Rubén Blades: Ahora reprimen y matan a violinistas

Blades, un sonero casi venezolano, se une a las voces que desde todo el mundo han denunciado la represión en Venezuela

“Siento que con su asesinato nos han tratado de matar a todos”, dice el maestro Rubén Blades en una conmovedora carta en la que denuncia el asesinato del joven Andrés Cañizales producto de la represión desatada en Venezuela desde el cuatro de abril.

Las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia que despojaron de autoridad a la Asamblea Nacional, desataron el chispazo que lanzó a la calle a la juventud. Blades no solo lo plasma en su escrito, como si un venezolano más, sino que ahonda: “El gobierno Venezolano podrá pretender distraer al mundo con propuestas incoherentes, como la de convocar a una Constituyente mientras simultáneamente desconoce la realidad y validez de un órgano legislativo vigente”.

Luego de pronunciamientos de Venezuela Sinfónica y la repentina denuncia hecha por el maestro Gustavo Dudamel, Blades, un sonero casi venezolano, se une a las voces que desde todo el mundo han denunciado las más de 40 muertes que Efecto Cocuyo ha contabilizado en medio de las protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro.

A continuación la carta íntegra

ARMANDO CAÑIZALES CARRILLO.
Ahora en Venezuela reprimen y matan a violinistas.
Texto en https://t.co/ygKP69sPLQ y https://t.co/KvPMWHCnh6

— Rubén Blades (@rubenblades) May 6, 2017

ARMANDO CAÑIZALES CARRILLO

Ahora en Venezuela reprimen y matan a violinistas.

Armando Cañizales no perteneció a grupos aún adinerados, ni de la derecha.

Tampoco dio su apoyo a los extremos de la izquierda gubernamental que invoca consignas a favor del pueblo, apoyadas en una ideología desacreditada por la realidad y desahuciada por los pueblos.

No creo que conocí a ese muchacho, asesinado por la intolerancia y la tozudez de un presidente empeñado en gobernar a un país que no lo quiere. Pero su vida y la mía probablemente compartieron los mismos antecedentes. Nacido en el sector popular, hijo de padres que mueren sin tener vacaciones, se debe haber hecho un camino a punta de fe personal y de esperanzas, confirmadas y compartidas. Como músico, definitivamente, su vocación fue una constante consulta con los mejores ángeles y sentimientos que residen en el ser humano.

No me sorprendería que me haya acompañado en alguna de mis visitas a Venezuela, como audiencia, o como parte de la orquesta en tarima. Es posible que hayamos conversado brevemente, o que nos hayamos tomado una foto. No lo recuerdo específicamente. No poseo la capacidad que permite a la memoria almacenar eventos mas allá de una especifica cantidad de años.

Y a pesar de eso, Armando Cañizales me resulta tan familiar como cualquiera de los compañeros músicos y amigos con los cuales aun comparto la vida. Por eso siento que con su asesinato nos han tratado de matar a todos. Y se que su muerte, en vez de asustar, provoca sentimientos de solidaridad, de afecto, de fuerza. Esa foto que vi hoy, de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Venezuela, tocando el himno del país en su funeral, claramente lo demuestra.

A su familia, seres queridos y amigos nuestro pésame, el cual extendemos a todos los que han perdido la vida en Venezuela, independiente de sus opiniones políticas.

El gobierno Venezolano podrá pretender distraer al mundo con propuestas incoherentes, como la de convocar a una Constituyente mientras simultáneamente desconoce la realidad y validez de un órgano legislativo vigente, constitucionalmente protegido y producto de la voluntad popular ejercida a través del libre voto bajo un proceso democrático.

Creo que Armando coincidiría conmigo: las bayonetas sirven para todo, menos para sentarse en ellas. El país ya no soporta este desgobierno que propicia el caos, el odio y la polarización.

Hoy el mundo se solidariza con Armando.

Hoy con su innecesaria muerte, quizás Armando haya escrito la mejor de las melodías que como músico siempre procuro ofrecer en vida. La de un venezolano que cree en su país y que aún confía en la posibilidad redentora del mañana.

Rubén Blades
6 de mayo, 2017

Autor(a)