Un calvario vivieron las iglesias por falta de harina para las hostias

ECONOMÍA · 20 MARZO, 2016 17:09

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Julett Pineda Sleinan | @JulePineda


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Ni las iglesias se salvan de la escasez de harina para dar a los creyentes el pan y el vino, la sangre y el cuerpo de Cristo. Tampoco de las colas.

Desde enero, aseguró el monseñor Adam Ramírez, comenzaron los preparativos en la Catedral de Caracas para abastecerse de harina de trigo de cara a la Semana Santa. «Ha sido cosa de ser prudentes, de no dejarnos ser sorprendidos por esta situación», dijo el monseñor. Entre las colas en los supermercados, la caridad de la gente y las donaciones de un paquete de harina de trigo por aquí y otro por allá, se reunió lo suficiente para no dejar perder la eucarística durante toda la Semana Mayor.  

La situación toca a todos por igual. Eso lo saben las Hermanas «Siervas de Jesús», encargadas de producir hostias para casi todas las iglesias de Caracas. De acuerdo con la madre María Concepción Gómez, quien suma 15 años el frente del centro, más de una congregación ha tenido que cerrar sus puertas y parar su producción por dos razones: la falta de religiosos con vocación y la falta de harina.

Al igual que ellas, hay otras hermanas que preparan el pan para la eucaristía, como las Siervas del Santísimo o las hermanas agustinas. Sin embargo, la madre María Concepción sostiene que su producción llega más allá de los límites de la capital, a veces hasta la isla de Margarita y el estado Aragua.

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Las hermanas preparan las obleas y luego las pican

«Existe la crisis, pero la comunidad se ha abocado a ayudar«, aseguró. A veces tocan a la puerta para traer un paquete de harina, pero otras les toca pedir a las iglesias que colaboren con el producto porque ya no queda en inventario.

«Lo que hacemos es que si piden 2.000 hostias, les damos 1.000. Siempre damos un poquito menos, pero nunca los dejamos irse con las manos vacías«, dijo la madre.

Miguel ha sido el sacristán de la Iglesia Altagracia por más de 30 años, a pesar de tener un marcado acento italiano, todo ese tiempo, él ha sido quien sube en cinco minutos a la congregación de las Hermanas Siervas de Jesús para buscar las hostias del templo. Tras más de tres décadas velando por la iglesia, nunca ha visto una situación como la actual.

Para esta semana, pidió unas 1.500 hostias, pero recibió 1.000. En siete días regresará para pedir las otras 500 que faltaron, pero no hay apuro, sabe que hay mucha gente que sale de la capital durante la Semana Mayor y que todos los templos transitan el mismo calvario. «Antes se podía pedir más porque había abundancia, ahora ya no», expresó.

En la iglesia La Pastora, fechas como Semana Santa implican solicitar con unas dos semanas de antelación el pan para la eucaristía. Otras celebraciones también están marcadas en el calendario previendo una importante afluencia: la Misa del Deporte, el Día de la Divina Pastora o la semana de comuniones. No obstante, para las iglesias ya no se trata de qué tan importante sea la fecha: no hay harina.

ostias

La hermana Carmen, quien coordina la producción de ostias, trabajó primero en Margarita y nunca vio una situación de escasez similar

«Antes se tenían 10 mil o 15 mil hostias, supongamos. Ahora bajan a 12 mil o a 8 mil», precisó el monseñor Ramírez, CEAM de la Catedral de Caracas. A pesar de la reducción en los números, aseguró contar con suficiente inventario para los creyentes que asistan esta semana. La peregrinación por la harina comenzó en enero para la Catedral de Caracas; pero la solidaridad de la gente ayudó a proveer, «gracias a Dios», agregó Ramírez. 

Otro problema que también tocó a la puerta de las iglesias esta fecha es la falta de agua. Más difícil de prevenir, el racionamiento dejó con las manos vacías a más de uno este domingo de ramos. «La sequía ha afectado y hubo muy pocas palmas», agregó el monseñor.

Con las hostias contadas se celebrará la comunión esta Semana Santa; con poco pan en las panaderías y en las iglesias. Sin embargo, ni preferencia ni prioridad le dan a los templos, ni siquiera en los siete días más sagrados del año. «Cuando no hay, no hay para nadie«, espetó el sacristán.

ECONOMÍA · 24 SEPTIEMBRE, 2022

Un calvario vivieron las iglesias por falta de harina para las hostias

Texto por Julett Pineda Sleinan | @JulePineda

Ni las iglesias se salvan de la escasez de harina para dar a los creyentes el pan y el vino, la sangre y el cuerpo de Cristo. Tampoco de las colas.

Desde enero, aseguró el monseñor Adam Ramírez, comenzaron los preparativos en la Catedral de Caracas para abastecerse de harina de trigo de cara a la Semana Santa. «Ha sido cosa de ser prudentes, de no dejarnos ser sorprendidos por esta situación», dijo el monseñor. Entre las colas en los supermercados, la caridad de la gente y las donaciones de un paquete de harina de trigo por aquí y otro por allá, se reunió lo suficiente para no dejar perder la eucarística durante toda la Semana Mayor.  

La situación toca a todos por igual. Eso lo saben las Hermanas «Siervas de Jesús», encargadas de producir hostias para casi todas las iglesias de Caracas. De acuerdo con la madre María Concepción Gómez, quien suma 15 años el frente del centro, más de una congregación ha tenido que cerrar sus puertas y parar su producción por dos razones: la falta de religiosos con vocación y la falta de harina.

Al igual que ellas, hay otras hermanas que preparan el pan para la eucaristía, como las Siervas del Santísimo o las hermanas agustinas. Sin embargo, la madre María Concepción sostiene que su producción llega más allá de los límites de la capital, a veces hasta la isla de Margarita y el estado Aragua.

0bcc7313-d578-4a62-a82e-6547b3e8b0e1

Las hermanas preparan las obleas y luego las pican

«Existe la crisis, pero la comunidad se ha abocado a ayudar«, aseguró. A veces tocan a la puerta para traer un paquete de harina, pero otras les toca pedir a las iglesias que colaboren con el producto porque ya no queda en inventario.

«Lo que hacemos es que si piden 2.000 hostias, les damos 1.000. Siempre damos un poquito menos, pero nunca los dejamos irse con las manos vacías«, dijo la madre.

Miguel ha sido el sacristán de la Iglesia Altagracia por más de 30 años, a pesar de tener un marcado acento italiano, todo ese tiempo, él ha sido quien sube en cinco minutos a la congregación de las Hermanas Siervas de Jesús para buscar las hostias del templo. Tras más de tres décadas velando por la iglesia, nunca ha visto una situación como la actual.

Para esta semana, pidió unas 1.500 hostias, pero recibió 1.000. En siete días regresará para pedir las otras 500 que faltaron, pero no hay apuro, sabe que hay mucha gente que sale de la capital durante la Semana Mayor y que todos los templos transitan el mismo calvario. «Antes se podía pedir más porque había abundancia, ahora ya no», expresó.

En la iglesia La Pastora, fechas como Semana Santa implican solicitar con unas dos semanas de antelación el pan para la eucaristía. Otras celebraciones también están marcadas en el calendario previendo una importante afluencia: la Misa del Deporte, el Día de la Divina Pastora o la semana de comuniones. No obstante, para las iglesias ya no se trata de qué tan importante sea la fecha: no hay harina.

ostias

La hermana Carmen, quien coordina la producción de ostias, trabajó primero en Margarita y nunca vio una situación de escasez similar

«Antes se tenían 10 mil o 15 mil hostias, supongamos. Ahora bajan a 12 mil o a 8 mil», precisó el monseñor Ramírez, CEAM de la Catedral de Caracas. A pesar de la reducción en los números, aseguró contar con suficiente inventario para los creyentes que asistan esta semana. La peregrinación por la harina comenzó en enero para la Catedral de Caracas; pero la solidaridad de la gente ayudó a proveer, «gracias a Dios», agregó Ramírez. 

Otro problema que también tocó a la puerta de las iglesias esta fecha es la falta de agua. Más difícil de prevenir, el racionamiento dejó con las manos vacías a más de uno este domingo de ramos. «La sequía ha afectado y hubo muy pocas palmas», agregó el monseñor.

Con las hostias contadas se celebrará la comunión esta Semana Santa; con poco pan en las panaderías y en las iglesias. Sin embargo, ni preferencia ni prioridad le dan a los templos, ni siquiera en los siete días más sagrados del año. «Cuando no hay, no hay para nadie«, espetó el sacristán.

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