OPINIÓN · 11 JUNIO, 2019 05:07

Acuerdo de gobernabilidad, elecciones libres, justas y gobierno de transición

Ver más de

Miguel Ángel Latouche | @miglatouche

¿Cómo valoras esta información?

QUÉ CHÉVERE
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

Ante la ausencia de unas elecciones libres y justas para la Presidencia de la República en Venezuela en 2018,  el severo deterioro del Estado de Derecho y una profunda crisis económica y social, el presidente de la Asamblea Nacional ha propuesto un camino o ruta que ha sido resumido de la siguiente manera: “cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”. No obstante, esa propuesta no ha podido ser concretada por carecer de los mecanismos jurídicos o políticos efectivos para que ello suceda, incluso a pesar de contar con el apoyo de buena parte de la comunidad democrática internacional y de una mayoría importante de la población venezolana.

Esas circunstancias han conllevado a que Venezuela viva hoy un estado de excepción derivado de la existencia en la práctica de dos gobiernos en un mismo territorio, lo que representa un riesgo enorme para que el uso de la fuerza –la cual ha estado y está presente- pueda escalar como alternativa para un desenlace. Es por ello que resulta urgente replantear la necesidad de llegar a un acuerdo de gobernabilidad como condición previa para la realización de unas elecciones que permitan una religitimación de la Presidencia de la República en Venezuela. Una salida negociada para lograr unas elecciones libres y justas sería la solución más factible, además de ser la menos costosa en términos de vidas, tiempo y recursos.

Un acuerdo de gobernabilidad

Cada vez que se habla de negociación o de intentar arribar a un acuerdo para la solución de la crisis se suele atribuir una condición de ingenuidad a quienes la hemos propuesto. Entendemos esa postura por cuanto cada vez que el gobierno ha realizado llamados a “dialogo” a la oposición venezolana, ese proceso ha sido utilizado como una excusa para producir la demovilización o ganar tiempo para mejorar la posición del gobierno. Sin embargo, no hay que confundir esos llamados con una verdadera negocación, la cual no implica que ninguna de las partes renuncie a sus posturas o fortalezas hasta que un acuerdo sea alcanzado, si es que se alcanza.

No tiene fundamento el negar o criticar un intento de negociación, como si ésta fuera una alternativa excluyente de alguna otra, pues la negociación no las impide, y por el contrario, sí permitirá que si esas otras no se consigan, exista una puerta de salida para el problema.

En ese contexto deben ser asumidos con beneplácito los intentos de negociación, especialmente los que se han realizado en Noruega, con el objeto de arribar a un acuerdo de gobernabilidad, el cual permita una transición hacia la democracia en Venezuela. Obsérvese que la palabra transición es clave pues ella es contraria a una ruptura o quiebre violento, y significa en el ámbito de lo político un tránsito pacífico hacia la democracia o la paz.

En el ámbito de esas transiciones, en especial del autoritarismo a la democracia, si bien no existe una receta única de acuerdo, existen dos aspectos que deberían ser abarcados por este tipo de acuerdos; el primero es el relativo a la oferta de incentivos a la parte gobernante para negociar y otorgar la oportunidad a la oposición de acceder al poder: éste es la oferta de amnistías para aquellos delitos que no sean considerados de lesa humanidad, así como reducciones de las penas o el establecimiento de castigos sustitutivos a la prisión en el supuesto de aquellos delitos sí lo hayan sido, pero que esos funcionarios o personas involucradas cooperen en el restablecimiento del orden democrático.

Con relación a ese particular resulta relevante tener en cuenta que esa misma experiencia histórica demuestra que existe una tensión entre paz y justicia, en la cual la justicia tiende a ser sacrificada –al menos parcialmente- a favor de la paz cuando ello sea indispensable para llegar a un acuerdo para una transición. No obstante, también es de suma relevancia señalar que la justicia transicional ofrece otras formas de justicia y reparación a las víctimas de violación de derechos humanos por vía del establecimiento de la verdad sobre tales delitos, la reparación material y moral por su sufrimiento y pérdida,  y el análisis de las causas verdaderas que originaron esas circunstancias con el objeto de evitar su repetición y trabajar en una reconciliación nacional. En este sentido, las Comisiones de la Verdad,  constituidas con el apoyo internacional, han tenido un rol fundamental.

El segundo aspecto que debe estar contenido dentro de un acuerdo que soporte una transición en Venezuela es el relativo a la gobernabilidad en sí misma, y debe versar sobre la necesidad de crear un espacio o visión común sobre aquellos aspectos esenciales que cada parte deba respetar durante y luego del proceso de transición. En este punto deben cubrirse entonces los pasos para la reinstitucionalización de los poderes públicos básicos, especialmente la conformación de un Consejo Nacional Electoral imparcial que pueda conducir un proceso electoral confiable, y del Tribunal Supremo de Justicia como paso fundamental para la recuperación del Estado de Derecho. Ambos puntos, entre otros, se encuentran tratados en el Estatuto que Rige la Transición a la Democracía para Restrablecer la Vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela dictado por la Asamblea Nacional.

Elecciones libres, justas y gobierno de transición

Sentadas las bases para la gobernabilidad, y reconstituidos los poderes públicos, al menos provisionalmente, pero de forma constitucional, corresponderá entonces la realización de sufragios libres y justos para la elección del Presidente de la República, en los cuales podrán participar todas aquellas personas que tengan derechos constitucionales para a hacerlo. Las elecciones son la consecuencia de tal acuerdo de gobernabilidad, y sólo así tendrán sentido como  solución democrática y perdurable.

A partir de esas elecciones deberá conformarse un gobierno de transición, el cual es muy distinto a un gobierno provisional, pues la complejidad de la crisis venezolana implica una transición larga, en virtud que ese gobierno tendrá por delante desafíos aun mayores que los existentes en la actualidad, pues deberá enfrentar no sólo la crisis actual, sino todos los reclamos de la sociedad que han estado represados por todos estos años y que podrían atentar incluso contra su propia estabilidad.

La propuesta que ofrecemos implica que cada parte deba ceder parcialmente respecto al otro, pero a cambio de otras concesiones que compensen a éstas. De eso se trata una negociación, la cual tiene lugar cuando las partes comprenden que no pueden lograr un mejor resultado que aquel que la propia negociación  les ofrece. Por eso concluimos con aquella frase que aplica muy bien para nuestra situación y que pertenece a unos conocidos sabios ingleses: “no siempre puedes conseguir lo que quieres, pero si alguna vez lo intentas, quizás puedas conseguir lo que necesitas”.

* * *

Las opiniones expresadas en esta sección son de entera responsabilidad de sus autores

 

Le puede interesar

Amnistía, pena y transición

 

 

ESPECIALES · 25 SEPTIEMBRE, 2021

Qué pasa en la frontera sur de Estados Unidos

Texto por Ivan Reyes | @IvanEReyes

ESPECIALES · 4 SEPTIEMBRE, 2021

Salud sexual en Venezuela: guía para jóvenes

Texto por Albany Andara Meza | @AlbanyAndara

ESPECIALES · 1 JULIO, 2021

Venezolanos en el Río Grande

Texto por Luz Mely Reyes | @LuzMelyReyes

ESPECIALES · 29 JUNIO, 2021

#PandemiaEnVenezuela

Texto por Efecto Cocuyo | @efectococuyo

ESPECIALES · 15 MARZO, 2021

#UnAñoDePandemia

Texto por Efecto Cocuyo | @efectococuyo

ESPECIALES · 20 FEBRERO, 2021

Explosión Monagas

Texto por Ronny Rodríguez Rosas | @ronnyrodriguez

ESPECIALES · 4 FEBRERO, 2021

Cáncer en Venezuela

Texto por Mariana Souquett Gil | @nanasouquett

ESPECIALES · 7 NOVIEMBRE, 2020

INVESTIGACIÓN | Finanzas dispersas: el rompecabezas del Gobierno interino

Texto por Equipo de Investigación (*)

ESPECIALES · 5 JULIO, 2020

Civiles que hicieron historia

Texto por Efecto Cocuyo

ESPECIALES · 14 ENERO, 2020

INVESTIGACIÓN | Metro Dirección Colapso

Texto por María Victoria Fermín Kancev | @vickyfermin

ESPECIALES · 17 DICIEMBRE, 2019

INVESTIGACIÓN | 102 toneladas de droga esfumadas en manos del Estado

Texto por Cristina González | @twdecristina

ESPECIALES · 16 DICIEMBRE, 2019

INVESTIGACIÓN | Vargas: Tragedia y olvido

Texto por Efecto Cocuyo

ESPECIALES · 22 OCTUBRE, 2019

INVESTIGACIÓN | Infancia de luto

Texto por Efecto Cocuyo | @efectococuyo

ESPECIALES · 24 ENERO, 2019

Parir y nacer en la Venezuela del hambre

Texto por Efecto Cocuyo | @efectococuyo

ESPECIALES · 24 ENERO, 2019

Misses y santos

Texto por Ana Griffin y Reynaldo Mozo Zambrano

ESPECIALES · 15 JULIO, 2020

INVESTIGACIÓN | Arco Minero del Orinoco: crimen, corrupción y cianuro

Texto por Julett Pineda y Edgar López

ESPECIALES · 30 MAYO, 2019

El amargo cacao venezolano: entre el delito y el asedio oficial

Texto por Vanessa Moreno Losada | @MoreLosada24

OPINIÓN · 19 AGOSTO, 2022 04:39

Drama o bendición en Venezuela

Dos testimonios que denotan cómo se ha visto amputada la niñez y la adolescencia para poder sobrevivir en el país. El primero es sobre un joven de 23 años que busca fuentes de financiamiento para su negocio en Maiquetía, pero que comenzó a trabajar cuando tenía seis años; y el segundo es Darwin, un niño […]

OPINIÓN · 18 AGOSTO, 2022 05:45

Tolerancia cero al abuso sexual infantil

Recientemente, el Fiscal Tarek William Saab expresaba que se iniciaría una campaña contra la pedofilia, bajo la etiqueta #PedofiliaesCrimen. Agregó que se desarrollará una línea de comunicación en redes y otra de sensibilización a través de actividades presenciales. De entrada, debemos señalar el apoyo a cualquier iniciativa que busque desnaturalizar cualquier forma de violencia hacia […]

OPINIÓN · 17 AGOSTO, 2022 04:30

El mito del síndrome de la impostora

Una participante en un foro mencionó que en una oportunidad le negaron una promoción en su empresa bajo la excusa de que ese movimiento hubiese dejado por fuera a su jefe inmediato, quien por cierto tenía menos credenciales que ella. Reclamó, pero recibió el mensaje de que su insistencia no sería bien vista, por lo […]

OPINIÓN · 16 AGOSTO, 2022 05:13

De las huellas que deja un amigo “peludo”

In memóriam a mi perro Roy Toda buena amistad deja huellas que construyen sueños y motivan realidades. Huellas que aleccionan para la vida. Lecciones que marcan emociones, momentos y experiencias. Igualmente, actitudes. Esto lo ofrecen sólo los amigos. Ellos saben brindar el socorro que clama la necesidad. Desde la más llana, hasta aquellas que no […]

OPINIÓN · 16 AGOSTO, 2022

Acuerdo de gobernabilidad, elecciones libres, justas y gobierno de transición

Texto por Miguel Ángel Latouche | @miglatouche

Ante la ausencia de unas elecciones libres y justas para la Presidencia de la República en Venezuela en 2018,  el severo deterioro del Estado de Derecho y una profunda crisis económica y social, el presidente de la Asamblea Nacional ha propuesto un camino o ruta que ha sido resumido de la siguiente manera: “cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”. No obstante, esa propuesta no ha podido ser concretada por carecer de los mecanismos jurídicos o políticos efectivos para que ello suceda, incluso a pesar de contar con el apoyo de buena parte de la comunidad democrática internacional y de una mayoría importante de la población venezolana.

Esas circunstancias han conllevado a que Venezuela viva hoy un estado de excepción derivado de la existencia en la práctica de dos gobiernos en un mismo territorio, lo que representa un riesgo enorme para que el uso de la fuerza –la cual ha estado y está presente- pueda escalar como alternativa para un desenlace. Es por ello que resulta urgente replantear la necesidad de llegar a un acuerdo de gobernabilidad como condición previa para la realización de unas elecciones que permitan una religitimación de la Presidencia de la República en Venezuela. Una salida negociada para lograr unas elecciones libres y justas sería la solución más factible, además de ser la menos costosa en términos de vidas, tiempo y recursos.

Un acuerdo de gobernabilidad

Cada vez que se habla de negociación o de intentar arribar a un acuerdo para la solución de la crisis se suele atribuir una condición de ingenuidad a quienes la hemos propuesto. Entendemos esa postura por cuanto cada vez que el gobierno ha realizado llamados a “dialogo” a la oposición venezolana, ese proceso ha sido utilizado como una excusa para producir la demovilización o ganar tiempo para mejorar la posición del gobierno. Sin embargo, no hay que confundir esos llamados con una verdadera negocación, la cual no implica que ninguna de las partes renuncie a sus posturas o fortalezas hasta que un acuerdo sea alcanzado, si es que se alcanza.

No tiene fundamento el negar o criticar un intento de negociación, como si ésta fuera una alternativa excluyente de alguna otra, pues la negociación no las impide, y por el contrario, sí permitirá que si esas otras no se consigan, exista una puerta de salida para el problema.

En ese contexto deben ser asumidos con beneplácito los intentos de negociación, especialmente los que se han realizado en Noruega, con el objeto de arribar a un acuerdo de gobernabilidad, el cual permita una transición hacia la democracia en Venezuela. Obsérvese que la palabra transición es clave pues ella es contraria a una ruptura o quiebre violento, y significa en el ámbito de lo político un tránsito pacífico hacia la democracia o la paz.

En el ámbito de esas transiciones, en especial del autoritarismo a la democracia, si bien no existe una receta única de acuerdo, existen dos aspectos que deberían ser abarcados por este tipo de acuerdos; el primero es el relativo a la oferta de incentivos a la parte gobernante para negociar y otorgar la oportunidad a la oposición de acceder al poder: éste es la oferta de amnistías para aquellos delitos que no sean considerados de lesa humanidad, así como reducciones de las penas o el establecimiento de castigos sustitutivos a la prisión en el supuesto de aquellos delitos sí lo hayan sido, pero que esos funcionarios o personas involucradas cooperen en el restablecimiento del orden democrático.

Con relación a ese particular resulta relevante tener en cuenta que esa misma experiencia histórica demuestra que existe una tensión entre paz y justicia, en la cual la justicia tiende a ser sacrificada –al menos parcialmente- a favor de la paz cuando ello sea indispensable para llegar a un acuerdo para una transición. No obstante, también es de suma relevancia señalar que la justicia transicional ofrece otras formas de justicia y reparación a las víctimas de violación de derechos humanos por vía del establecimiento de la verdad sobre tales delitos, la reparación material y moral por su sufrimiento y pérdida,  y el análisis de las causas verdaderas que originaron esas circunstancias con el objeto de evitar su repetición y trabajar en una reconciliación nacional. En este sentido, las Comisiones de la Verdad,  constituidas con el apoyo internacional, han tenido un rol fundamental.

El segundo aspecto que debe estar contenido dentro de un acuerdo que soporte una transición en Venezuela es el relativo a la gobernabilidad en sí misma, y debe versar sobre la necesidad de crear un espacio o visión común sobre aquellos aspectos esenciales que cada parte deba respetar durante y luego del proceso de transición. En este punto deben cubrirse entonces los pasos para la reinstitucionalización de los poderes públicos básicos, especialmente la conformación de un Consejo Nacional Electoral imparcial que pueda conducir un proceso electoral confiable, y del Tribunal Supremo de Justicia como paso fundamental para la recuperación del Estado de Derecho. Ambos puntos, entre otros, se encuentran tratados en el Estatuto que Rige la Transición a la Democracía para Restrablecer la Vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela dictado por la Asamblea Nacional.

Elecciones libres, justas y gobierno de transición

Sentadas las bases para la gobernabilidad, y reconstituidos los poderes públicos, al menos provisionalmente, pero de forma constitucional, corresponderá entonces la realización de sufragios libres y justos para la elección del Presidente de la República, en los cuales podrán participar todas aquellas personas que tengan derechos constitucionales para a hacerlo. Las elecciones son la consecuencia de tal acuerdo de gobernabilidad, y sólo así tendrán sentido como  solución democrática y perdurable.

A partir de esas elecciones deberá conformarse un gobierno de transición, el cual es muy distinto a un gobierno provisional, pues la complejidad de la crisis venezolana implica una transición larga, en virtud que ese gobierno tendrá por delante desafíos aun mayores que los existentes en la actualidad, pues deberá enfrentar no sólo la crisis actual, sino todos los reclamos de la sociedad que han estado represados por todos estos años y que podrían atentar incluso contra su propia estabilidad.

La propuesta que ofrecemos implica que cada parte deba ceder parcialmente respecto al otro, pero a cambio de otras concesiones que compensen a éstas. De eso se trata una negociación, la cual tiene lugar cuando las partes comprenden que no pueden lograr un mejor resultado que aquel que la propia negociación  les ofrece. Por eso concluimos con aquella frase que aplica muy bien para nuestra situación y que pertenece a unos conocidos sabios ingleses: “no siempre puedes conseguir lo que quieres, pero si alguna vez lo intentas, quizás puedas conseguir lo que necesitas”.

* * *

Las opiniones expresadas en esta sección son de entera responsabilidad de sus autores

 

Le puede interesar

Amnistía, pena y transición

 

 

¿Cómo valoras esta información?

QUÉ CHÉVERE

QUÉ INDIGNANTE

QUÉ CHIMBO

OPINIÓN · 19 AGOSTO, 2022 04:39

Drama o bendición en Venezuela

OPINIÓN · 18 AGOSTO, 2022 05:45

Tolerancia cero al abuso sexual infantil

OPINIÓN · 17 AGOSTO, 2022 04:30

El mito del síndrome de la impostora