sus miradas, sus clic, sus «impresiones» y, muchas veces, no logran salir del juego seductor de las malas noticias. O también podríamos decir, de aquel contenido apocalíptico o fatalista que atrae las vistas o las visitas.

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Me enteré hace poco que a este nuevo hábito de “andar pegado en el aparatico” —como le llamo yo— le llaman «doom scrolling«. Vi una infografía de @pictoline, bastante elocuente, en la que explicaban en qué consistía esta conducta. La ilustración reflejaba ese mundo apocalíptico del consumo informativo al que llaman la «perdición de desplazarse en una pantalla».

Más tarde, recibí en mi correo electrónico el newsletter del Washington Post con este titular: «Internet quiere mantenerte leyendo noticias alarmantes. Pero puedes liberarte», escrito por Sunny Fitzgerald. La autora reflexiona sobre este hábito, dejando a su vez consejos prácticos para moderar, controlar o guiar el consumo de contenidos en medios digitales. Esta lectura me dio otros elementos, incluso puso en el camino una frase más llamativa  y casi poética: “doom scroll til dawn«, que en español sería algo así  como “deslizamiento fatalista hasta el amanecer”.

No se trata de demonizar a los medios digitales (periodísticos o no), a las redes sociales, los chat de mensajerías o a las aplicaciones que frecuentamos porque nos muestran, en tu total crudeza, noticias sobre las crisis que se viven en diversos países del mundo.

Incluso, de aquellos «medios» que muestran contenido aparentemente periodístico que se crea a partir de retazos de aquí y de allá con aseveraciones supuestamente científicas sobre lo sobrenatural, el mundo paralelo, el futuro, el advenimiento. Entonces, ¿cuándo parar el dedo? ¿Cuándo apartar la mirada de la pantalla?

Mayor conciencia y mejores filtros

No podemos satanizar o cuestionar lo que leemos porque sea fatalista, pero sí podemos aplicar filtros para determinar qué tipo de contenido sobre esa realidad deberíamos ver y qué haremos con ese conocimiento. 

Lo primero es tomar el control, hacernos conscientes y críticos frente a  lo que encontremos en Internet, porque habrá de todo: verdades y mentiras; realidades y montajes; emocionalidad y frialdad. Sin embargo, este grado de conciencia no es fácil.

En el artículo antes mencionado, la autora cita a Anne McLaughlin, psicóloga de factores humanos y profesora de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, quien intenta explicar la dificultad que enfrentan las personas para vencer el doom scrolling, alegando que esa atracción surge de una relación compleja entre el instinto de supervivencia humana y el diseño tecnológico, más aún durante la pandemia. “El doom scrolling es un comportamiento automático; pierdes el sentido del tiempo y no decides continuar de manera consciente”.

La salvación es que podemos actuar frente a todo el caudal de información. Sun Joo Ahn, directora del Laboratorio de Juegos y Entornos Virtuales de la Universidad de Georgia, dice que “si conoces lo que estas plataformas te ofrecen y cómo funcionan los sistemas de recomendaciones en el proceso final, entonces puedes ser mucho más crítico y buscar la información activamente”.

¿Cómo hacerle frente al doom scrolling?

1- No dejarse guiar por todos los enlaces o bloques de contenidos recomendados. 

2- Buscar de manera consciente y dirigida los contenidos en páginas o cuentas de redes reconocidas o con reputación.

3- Mientras más clics hagas en contenidos fatalistas más contenidos de esa misma naturaleza y tenor te aparecerán. No refuerces la inteligencia artificial o el algoritmo que haga creer que lo que te gusta son las malas noticias. 

4- Aprovechar las posibilidades tecnológicas de tus equipos (computadoras, teléfonos, consolas) para cambiar los colores de pantalla, el tiempo de pantalla,  las alertas, notificaciones, activa los filtros.

5- Segmentar intereses, suscribirte a newsletters o boletines de contenidos que te gusten y sean satisfactorios para ti. Colocar en ‘Favoritos’ algunos sitios web o cuentas de redes sociales que te hagan sentir bien. Crear listas de cuentas en redes sociales, según cada temática.

6- Elegir tus noticias de varias fuentes, creíbles. 

7- Ponerte límites de tiempo en pantalla, puedes activar alarma que te advierta cuánto tiempo llevas pegado.

8- Colocar en tu teléfono las aplicaciones para meditar, hacer ejercicios, chistes, aprender idiomas, al lado de las aplicaciones de redes sociales, para que puedas reemplazar una por otra. 

9- Descargar libros, audiolibros, animé, tiras cómicas.

10- Conceder unos minutos a pensar, reflexionar o simplemente a no hacer nada, sin una pantalla frente a tus ojos. No es fácil la relajación consciente, pero puede hacerse. 

Se trata de consumir e interactuar con contenidos de calidad. Equilibrar lo que tu mente consume y procesa, que concentres tus esfuerzos en lo que sea posible controlar, no en aquello que está fuera de tus manos.  

Estar bien informado ha sido siempre un reto y durante la pandemia lo es aún más. Conocer lo bueno que ocurre en el mundo, las cosas bonitas y maravillosas no es un pecado, ni una traición, es una necesidad humana porque los humanos no solo producimos malas noticias.  

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Las opiniones expresadas en esta sección son de entera responsabilidad de sus autores.

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