Proponen crear comités de COVID-19 para reducir contagios en las escuelas

LA HUMANIDAD · 20 NOVIEMBRE, 2021 14:30

Ver más de

Reymar Reyes Moncayo | @MoncayoReymar


¿Cómo valoras esta información?

1
QUÉ CHÉVERE
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

Voceros del sector educativo advierten que mientras las autoridades sanitarias no controlen las cadenas de contagios en el país, las escuelas se verán afectadas. Por tal motivo, sostienen que el trabajo fundamental de comunidad es cumplir los protocolos de bioseguridad y detectar los casos antes de que generen focos de infección. Proponen, además, la creación los comités de COVID-19 y de «grupos burbuja».

Lila Vega, pediatra e integrante de la Red Padres y Representante, afirma que tomando como referencia la cantidad de centros educativos en el país —más de 24.000 a nivel nacional—el bajo número de casos de COVID-19 registrados es una consecuencia natural de la pandemia, «y ya representantes del sector médico y del magisterio habían advertido este escenario».

«A nadie debería sorprender que esto esté pasando. Yo estaría profundamente preocupada si en ninguna escuela hubiese un caso. Me parece muy positivo que haya centros educativos donde se identifiquen casos y se cierren los salones de clases. Eso quiere decir que están haciendo lo que les toca hacer», dijo a Efecto Cocuyo.

En este sentido, aunque el tiempo de permanencia en las escuelas es mayor que en otros espacios públicos, Vega sostiene que —a diferencia de lo que ocurre en el transporte público, los supermercados o restaurantes— en los centros de enseñanza se ejerce más control sobre el cumplimiento de los protocolos de bioseguridad para reducir el número de contactos entre personas, garantizar el distanciamiento físico y se promueve el lavado de manos y la desinfección de la superficie.

Explica que mientras los miembros de las instituciones cumplan con esos los protocolos no es necesario que suspendan las clases presenciales en su totalidad, pues existen formas efectivas de cortar las cadenas de contagio dentro de estos espacios controlados.

«Hay escuelas que tienen que cerrar completas y otras que tienen que hacerlo solamente en el salón donde hubo el posible enfermo», señaló a Efecto Cocuyo.

Por ejemplo, en el caso del Colegio Alemán de Maracaibo, en donde se detectó que un alumno de 4to. año estaba tenía los síntomas las autoridades sanitarias recomendaron:

  • Solicitar al Director de Epidemiología de la Secretaria de Salud, la aplicación en el Plantel de la prueba PCR a los alumnos de la sección donde está el caso.
  • Observar durante 10 días a los alumnos de la sección comprometida.
  • Llevar el registro de los alumnos vacunados en la institución, especialmente los integrantes de la sección afectada. Se recomendó la inmunización para quienes aún no lo estén.
  • Mantener las medidas de bioseguridad: uso de tapabocas, lavado de manos y distanciamiento.

Sin embargo, Vega sostiene que es posible la existencia de escuelas que no estén capacitadas y que, en efecto, no puedan gestionar estas situaciones, «por lo que prefieran tomar medidas radicales».

Igualmente, Fausto Romeo afirma que la decisión de cerrar escuelas por el coronavirus también es producto del desconocimiento acerca de cómo tratar los casos. “Hay colegios que se alarmaron y mandaron a suspender las actividades de forma completa, pero es un error”, sostuvo el representante de Andiep.

Comités de COVID19: la pieza clave para cortar las cadenas de contagios

De acuerdo con Fausto Romeo, hay un elemento en común entre algunas de las escuelas que paralizaron las actividades presenciales: no contaban con comités de COVID-19 o de salud, para guiara las acciones de la comunidad.

Los comités de COVI-19 a los que se refiere Romeo son figuras que, de acuerdo con el protocolo de bioseguridad propuesto por la Red de Padres y Representantes, tienen como principales funciones:

  • Adecuar los espacios para recibir de manera segura al personal administrativo, académico y de apoyo.
  • Evaluar y comprobar la adecuación del protocolo para recibir a los alumnos.
  • Elaborar procedimientos y protocolos de bioseguridad y velar por su cumplimiento.
  • Apoyar a la supervisión, dirección y a las coordinaciones en la incorporación de protocolos de seguimiento de casos, cuarentena, desalojo y divulgación de información.

Esta última función toma más relevancia en estas situaciones, pues pone en las manos del comité las acciones a desarrollar e identificar a los «contactos», personas que interactuaron con el contagiado, para indicarle cuarentena y mantenerlos bajo observación.

Según explica Lila Vega, este protocolo debe ir acompañado de una política de “grupo  burbuja“, el cual «es cada grupo reducido de niños y/o adultos que solo interactúan entre sí dentro de la escuela durante toda la jornada escolar.

Para la conformación de estos equipos se establece la cantidad de niños y docentes que, manteniendo el distanciamiento de 1,5 metros entre ellos, puedan ocupar un mismo espacio durante el tiempo que están en la escuela.

De esta forma, cada grupo burbuja tendrá un turno para los recreos, los ingresos y el desalojo de la institución, que le permita aislarse de los demás grupos.

Aunque los protocolos de bioseguridad exigen más que recursos económicos, compromiso y apoyo técnico de parte de expertos, esta medida reduce la probabilidad de contagio de toda la escuela a un grupo reducido, y permite hacerles seguimiento a los contactos en caso de presentarse alguna persona positiva para COVID-19, detalló Vega.

Con información de Albany Andara Meza