La frontera viva y desangrada en un reportaje: Guajira, entre el llanto y el negocio - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 3 MARZO, 2016 10:34

La frontera viva y desangrada en un reportaje: Guajira, entre el llanto y el negocio

Texto por Leidys Villarroel | @leidsvillarroel

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Que Wilfredo sea un niño de 13 años y prefiera “trabajar” como “mecatero” todos los días desde las 10 de la noche hasta las 2 de la madrugada, en lugar de ir a la escuela, porque esto le produce en un día lo que gana un maestro en una quincena, indica que los objetivos planteados por los últimos dos gobiernos de turno sobre la zona fronteriza entre Venezuela y Colombia, no han sido logrados.

La reiteración de las denuncias del pueblo wayúu sobre la violación de sus derechos humanos, llevó a Iraní Acosta junto a su equipo de producción, a realizar un reportaje llamado Guajira: entre el llanto y el negocio. En él, se muestra la cotidianidad del pueblo wayúu luego de la profunda militarización que, asegura Acosta, no comenzó con el estado de excepción, decretado por el presidente Nicolás Maduro en 2015, sino con el decreto de distrito militar, el 28 de diciembre de 2010.

La idea era “no solo mostrar la frontera que sale en el mapa, sino la frontera de vida, e intentar visibilizar las tareas que tenemos pendientes como venezolanos como sociedad y, además, ver la necesidad de transformación que, en este caso, es la Guajira”.

Para Acosta, quizás lo que más le impactó fueron los niveles de descaro en la zona: “la venta ilegal de gasolina a escasos tres metros de un punto de control de la Fuerza Armada Nacional. “Un par de jóvenes, de aproximadamente 13 y 15 años vendiendo combustible en plena vía pública”.

Fe y Alegría apuesta por la frontera por ser una realidad muy diferente al resto del país, indica Rogelio Suárez, también productor del material audiovisual. Lo más impactante para él fue cuando llegó a Maicao, municipio colombiano ubicado en el centro-este del Departamento de La Guajira. “Lo que más me impresionó fue ver los bultos de comida, de leche de Mercal, que se supone que es subsidiada por el gobierno”.

En el recorrido hasta Maicao, Rogelio fue testigo de extorsión por parte de los funcionarios del Estado. “Casi en todas las alcabalas el chofer daba cobre, Bs 200 o Bs 300 para que los dejaran pasar”.

El paisaje en la Guajira, el mayor estado indígena de Venezuela ubicado en el estado Zulia, se muestra aún más desalentador que antes de que comenzaran a tomarse decisiones sobre el comportamiento político y económico de la zona. En 2010, el presidente Hugo Chávez declaró este territorio como el primer distrito militar para acabar con el contrabando de combustible, alimentos y medicamentos hacia Colombia.

Cinco años después, el presidente Nicolás Maduro reforzó la presencia militar en la zona. Declaró el estado de excepción para garantizar el abastecimiento de alimentos y frenar la especulación. “Se le cabó el pan de piquito a contrabandistas que se llevaban la comida del pueblo del Zulia, el combustible y el ataque de la moneda (el bolívar) en Maicao (Colombia)”.

En el siguiente reportaje, el niño Wilfredo relata que aunque prefiere la escuela y su deseo es ser maestro, la situación lo obliga a trabajar como mecatero. Detiene el tráfico nocturno para que le den una colaboración y luego ceder el paso. “Le pido que me regalen algo y lo acepto porque yo no le puedo levantar la mano. Ellos vienen armados y vienen full de armas nacionales”.

Lo que reúne, se lo lleva a su mamá para comprar comida.

La maestra Rosiany Fuenmayor explica en el vídeo que “a veces, irónicamente, los niños le preguntan al maestro: ¿y cuánto tú ganas? – No, yo lo que gano son 6 mil bolívares quincenal, y ellos dicen: ¡Maestra, eso me lo gano yo en un día!”.

La impotencia de la maestra Fuenmayor la deja sin palabras al preguntarse cómo convence a un niño de que deje de ser mecatero y regrese a la escuela, cuando en la zona “no hay fuentes de trabajo y el sueldo no nos alcanza para nada”.

Para Fuenmayor, la solución está en “que el gobierno nacional acepte que aquí hay una crisis humanitaria (…) De esa manera, ellos (los maestros) podrán asimilarlo, hacer un llamado a las aulas y recuperar el espacio que les corresponde”.

“Si uno va a Maracaibo, es más lo que se gasta en pasaje, que lo que se gasta en comida; solo te dejan pasar 2 kilitos de cada cosa y aún así hay que pagar en las alcabalas” explica Aníbal Fuenmayor, habitante del sector Marichen 1 del municipio Guajira.

Para su vecina María Fernández, la situación es todavía más difícil. Es maestra jubilada, vive con siete familiares. Asegura que lo que gana no le alcanza ni para comer un día, pues hacer un almuerzo básico puede costar hasta Bs 3 mil.

Cada quince días compran comida en el Mercal. Eso no les alcanza para dos semanas. Hay ocasiones en las que no les venden arroz ni harina, por ejemplo, por lo que debe comprarlo entonces a Bs 800 el kilo. “Desde el 24 de diciembre no habíamos podido comprar comida en el Mercal hasta el día de hoy (5 de febrero)”.

Vea aquí el reportaje realizado en coproducción entre la Red Nacional de Radio Fe y Alegría y Canal Once, del estado Zulia, donde se muestra la realidad cotidiana del ciudadano que padece a diario las consecuencias de los organismos gubernamentales.

 

 

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