Hermanas cargan tobos y botellas para asear a los 45 abuelos de la casa Padre Machado - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 8 ABRIL, 2019 16:54

Hermanas cargan tobos y botellas para asear a los 45 abuelos de la casa Padre Machado

Texto por Julett Pineda Sleinan | @JulePineda

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“Hermana, ¿cómo hacemos para que manden a arreglar la luz?”, le preguntó una de las 45 abuelas que alberga la casa hogar Padre Machado a Cointa Medina. La hermana quedó en silencio ante el desconcierto de la paciente.

La mujer no entendía que el recinto se quedó a oscuras por dos megaapagones nacionales y una severa crisis eléctrica. “Si estuviera en mis manos, esto no hubiera pasado”, respondió Medina.

En la casa hogar ubicada en Los Teques, estado Miranda, los apagones y las irregularidades en el suministro de agua se han vuelto una constante desde el pasado mes de marzo.

Las cuatro monjitas y los ocho empleados del ancianato deben llenar los tobos y botellones con agua en una toma cercana para poder asear a los abuelos y preparar las comidas.

“Todas las mañanas nos levantamos y cargamos agua entre todos. Uno desea bañarse y asearse, pero no se puede. Vivimos ahorrando el agua porque no se sabe cuándo podamos tener otra vez. Es muy difícil”, relató la hermana Cointa a Efecto Cocuyo.

“Los abuelos nos dicen que existe el riesgo de caerse cuando no hay luz y que se exponen a un accidente si encienden una vela”, añadió.

Una de las cosas que más preocupa a Medina es el mantenimiento de la higiene en condiciones tan precarias por la falta de agua. En ollas almacenan el líquido que usan para cocinar y lavar la ropa se convirtió en un imposible si no hay servicio eléctrico.

“Hoy (lunes 8 de marzo) amanecimos sin luz. Todos los días nos quitan la electricidad a una hora distinta”, dijo la hermana, quien desconoce los horarios del plan de administración de cargas anunciado por Nicolás Maduro.

Sin agua, lamenta Medina, las hermanas no tienen cómo esterilizar los instrumentos y los utensilios, tampoco cómo lavar la ropa ni asear a los pacientes de forma digna.

“En cualquier momento pudiera ocurrir una epidemia. El agua es lo más vital y tenemos muchas limitaciones”, dijo.

Desde el primer apagón, registrado el pasado 7 de marzo, las vidas de quienes residen en la casa hogar Padre Machado quedaron trastocadas. Para entonces, recuerda la hermana Cointa, en el recinto no contaban con velas ni linternas ni suficiente agua como para hacer frente a la contingencia.

“Hubo un día que comimos pasta solamente porque no había agua para preparar nada más de acompañante”, explicó. Agregó que el ascensor con el que cuenta la casa de dos pisos también se dañó durante los megaapagones.

Para este lunes, el elevador no funciona y hace apenas 15 días el técnico fue al sitio para constatar su operatividad.

“Se está cometiendo una injusticia en contra de los adultos mayores“, explicó la hermana. Lamentó que la casa hogar Padre Machado no cuente con ayuda suficiente ante la contingencia. “Aquí nadie viene a preguntar que nos hace falta”, dijo.

Hermanas organizadas

En la casa hogar San José, en Los Dos Caminos (Gran Caracas), las hermanas se organizaron para hacer frente al apagón. El ancianato cuenta con su propia planta eléctrica y con tanques de agua para mantenerse en funcionamiento, pero esta realidad no es la misma que poseen el resto de las casas hogares del país.

“Tenemos tanques y un pozo y con eso, con planificación, hemos podido mantenernos. Hemos tenido mucha organización para poder ahorrar los recursos que tenemos”, aseguró la hermana Manuela Gil.

El ancianato que alberga a 164 abuelos desarrolló un plan de contingencia para afrontar la oscurana de los apagones. “Tenemos la fortuna de ser un centro privado y de contar con el apoyo desde España, porque si no, no estaríamos tan bien. En un lugar donde hay 200 personas no puede haber improvisación, tenemos que estar preparados”, dijo Gil.