Gioconda San Blas: En el oficialismo hay un desprecio por el conocimiento

LA HUMANIDAD · 1 ENERO, 2019 17:38

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Julett Pineda Sleinan | @JulePineda


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En 2015 Gioconda San Blas se convirtió en la primera mujer en presidir la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (Acfiman) y aunque su presidencia está próxima a finalizar, la académica ve con preocupación el retroceso que ha tenido Venezuela en el campo científico. Un atraso que, estima, devuelve al país a principios de los años 60.

Efecto Cocuyo conversó con la bióloga molecular e investigadora emérita del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), quien también es licenciada en química de la Universidad Central de Venezuela y obtuvo un doctorado en Bioquímica en Edimburgo.

¿Cuál es el mayor reto que tiene Venezuela en materia científica?

Por una parte, es la actividad científica en sí. Y por otra, es la actividad educativa en general, inclusive desde la primaria. Nada ganamos con pensar en la actividad científica actual si obviamos cuáles serían las generaciones de relevo que deben surgir desde primaria.

Desde el punto de vista de la ciencia, actualmente estamos en declinación. Hay datos precisos que están publicados en diferentes órganos en los cuales se ve claramente que la actividad de ciencia en Venezuela ha ido declinando sustancialmente a partir del año 2008.

Tomemos un parámetro que para los científicos que es muy llamativo, que es el número de publicaciones en revistas especializadas en ciencias. El declive ha sido brutal, sobre todo a partir de 2008. Países que estaban muy por debajo de Venezuela, como Colombia o Perú, por nombrar la región, hoy día publican mucho más que nosotros.

Esto se debe a que no hay presupuesto que alcance y los investigadores han emigrado. De hecho, buena parte de estas publicaciones son producto de científicos venezolanos que se han instalado en estos países y que son muy bien recibidos.

¿La ciencia cuenta con una generación de relevo en Venezuela?

Yo diría que (la generación de revelo) es precaria. En las universidades la situación es igual de dramática. En universidades como la Simón Bolívar o la Central se reporta un 50% de abandono de los profesores. Eso ha traído que el número de estudiantes que acaban incorporándose a los cursos también haya disminuido.

¿Hemos retrocedido en investigaciones? De ser así, ¿de cuánto es ese retroceso?

En materia científica, por lo menos, tenemos medio siglo de atraso. Cuando uno revisa las cifras en todos los sentidos, lo mismo en salud y en educación, se da cuenta de que nosotros nos encontramos al principio de los años sesenta.

¿Qué rol cumplen los académicos en medio de la crisis que atravesamos?

Los académicos representamos esa fracción de la sociedad que tiene como función pensar el presente y reflexionar sobre el pasado para poder proponer el futuro del país. En este momento es un reto muy particular porque lo que nosotros estamos viendo es que, desde el punto de vista oficial, hay un desprecio por el conocimiento. La ignorancia acaba siendo una virtud. Es muy difícil para nosotros estar planteando estas ideas de futuro. Las seguimos haciendo, pero en muchos casos sabiendo que no necesariamente van a ser bien acogidas por quienes deberían.

En entrevista a Efecto Cocuyo en 2015, dijo que en el país nunca ha habido interés por la ciencia ¿Es este desinterés de los gobiernos o de la sociedad civil? ¿cómo hacer para combatirlo?

No hablamos de un bando o de otro. Para los políticos, la ciencia es la guinda de la torta: algo que puedes poner allí porque queda bonito, como un signo de civilidad. Pero realmente no se está comprendiendo bien el papel de la ciencia en el mundo actual.

Estamos viviendo una época que se llama la cuarta revolución industrial, en la que hay una nueva visión del mundo global con inteligencia artificial, el Internet de las cosas, el big data, el blockchain. Tenemos que empezar a educar a los muchachos bajo unos conceptos diferentes para prepararlos para una sociedad cambiante, más plástica.

¿De qué forma se puede promover el progreso científico en el país?

Tenemos un programa manejado fundamentalmente por el doctor Claudio Bifano en el que se les está enseñando a niños de primaria a aprender con el hacer, a hacer con pequeños experimentos. Es modesto y no pasa de un centenar de escuelas, pero la idea es que un programa como ese estuviera, desde el Ministerio de Educación, irradiando al resto del país. Deberíamos incorporar programas más agresivos con estas técnicas modernas, como la inteligencia artificial o robótica, que están haciendo que los niños aprendan novedades más globales.

¿Qué programa o proyecto le gustaría promover?

Yo soy una enamorada de la comunicación. Siento que una de las cosas que más debemos hacer es la difusión de la importancia de las ciencias a todas las comunidades, hacerle ver a nuestra sociedad por qué nosotros, sin ciencia, tecnología e innovación, no podemos salir adelante. En ese particular, yo creo que los científicos en general no hemos puesto suficiente esfuerzo.

¿Qué puede hacer la sociedad civil para involucrarse más en el desarrollo científico del país?

Ya empezamos nosotros con esa invitación para traerlos (a la sociedad civil) hacia ese mundo científico, que no es un mundo esotérico como algunos quisieran verlo, sino que forma parte de nuestra cotidianidad.

En el sentido de, por ejemplo, hacerle ver a la gente que, si nosotros hoy tenemos teléfonos celulares, es porque ha habido una enorme cantidad de investigaciones científicas que llegan incluso a cosas tan sofisticadas como la física cuántica. A nosotros nos ha faltado quizás hacer esa conexión.

Es decir, todos los avances que hemos hecho en calidad de vida en cuanto aparatos o medicamentos tiene, como razón de ser, una investigación científica, una aplicación tecnológica y una innovación. Si eso no se hubiera dado, aquí seguiríamos en la edad de piedra.

Foto: Iván Ernesto Reyes