Trabajadores de Polar exigen divisas y temen por su futuro laboral

ECONOMÍA · 12 MAYO, 2016 14:24

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Leidys Villarroel | @leidsvillarroel


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Franquiciados, empleados y trabajadores de Empresas Polar hicieron un llamado al Gobierno Nacional, este jueves 12 de mayo, en las puertas de la Planta de Cervecería Polar en Los Cortijos, para que apruebe las divisas que permite cancelar la deuda a los proveedores internacionales de materia prima.

Las pérdidas monetarias son incontables, pero en los próximos días se le sumará a esto un déficit en la calidad de vida de los venezolanos. Así lo demostraron quienes se acercaron al lugar a apoyar las exigencias.

Luis Carrero es microempresario de la empresa desde hace 30 años, cuando comenzó como ayudante. En la actualidad es franquiciado. “No devengamos de ningún sueldo mínimo, sino del porcentaje de las ventas y si Polar no produce no tenemos nada que vender”, explicó.

Carrero dijo que no puede haber discriminación en la asignación de divisas. “Si hay materia prima para unos, tiene que haber para otros”. De continuar la situación de paralización, “¿qué voy a hacer, qué llevo a mi casa, qué le doy a mis hijos para que lleven el colegio y a la universidad?”, se preguntó.

“Gente que depende de sus bodeguitas , hoy están en la quiebra y lamentablemente el sistema hace que se conviertan en bachaqueros”, aseguró Julio Reyes, beneficiario de los programas comunitarios de Empresas Polar, en la parroquia Catia.

Marilú Carta es ama de casa del mismo sector e indicó que “eso es mentira cuando dicen que somos oligarcas porque apoyamos y consumimos alimentos Polar, yo soy una mujer de una comunidad de bajos recursos”. Agregó que le «da tristeza saber que amigos y compañeros venezolanos no tenemos nada qué llevar a nuestros hogares”.

“En un país libre, la persona debería elegir lo que quiere consumir”, expresó Beitsy Valdespino, también habitante de la comunidad de Catia. Exhortó al Ejecutivo Nacional a que tome en cuenta la familia de los sectores populares. “Hemos crecido con el alimento de Polar en nuestras mesas y queremos que nuestros hijos también crezcan con Polar”.

Justo Ramos es habitante de La Pastora y asegura que los programas de formación, educación, atención al adulto mayor, personas con discapacidad se han visto afectado en la parroquia donde vive. “Queremos una Venezuela para crecer, no para ir retrocediendo”, dijo.

El supervisor comercial de la agencia de Los Cortijos, Samery Sánchez, aseguró que en una visita realizada a varios clientes el pasado miércoles 11 de mayo, “los clientes nos dijeron que podrían cerrar sus establecimientos en los próximos dos semanas”. Explicó que “los gastos siguen, la inflación sigue y nuestros sueldos no existen”.

Destacó que en los próximos días “vienen los gastos de útiles escolares, las preinscripciones, ¿de dónde saco el dinero si no estoy trabajando?”.

Cervecería Polar (2)

Fundación Empresas Polar teme reducción de ayudas sociales

La ausencia de materia prima en las plantas cerveceras del país afecta el trabajo de la Fundación Empresas Polar, que lleva casi 40 años “apostando por mejorar la salud y la educación de los venezolanos”, aseguró Laura Díaz, gerente de programas institucionales de fundación. Agregó que también se ven golpeados los programas de fortalecimiento y capacitación de líderes comunitarios para el trabajo y el emprendimiento.

“Esta situación hace que la fundación se vea incapaz de dar todos los apoyos que ha dado desde sus inicios, desde la educación básica hasta apoyo científico”, indicó Díaz. Explicó que “los beneficiarios son incontables porque trabajamos en distintos ámbitos: en el desarrollo comunitario en los lugares cercanos a todas nuestras 30 plantas a nivel nacional. Agregó que «también apoyamos a personas con enfermedades críticas que se encuentran a lo largo y ancho del país».

Cevecería Empresas Polar Los CortijosTrabajadores llevan diez días en vigilia

Un grupo en la mañana y un grupo en la tarde. Así se organizaron los empleados de la Cervecería Polar, de Los Cortijos para “resguardar nuestros puestos de trabajo y pendiente de lo que pueda pasar”, dice Jhonatan Mesa, operario general del área de envasado, que no ha dejado de asistir a la vigilia.

Mesa explicó que la estaticidad de la suspensión le ha generado un desequilibrio económico en el hogar. “He dejado de ganas Bs 10 mil semanal, para recibir Bs 3.500, que no me alcanzan ni para comprar un kilo de queso”.

“No quiero sacar cuenta de los gastos de comida, del colegio, porque me voy a estresar”, dijo Mesa, quien explicó que desde que las plantas están paralizadas “he gastado tanto dinero que lo poco que tenía ahorrado lo he ido sacando de las cuentas, que ya están en un punto crítico”.

Mesa dijo que la próxima semana cumple años su hija. “Me estoy viendo presionado por el cumpleaños de mi hija, el regalo del día del niño y ni siquiera puedo pedir un préstamos a la empresa porque está paralizada”.

Espera que el gobierno pague las divisas “para comenzar a trabajar, también en horas extras, todo lo que sea necesario para equilibrar lo que he gastado hasta ahora”.

Al igual que Mesa, la gerente de segmento de Maltín Polar, Marta Álvarez, ha asistido a la vigilia desde que se produjo el cierre de la cuarta planta de Cervecería Polar. “Estos días han sido muy tristes para todos nosotros, pero igual venimos como si estuviéramos trabajando”.

“He tratado de mantener a mi hijo fuera de todo esto, pero le he contado lo que está pasando de manera infantil”, explicó Álvarez. “Los niños no tienen por qué sufrir las consecuencias de las malas decisiones”, dijo.

El pasado 3 de mayo, empleados directos e indirectos de Empresas Polar llevaron una carta al Centro Nacional de Comercio Exterior, ubicado en Los Chaguaramos, para exigir la materia que tiene 75 años importándose.