"Tengo tres días sin bañarme y la nevera dañada", así trastocó el megaapagón las rutinas caraqueñas - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 28 MARZO, 2019 20:45

“Tengo tres días sin bañarme y la nevera dañada”, así trastocó el megaapagón las rutinas caraqueñas

Texto por Julett Pineda Sleinan | @JulePineda

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Gabriela Sulbarán es docente de Ciencias Sociales, pero no deja de pensar en las “matemáticas” del apagón. Suma siete días sin agua en su residencia en San Martín; lleva cuatro días multiplicando el arroz que tenía preparado en casa; tiene otros tres sin poder bañarse y agrega a la cuenta un electrodoméstico menos.

La tarde del lunes, 25 de marzo, Gabriela estaba en su casa cuando al menos 19 estados del país se quedaron sin luz, a la 1:20 pm. No solo el fluido eléctrico se detuvo en seco por segunda vez en un lapso de 20 días, también la rutina de la joven docente de bachillerato.

“Tengo tres días que no me baño porque estoy tratando de rendir la poca agua que me queda en casa. Solo la uso para lavarme algunas partes del cuerpo. Desde el lunes como lo mismo, sin variedad, un arroz que ya tenía preparado. Nada complicado para no tener que fregar. El apagón ha trastocado todos mis hábitos y me dañó la nevera“, relató a Efecto Cocuyo.

Pasadas las 5:00 pm del lunes, el servicio fue restablecido en algunos sectores del país. Sin embargo, para las 9:45 pm, la falla volvió a dejar a oscuras a los venezolanos y se prolongó hasta el día siguiente. La razón, argumentó el gobierno de Nicolás Maduro: un nuevo ataque al Sistema Eléctrico Nacional.

La madrugada del 26 de marzo hubo electricidad por escasos minutos. De un madrugonazo, el ministro de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, anunció la suspensión de las actividades académicas y laborales para ese día.

Posteriormente, el funcionario advirtió sobre la prolongación de esa medida hasta este jueves, 28 de marzo. Las fallas eléctricas aún persisten en todo el país.

Gabriela recibía en casa, con impotencia, la noticia de su trastocada rutina. Ese día no pudo dar clases a pesar de sus ganas de trabajar. “Quieres producir, pero el país no te lo permite. Y, de paso, los venezolanos tenemos que calarnos la burla que nos han dicho estos 20 años: que la culpa no es de ellos, sino de otros, de terceros”, dijo.

Victoria Ortiz ya estaba acostumbrada a una vida normal en Bogotá, Colombia, pero regresó hace un par de semanas para llevarse consigo a su hija de 14 años. El segundo megaapagón la tomó desprevenida en su visita.

“Nos quedamos sin luz, señal telefónica y agua en nuestro apartamento en el 23 de Enero”, relató. Sin puntos de venta disponibles, no le quedó otra opción que pagar con pesos colombianos a los comerciantes que instalan mercados populares en su zona. Eso sí, nada de carne: ni la falta de electricidad ni el contado dinero le permiten costear el lujo de comer proteína.

Caraqueños se vuelcan a los bancos para hacerse con algo de efectivo. Desde el pasado lunes, las sucursales y las agencias bancarias no prestaban servicio

Al otro extremo de la ciudad, en la avenida Rómulo Gallegos, Luisa Méndez, de 80 años, rezaba en su apartamento casi en completa oscuridad, apenas alumbrado con unos velones. Vive con una amiga mayor que ella, en un apartamento en un séptimo piso.

Afirmó que la solidaridad de sus vecinos fue lo que la ayudó a atravesar la oscurana de los pasados tres días. “Pudimos llenar unos tobos que teníamos en la casa porque una vecina tocó la puerta y nos trajo. Nosotras no podemos cargar eso por las escaleras”, dijo.

Luisa fue igual de recíproca en solidaridad con las personas de su edificio. “Muchos no tenían velas porque no habían podido comprar y yo les regalé. Como tengo cocina a gas, la presté para que la gente viniera a preparar su comida aquí”, contó.

Luisa Méndez realiza sus primeras compras de víveres en un supermercado, en Santa Eduvigis, desde que se registró el megaapagón

Desde el lunes la versión de la gestión de Maduro ha revelado información a cuentagotas. El martes 26, el oficialismo alertó que el “sistema eléctrico nacional sufrió dos arteros ataques terroristas”.

Cuando el servicio eléctrico había sido restablecido la noche del lunes, indicó el chavismo, “manos criminales provocaron un incendio de gran magnitud en el patio de transmisión de Guri, afectando los tres autotransformadores que los componen y todo el cableado imprescindible a los fines de transmisión”.

Posteriormente, y aún con las continuas interrupciones en el suministro, Rodríguez alertó este miércoles, 27 de marzo, que quienes atacaron el Guri también querían “inutilizar” las principales hidroeléctricas Caruachi y Macagua “para generar una situación de caos”.

“Hoy es el primer día que abrimos desde el megaapagón. Claro que tuvimos pérdidas. Perdimos la masa que teníamos preparada”, lamentó José, encargado de la panadería Colby en Chacao

Un nuevo apagón volvió a dejar a oscuras a la capital la noche del miércoles por al menos 30 minutos. Poco después, Maduro anunció un plan de racionamiento para aliviar el SEN, mientras atraviesa una fase de reconstrucción.

Los últimos detalles que dio del megaapagón apuntan a que un disparo de un fusil de largo alcance provocó el incendio en Guri y averió un autotransformador.

El culpable, dijo el chavismo, fue un “mercenario” mandando por “la oposición golpista” y por el “imperio”.

“Siempre es un tercero el responsable”, lamentó la docente Gabriela Sulbarán mientras esperaba para sacar efectivo del banco.

Fotos: Mairet Chourio

Nicolás Maduro anuncia racionamiento de electricidad