"Mamá, mamá", gritaba el niño César Augusto desde la alcantarilla donde cayó en Coro - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 26 MAYO, 2015 22:30

“Mamá, mamá”, gritaba el niño César Augusto desde la alcantarilla donde cayó en Coro

Texto por Odell Lopez @odelopez

Ver más de

Odell Lopez @odelopez

¿Cómo valoras esta información?

QUÉ CHÉVERE
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

Foto cortesía: Globovision.com

A la 1 de la tarde del lunes Sara López y César Augusto iban camino a su casa, los acompañaba una amiga. Hacía algo de sol y calor, pero caminaban tranquilos. Las “bocas de visita”, como llaman en Coro a las alcantarillas, estaban en todo el camino. Ya era costumbre verlas ahí, abiertas, hediondas, llenas de zancudos, era un mal que aquejaba desde hace cinco años a la comunidad de la urbanización Independencia y sus sectores aledaños.

El agujero estaba a punto de convertirse en un boquete funesto. Estaba semi tapado con algo que parecía cartón y restos de cemento fracturado, endeble.

Las inquietudes propias de los niños hicieron que César Augusto, muy inocente para conocer los peligros de la zona, se soltase de la mano de su madre para caminar y explorar. Cinco metros más abajo comenzaron los gritos.

“¡Mami, Mamá!”, gritaba el jovencito asustado y llorando. Su mamá entró en pánico de inmediato, sin embargo, le pidió a la acompañante que fuera por ayuda. “Llama al negro”, le dijo al referirse a su esposo, quien estaba lejos de la zona. Mientras eso ocurría, el segundo suceso nefasto estaba a punto de ocurrir.

Sentada en el borde de la alcantarilla, Sara se dejó caer con toda intención, para auxiliar a su pequeño de tan solo siete años.

La acompañante, de quien hasta ahora no se tienen mayores detalles, buscó a un vecino que se acercó con un mecate. El niño seguía llorando, Sara gritaba que los ayudaran. El mecate era demasiado corto, no podían utilizarlo para subir de ese inframundo.

El vecino fue por otra cuerda más larga que los pudiera subir definitivamente, pero en el segundo intento ya no distinguía, ni escuchaba a ninguna de los dos. “Solo vio una parte del brazo del niño moviéndose”, contó a Efecto Cocuyo una vecina, quien es la relatora de esta historia.

A cuatro cuadras de donde ocurrió el suceso queda Defensa Civil y la casa de la Gobernación donde, en teoría, podría estar Stella Lugo, la máxima autoridad regional de Falcón. Fue el cuerpo de Bomberos el que se acercó primero al sitio, pasadas más de dos horas.

El primer rescatista que llegó lo hizo sin mayores implementos. “Le tuvo que pedir al vecino unas botas, una escalera y una linterna. El bombero llegó sin nada”, confirma la vecina.

Tras unos minutos en el desagüe el rescatista subió asfixiado y antes de desmayarse solo dijo: “Escuché al niño llorando”.

A la media hora llegó la gente de Defensa Civil. Otro funcionario bajó, pero esta vez enmascarado, para tapar los gases que vuelan en el ecosistema de la tubería.

“A las 6:30 de la tarde estaba la ambulancia, había motorizados, Defensa Civil, Guardia Nacional y nadie estaba haciendo nada. Todos ahí, como esperando algo”.

La pasividad de los funcionarios hizo que los habitantes de Independencia y algunos mirones de otras zonas, trancaran la Avenida Intercomunal La Vela-Coro, para exigir que no cesara la búsqueda, tal como ya lo tenían previsto.

Nunca hubo cordón amarillo con el típico “No pase”, solo una aglomeración de gente pidiendo que rescaten los cuerpos y hablando de hipótesis de a dónde pudieron haber sido arrastrado los cuerpos.

Llegó la oscuridad, pasó una noche y los rescatistas continuaron trabajando, para evitar la furia popular. Horas después de amanecer, cerca de las 10:30 am de este martes 26 de mayo llegaron buzos de Pdvsa Paraguaná, quienes entraron por el boquete y salieron por otro. No vieron nada, solo ramas que crecieron y que les impedían las labores de búsqueda.

“¿Yo no entiendo por qué no pidieron ayuda al Gobierno nacional? El caso lo ameritaba, hasta la gobernadora Lugo tiene un helicóptero que pudo ponerse en funcionamiento”, dijo la informante que prefirió mantenerse en anonimato.

La testigo del hecho reclama que se haya dicho que César Augusto tenía “problemas”… “El solo tenía problemas de lenguaje, estaba en segundo grado. No era autista”.

Pese a que Sara y César Augusto cayeron en “la boca de visita” poco después del mediodía, fue hasta las 6 de la tarde cuando Hidrofalcón suspendió el suministro de agua, para evitar que los cuerpos fueran arrastrados por las aguas negras a una distancia más larga de donde cayeron.

Si quieres saber más sobre este tema, lee también: