Billetes vueltos humo en la esquina de Albañales - Efecto Cocuyo

OPINIÓN · 18 DICIEMBRE, 2016 00:02

Billetes vueltos humo en la esquina de Albañales

Ver más de

Hernán Carrera

¿Cómo valoras esta información?

QUÉ CHÉVERE
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

Aquí, sobre esta misma esquina, decenios atrás, medianoche oscura, me atrapó en circunstancia equis y porque sí un policía: tuvo en gana refrendar su prepotencia y dejarme encerrado hasta la tarde del día siguiente en un calabozo de la prefectura que estaba, mierdosa ella, una cuadra más allá. Delito: greñudo. Agravante: insolencia: resistencia a la autoridá. Uno era greñúo y anarco y soliviantao y se las daba de arrecho y comunisto. Qué ingenuidades los veinte años, los diecialgo.

Aquí, sobre la calleja que hacia acullá se desprende, hará cosa de un año o dos, filmó Lorenzo Vigas una de las escenas duras de su muy dura Desde allá, León de Oro en Venecia, y se pregunta ahora uno, acá perdido, qué cosas pasan por las cabezas de Venecia, La Serenísima.

Aquí, último kiosco de esta esquina de San Martín, Parroquia San Juan, Caracas-Venezuela, hombros de la septentrional América, aquí, no hace sino pocas semanas, días quizá, contaba yo, morral adentro y temeroso de atraco, los veinte billeticos piches para comprar mi ración diaria de nicotinas.

Que este país no cambia, dicen. Y míralos ahí, al costadito del semáforo, recostados del edificio, parados, sudados, sentados en el piso, en el filón de cualquier murito: míralos: doscientas personas, quizá duplica sin miedo: todas las edades: niños de trompo y perinola y qué fastidio, viejos de bastón de cuatro patas y ACV, niñas grandes de muy buen ver, colegas de enfisema y de cirrosis, comerciantes, plomeros (ahí mismo está, míralo, cómo no reconocerlo, Alexander, El Cuadrado). Y pedigüeños, y negras finas, y despojos viriles o vitales: de todo. Y todos, todo el que por acá ronda, lo sabe, lo sabemos: en esos bolsillos flacos y en los abultados bolsos también, en los morralitos y morrales, en esa funda de almohada henchida cual ubre de vaca robótica, no hay otra cosa que billete.

Billete, mano. Billetes de cien bolívares. La más alta denominación de la República. Esta, sip, Bolivariana y Revolucionaria: Venezuela Potencia. Al cambio de antier, el de la demencia pero demencia asentada y colectiva, verdadera, precio justo y sobre todo real a la hora de comprar cualquier vaina: 0,026 dólares. Pero multiplíquese el cero coma cero por las doscientas fundas o siquiera bolsillos. Un operativo malandro y relámpago, unos apenas ocho o diez o docena apenitas de prepúberes enfucados de los que hay tanto por allá cerro enfrente, en El Guarataro, a dos cuadras, y sin sudor ni lágrima ni sangre podrían sacar de aquí, fácil, su par de milloncejos. Ufa, Vigas Lorenzo: te perdiste de madre posible escena.

Ellos, los malandrines de diez, de doce, de trece, cuánto coño y cuánta cana que les falta para llegar al cuarto apenas de los cien y nunca ni de lejos llegarán, no saben de Venecia ni bienales ni creen en certámenes ni en góndolas pendejórrimas. Uno a ellos sí los sabe, los ve, pero los ve hoy pasar de largo, desdeñosos e impertérritos (¿o es interperrito que se dice?) como si ante bonche de esquineja, de U de asfalto en cerro y rancho miserable en que no hubiese mujer menor de treinta, cuando ya por estos lados se es, de fémina, a tamaña edad, madre ajada y se está por ser abuela.

El viernes, o en pocas horas porque cierran ya los bancos, por resolución presidencial esos billetes no valdrán nada. Mañana, por resolución ante todo política (eso decía Chávez, ¿no?, que la política debe regir la economía, a despecho incluso de tanta bobera que habló aquel viejo de Tréveris), mañana el más pobre de los recogelatas que tenga hoy en mano tres billetes de cien y tome la precaución de invertir sabiamente dos de ellos en un marlboro, el viernes podrá sentirse magnate y encender con el tercero su cigarro.

El viernes, dicen los anuncios oficiales, se le dará un golpe, o no, perdón, se le dará carajazo brutal a las mafias que atentan contra la moneda patria: trescientos mil millones de bolívares, en billetes de cien, acumulados y empacaditos en galpones de Cúcuta y de Ginebra y Berlín por tan sólo joder a la Revolución, servirán apenas para encender la madre fogata de las nicotinas. ¿Cómo sería estar allí? Bueno, allá: si la cosa es imaginarse uno, fantasear, placentarse uno en las placentas del placer, pues a mí me gustaría fumarme todo esa tabáquica humareda contemplando el Léman con una copa de Chasselas en mano, o mirando Brandemburgo y tarareando al Johann Sebastian al calor o friito de unas cervezas, mientras prorrumpen los revolucionarios paredones. Al carajo con Cúcuta, donde como mucho hay Piel Roja y mal-afamado ron viejo de Caldas.

Carajazo de trescientos mil millones. No está mal. Si la venganza es dulce, y sobre todo si hay marlboro rojo, o más si se puede soñar con un Romeo y Julieta, un Partagás, un Regalías del Cuño o Coño, o siquiera un ibérico Ducados, pues acéptese aún la cruel dulzura del Oporto, el fraude bancario ese que que mientan Liebfraumilch.

Acá en la esquina de Albañales, entretanto, mientras imagino tanta tamaña güevonada y saco con desparpajo y a la vista mi ruma de cien billetes de cien para engatusar al kiosquero amigo y llevarme de casi gratis, de casi humo, de mañana nada, cinco cajas de marlboro, se me malogran entretanto y de pronto los sibaritismos todos cuando, joder, se me viene a la memoria el viejo de Tréveris. Sí, ese, aquel. El Carlitos. Marx, viejo pana del alma. Ahí abajo, ahí mismito a media cuadra está la sede del glorioso PCV. Tan ruina del alma, de la fe. Qué esquinazo este.

Esquinazo o carajazo de trescientos mil millones, ya se dijo y redundó. Nada mal, ok. Pero, cóñole, qué precio. Un país paralizado, un país desesperado en hambre por salir del efectivo que en ninguna parte se consigue. Un país idiota, esquizofrénico, que en una casilla bancaria y sólo después de horas de sudor y de zozobra y dolor de las espaldas y piernas del coño te recibe y valida tus misérrimos papelitos que dicen cien, y luego, cuando al fin suspiras, cuando vas al cajero automático del mismo banco y haces seis horas más de cola para sacar lo que te permita comprar idéntico misérrimo café, te da de nuevo… ¿qué te da? Billetes de cien.

¿Revolución? ¿Revocatorio? ¿Socialismo, neoliberalismo, Psuv; Vanguardia qué, fue que dijiste?

¿A quién interesa? Esto, este no-país sino bicho nuestro, esta jodida cosa que tenemos, que somos, es, joder, el reino del sarcasmo, de la ironía brutal, del carcajéate, pues.

Porque si no te ríes, lloras.

Y es muy pero muy jodido llorar así, sin Léman ni Brandemburgo ni Johann ni un coño. Sobre todo sin marlboro, sin nicotina, como se avizora desde ya el lunes. Sin eso que el Carlitos de Tréveris llamaba o pudo bien llamar tu opio populorum y legal. No hay malandros hoy. Ni los policías malandrean: trasegan también ellos sus rumas. No hay greñas, está muy cara la ingenuidad. Qué otra cosa si no el humo te podría salvar, carajito de mierda envejecido.

 

ESPECIALES · 20 FEBRERO, 2021

Explosión Monagas

Texto por Ronny Rodríguez Rosas | @ronnyrodriguez

ESPECIALES · 7 NOVIEMBRE, 2020

INVESTIGACIÓN | Finanzas dispersas: el rompecabezas del Gobierno interino

Texto por Equipo de Investigación (*)

ESPECIALES · 5 JULIO, 2020

Civiles que hicieron historia

Texto por Efecto Cocuyo

ESPECIALES · 14 ENERO, 2020

INVESTIGACIÓN | Metro Dirección Colapso

Texto por María Victoria Fermín Kancev | @vickyfermin

ESPECIALES · 17 DICIEMBRE, 2019

INVESTIGACIÓN | 102 toneladas de droga esfumadas en manos del Estado

Texto por Cristina González | @twdecristina

ESPECIALES · 16 DICIEMBRE, 2019

INVESTIGACIÓN | Vargas: Tragedia y olvido

Texto por Efecto Cocuyo

ESPECIALES · 22 OCTUBRE, 2019

INVESTIGACIÓN | Infancia de luto

Texto por Efecto Cocuyo | @efectococuyo

ESPECIALES · 24 ENERO, 2019

Parir y nacer en la Venezuela del hambre

Texto por Efecto Cocuyo | @efectococuyo

ESPECIALES · 24 ENERO, 2019

Misses y santos

Texto por Ana Griffin y Reynaldo Mozo Zambrano

ESPECIALES · 15 JULIO, 2020

INVESTIGACIÓN | Arco Minero del Orinoco: crimen, corrupción y cianuro

Texto por Julett Pineda y Edgar López

ESPECIALES · 30 MAYO, 2019

El amargo cacao venezolano: entre el delito y el asedio oficial

Texto por Vanessa Moreno Losada | @MoreLosada24

OPINIÓN · 23 JUNIO, 2021 05:30

En favor de las licencias de paternidad

Aprovechemos este recién celebrado día de los padres para darle una mirada feminista a la fecha, abordando el tema del permiso postnatal remunerado dirigido a los padres trabajadores. Tradicionalmente esta era una licencia reservada exclusivamente para las madres quienes obviamente son las que gestan, paren y amamantan por su condición de hembras humanas. Pero en […]

OPINIÓN · 22 JUNIO, 2021 05:30

¿Estamos viviendo más o muriendo menos?

Cuenta la leyenda que cada cíclope tenía un solo ojo porque intercambiaron el otro con el dios Hades, a cambio de la capacidad de ver el futuro. Pero Hades los engañó, la única visión que les mostró a los gigantes míticos fue el día de su muerte. Llevaron este conocimiento a lo largo de sus […]

OPINIÓN · 21 JUNIO, 2021 05:42

¿Fueron mejores los viejos tiempos?

Cuando no se puede retroceder, sólo queda mirar por el retrovisor lo que se dejó atrás. Sobre todo, al comprender que nada es lo que parece. Además, aceptando que las realidades ironizan al tiempo, dado lo rápido que suele mover el almanaque. En medio de tan redonda dificultad, cabe el aforismo que reza cuando el […]

OPINIÓN · 20 JUNIO, 2021 05:04

El humor, base de la resistencia

El humor será siempre un recurso para reírnos del poder, aunque, cuando es tiránico, va contra quienes se resisten riéndose de él. La burla da lugar a la libertad, la recrea, abre una puerta de salida al temor. En la Venezuela de hoy constituye un recurso -inadvertido- de las comunidades ante las acciones que rechazan […]