Parque del Este: las 82 hectáreas verdes de encuentro de los caraqueños - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 25 JULIO, 2019 10:00

Parque del Este: las 82 hectáreas verdes de encuentro de los caraqueños

Texto por Cristofer García | @cristofueg

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Cada fin de semana, y algún otro día de semana, Ana Vegas va a caminar al Parque del Este. Su rutina de ejercicios empieza desde que sale de su casa en Chacao y llega al parque alrededor de las 4:00 pm. Es una dinámica que realiza desde hace 20 años.

«Hay que aprovechar el espacio que brinda el parque. Yo vengo solo a caminar, pero también disfruto de la flora, de los árboles y todos los espacios verdes», cuenta Vegas.

El circuito de concreto del parque consta de alrededor de 2 kilómetros, en los que corredores y caminantes sacan provecho temprano por la mañana y ya al atardecer, cuando el sol es menos agobiante.

«Hay que mantener estos espacios, propios para el disfrute», resalta.

Cándida Delgado también es una caraqueña fiel al Parque del Este. Desde hace al menos 28 años lo visita con frecuencia. Primero traía a sus hijos a distraerse. Ahora pasea debajo de la sombra de los chaguaramos, con sus dos nietos agarrados de las manos.

«Me gusta verlos animados y a ellos les encanta venir para acá, es un espacio especial para los niños. Cuando vienen nunca se quieren ir».

Les promete a los pequeños llevarlos cada 15 días y hace el esfuerzo por cumplir su promesa. «Es un espacio perfecto para relajarse. Es un tesoro que tenemos los caraqueños».

Foto: Mairet Chourio

El Parque del Este es identidad para los capitalinos. Sienten arraigo por este espacio verde y libre que se les brinda en medio de la caótica Caracas. Lo demuestran los caminantes que a diario lo recorren, lo deportistas que se instalan en las canchas, además de quienes aprovechar para recostarse sobre la tranquilidad de la grama.

Se demuestra también como hace Graciela Rodríguez, quien, con su bolso y ropa cómoda camina apurada para llegar de su trabajo a hasta la clase de yoga que ofrecen a las 5:00 pm en el parque, a la cual asiste tres días a la semana desde hace dos meses.

«No tenía idea de lo que me perdía. Antes venía menos, pero ahora puedo gozar más de este increíble parque. Sitios como este hay que conservalos», comenta.

Foto: Iván Reyes

El deterioro

Sin embargo, también sienten el deterioro. Mariela Rodríguez es una visitante menos frecuente del parque. Va cada tres o cuatro meses, cuando lleva a sus nietos a divertirse en los espacios de juegos para niños. Añora cuando los espacios era más amigables.

«El parque está en el olvido. Se encuentra en mal estado y deteriorado».

Le gusta venir, por los atractivos que ofrece para su nietos, como los pequeños parques infantiles. También porque puede respirar aire fresco, se distrae de su rutina de trabajo.

«Es importante que se recuperen los lugares como el Parque del Este. Más por nuestros niños, son quienes lo van disfrutar»

También menciona la importancia de los lugares de acceso libre, como el Parque del Este, que sirve para entretenimiento gratuito.

«En medio de la crisis, son los lugares que se pueden visitar, porque todo está muy caro. Se puede pasar un día diferente».

Foto: Iván Reyes

Unos pocos milicianos custodian la entrada del parque. Las cortinas de agua que antes recibían a los visitantes, a la izquierda, están fuera de servicio. Las caminerías y los lagos en malas condiciones, exhiben el deterioro de 58 años de esta joya paisajista y patrimonio caraqueño.

«Es el primer parque recreativo moderno de Venezuela como en las grandes ciudades, concebido de una manera inmejorable; es una joya arquitectónica paisajista», explica Alejandro Álvarez Iragorry, biólogo y doctor en Ecología de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

La vegetación se presenta en tonos amarillos y flores marchitas en este parque en el municipio Sucre. Las lagunas marrón y verde oscuro. Los troncos de los chaguaramos se mantienen firmes, pero sin hojas en su mayoría; huecos. Pocas personas recorren a trote el parque, entre la soledad que impera en las instalaciones. Los bebederos no sirven y los baños se mantienen cerrados.

«El parque del Este atraviesa un proceso de deterioro, por una gerencia que no entiende su importancia y no le dan el valor requerido. Además de gente sin capacidad técnica», lamenta Álvarez Iragorry.

Foto: Mairet Chourio

El diseño del arquitecto brasileño Roberto Burle Marx, de este parque de 82 hectáreas inaugurado en 1961, está orientado a que el fondo sea permanente las montañas del Ávila, que se extiende a lo largo de la vista del visitante y se aprecia mejor. En él diariamente caraqueños de distintas partes de la ciudad se suman a actividades.

El ecologista destaca que el acceso y disfrute del Parque del Este en buenas condiciones es un derecho de los caraqueños. Insiste en la necesidad de recuperarlo y «poner a valer sus valores patrimoniales».

«Tanto la creación como el contacto con la naturaleza es un derecho humano. Toda el área verde que se pueda rescatar de la ciudad es un derecho, como lo es estar en contacto con la naturaleza, y los ciudadanos estamos cada vez en menor contacto con ella», dice.

Reafirma la importancia en educación que tiene el Parque del Este. «Tiene una concepción educativa, observar animales anfibios, acercarse a los animales y tener esa experiencia educativa».

Foto: Mairet Chourio

Colección botánica

El Parque del Este cuenta con una importante colección de animales, sobre de todo aves, y flores, asegura el ecologista Álvares Iragorry. Indica que reconocidos botánicos e investigadores han pasado por las áreas de este parque.

«Por aquí han pasado grandes botánicos del país como Leandro Aristigueta. Hay una colección importante de plantas y funciona como un museo vivo; es un modelo para la educación, conviven distintos mundos de plantas y ecosistemas».

Todos los martes y jueves, desde enero de 2018, en el parque se realizan recorridos ecológicos, llamados «Caminata consciente», para familiarizar a los visitantes con las especies vegetales y animales que viven en este ecosistema.

«Buscamos generar sentido de pertenencia en el parque. Si no conoces, no valoras y si no valoras, no cuidas», expresa Maria Eugenia Pisani, encargada de estos recorridos y gerente del restaurante ecológico Las Corocoras.

A las 4:00 pm los interesados se reúnen en este restaurante, en el centro del parque. De ahí, hasta después de las 6:30 pm, cuando atardece, los visitantes recorren distintas rutas, junto a biólogos, ambientalistas y botánicos.

Se pasean por las alrededor de 158 especies de árboles que hay en el parque. Entre ellas destacan el Chaguaramo, Samán, Palo de Mulato, Granadillos, Araguaney, Tulipán africano, Palmas de agua, Seiva, Rosas blancas y Caruto.

«En el Parque del Este tenemos especies de todas las vegetaciones de Venezuela, como también hay de otros países. De cada árbol hay entre seis y 12 ejemplares. Es una colección botánica importante», menciona Pisani.

Sin embargo, la vegetación no está en las mejores condiciones. La vida de muchas de las especies se ven amenazadas por la falta de mantenimiento y los trabajos fitosanitarios no se realizan correctamente.

«Los Chaguaramos en el parque del este podrían vivir mucho, pero como el mantenimiento fitosanitario ha sido deficiente y muchos han muerto por parasitosis», refleja el biólogo Carlos Peláez.

Los trabajos fitosanitarios son básicamente la fumigación para eliminar plaga y la poda preventiva de parásitos vegetales, como el guateapajaritos, que nace sobre las plantas y se alimenta de la savia de ellas hasta que muere.

Los insectos también atentan contra los árboles. En Caracas, producto de fumigaciones, se han visto afectadas aves que se alimentaban de los gusanos que se comen los núcleos, donde nacen las palmas de los Chaguaramos, lo que aceleró las muertes de estos árboles. Al morir el núcleo, muere el árbol.

Algunos Chaguaramos logran sobrevivir en el parque porque los troncos inertes pueden durar muchos años más y luego es ahuecado por guacayamas para anidar. Su muerte se prevé con fumigación correcta.

El biólogo, además, detalla que en el parque hay especies de longevidad variada. «Los Samanes pueden vivir cientos de años. Los robles también. Pero hay otros como el Tulipán Africano que tienen rangos cercanos a los 70 años».

En este parque también se encuentra una colección protegida de arboles de caoba, al lado del tablero vegetal de damas chinas, cercano a la entrada principal.

Además, el parque cuanto con un jardín xerofítico. En él se exhiben plantas propias de un ecosistema desértico, que, sin embargo, presentan deterioro en sus hojas marchitas y tallos violentados.

Animales en riesgo

Ana Quintero, excoordinadora de la colección de fauna del Parque del Este, coincide en la importancia de las especies que viven en estas instalaciones. Sin embargo, quien estuvo hasta 2017 en este cargo, resaltó que actualmente no existe la atención profesional para estas especies animales.

«Las mejores colecciones de aves la teníamos en el parque, pero a raíz de que han cambiado el personal, los encargados actuales desconocen cuál es el funcionamiento el manejo integral y el bienestar animal, para ellos no ha sido prioridad la dieta animal».

Para Quintero, las principales víctimas del cuidado incorrecto de los animales han sido las aves que habitan en las jaulas al sur del parque.

«En el parque no queda casi nada de lo que tenía, casi todo se ha muerto. En el caso de las aves, han muerto por la falta de minerales, tampoco comen semillas, solo frutas. No obtienen la vitamina y se le acorta la vida, pierden masa corporal».

Señala que a los tucanes no se le suministra la carne necesaria. A las guacamayas tampoco se le da la dotación de minerales que requieren. Y advierte que la poca higiene a la que se exponen estas aves, por la falta de agua, proliferan bacterias.

«Hay aves que cumplen un papel importante, que están protegidas. Tenemos la guacamaya verde que está en extinción, el perro de agua en también está en extinción. Eran especies que están en peligro y están muriendo», señala.

En el caso del jaguar que se encuentra en el parque, asegura que no cuenta con las condiciones para vivir.

Foto: Mairet Chourio

La importancia de preservar estas especies no es solo para su exhibición, sino que es parte de la educación ambiental que ofrece el parque y también son animales para investigaciones científicas.

«No es solo ver al animal encerrado, es la función ecológica de esa especie en el medio ambiente. No es solo verlas, es realizar estudios de los ecosistemas, de su hábitat».

Además, fuentes dentro el Parque del Este, aseguran que a la vegetación no se realiza el mantenimiento correctamente ni los tratamientos botánicos correspondientes. «Jubilaron al especialista en el área de animales y más nunca pusieron a un profesional ahí. Hay obreros nuestros con muchos años y conocimiento pero la comida de los animales necesitan que sea tratada por expertos».

Foto: Mairet Chourio

Malas condiciones

A pesar de las precarias condiciones en las que se encuentra el Parque del Este, para su mantenimiento y recuperación se ha destinado alrededor de 3,5 billones de bolívares en 2018 en un plan especial, denunció el Sindicato de Trabajadores de Inparques.

Desde junio de 2018 el parque está a cargo de Gerardo Sánchez Chacón, la autoridad única designada por Nicolás Maduro y la Gobernación de Miranda. «Desde la llegada de Gerardo Sánchez el parque se vio duramente afectado», dice Marlene Sifontes, secretaria del sindicato.

El parque, por el poco personal que le resta a causa de las malas condiciones laborales, no posee un buen servicio de seguridad. Tampoco cuenta con un servicio de atención médica de primeros auxilios: no hay ambulancia y un solo bombero está a disposición pero sin materiales.

«En el parque no hay cómo atenderlo. No hay atención médica prehospitalaria. No hay ambulancia ni vehículos. Ni funcionario, hay un bombero pero sin equipos, no tiene insumos», alerta Sifontes.

Tampoco cuentan con suministro de agua. Un solo pozo, de los nueve del parque, funciona para abastecer de agua a las instalaciones. El sistema de riego está fuera de servicio, por lo cual deben regar las plantar manualmente.

«El parque está en muy malas condiciones. No funciona el sistema de riego. El parque ahorita está seco. Los pozos dejaron de funcionar por falta de mantenimiento», señaló.

Los funcionarios de Inparques en este espacio no reciben dotación de insumos desde hace cuatro años. Tampoco reciben una atención médica adecuada, a pesar de estar en contacto constante con animales.

«Nuestro personal limpia las lagunas sin los calzados adecuados. No hay materiales ni equipos».

Parque Simón Bolívar

En la parte sur del Parque del Este, un puente conecta con el Parque Simón Bolívar. Una larga extensión de tierra con grama seca y sin árboles se presenta a los ojos del visitante a estas otras instalaciones.

Al final de las áreas se ubica una laguna con un nivel muy bajo de agua, con la base aérea La Carlota de fondo; bolsas negras y arena cubren parte de las orillas, donde no alcanza el líquido. Pocos bancos dispone para sentar alrededor del pequeño lago de agua oscura.

Cuatro arcos de fútbol se calientan solitarios bajo el sol de la mañana. Al frente un par de gradas vacías. Pocos visitantes recorren este parque. Un café abre sus puertas a los limitados interesados.

Foto: Mairet Chourio

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Fotos: Mairet Chourio.