En el limbo escuela técnica agroforestal que dependía de Smurfit Kappa

LA HUMANIDAD · 3 OCTUBRE, 2018 11:18

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Ronny Rodríguez Rosas | @ronnyrodriguez


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Durante los últimos cuatro años, Luis Bazán fue docente de música en la Escuela Técnica Agroforestal de Portuguesa. El plantel con más de dos décadas fue fundado por la transnacional Smurfit Kappa en 1995, con una matrícula integrada por adolescentes de comunidades vulnerables que vivían en las cercanías de sus plantas forestales en los estados Portuguesa, Cojedes, Lara y Yaracuy.

Los jóvenes salían técnicos medios agroforestales y hace seis años el Ministerio de Educación aprobó hasta el sexto año. En tres menciones los estudiantes se formaban en producción agroforestal, y producción de pulpa y papel.

Sin embargo, Smurfit decidió abandonar sus operaciones en el país, después de las intervenciones que desde julio inició el Gobierno venezolano en sus plantas, lo que deja a 177 escolares en el limbo desde este primero de octubre.

Bazán explicó a Efecto Cocuyo que la empresa ofrecía  estudios gratuitos, bajo la modalidad de internado. Los jóvenes estaban de lunes a viernes en el plantel, con las tres comidas del día, dotación de uniformes, atención médica, seguro asistencial, transporte, así como planes vacacionales.

De allí que no solo fueron los 1.600 empleados de la transnacional con sede en Dublín (Irlanda) los afectados por la medida al irse del país. Están los 177 estudiantes, los 15 docentes, entre ellos Bazán, el personal administrativo (11), además de las empresas proveedoras de alimentos para la institución educativa.

Bazán añadió que durante los 23 años en el plantel egresaron 450 estudiantes, en su mayoría en producción agroforestal (276) y 174 en producción de pulpa y papel. De este número 180 recibieron becas para estudios universitarios y 53 continuaron trabajando para la empresa, incluyendo la subdirectora de la Escuela Técnica Agroforestal (ETA) que hizo toda su carrera dentro de Smurfit.

Como ocurrió con los trabajadores de las diferentes plantas de Smurfit en el país, la semana pasada los docentes y el resto del personal de la institución educativa, recibieron un depósito en sus cuentas que un día después, le explicaron en una reunión informal era el pago y liquidación por parte de la empresa.

Plantas en el país

Al abandonar el país, Smurfit dejó en manos del Ejecutivo fincas forestales en Lara, Portuguesa y Cojedes; molinos en Yaracuy (el único que procesa madera en Venezuela), Carabobo y Petare; cuatro plantas de corrugado (tres en Carabobo y una en Petare); una procesadora de sacos de papel en Guacara; y 11 plantas de fibras industriales: Barinas, Barquisimeto, Barcelona, Maracaibo, Miranda, Caracas, Valencia y San Cristóbal.

Los trabajadores que han protestado en la última semana, han sido más parcos al hablar de la situación laboral. Gabriel Márquez del sindicato de la planta de corrugados en Valencia, afirmó que en esa instalación realizaban los procesos normales para terminar la producción, y el personal estaba en sus puestos de trabajo.

Operaciones a media máquina

En la planta que inició la protesta y dio pie para la intervención del Ejecutivo, Cartones Nacionales en Carabobo, las actividades se paralizaron desde el mes de julio cuando la empresa dio vacaciones colectivas.

En ese momento el sindicato denunció la acción y el 28 de agosto, la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde), el Ministerio del Trabajo y militares de la Zona Operativa Integral de la región central, tomaron las instalaciones.

Para el representante de administración y finanzas del sindicato de esta planta, Milán Stvich, lo que ocurrirá con la decisión de Smurfit está en manos de las autoridades.

«Eso está en manos de todos los organismos del tema laboral. Está en conocimiento del Ministerio del Trabajo. Tenemos tres meses sin funcionar e hicimos las denuncias y diligencias necesarias», explicó.

Sin embargo, aún no hay una voz oficial que hable de cómo será la operatividad de todas estas plantas, y quién asumirá el pago de trabajadores, qué ocurrirá con los estudiantes de la Escuela Técnica Agroforestal, su personal y el resto de la actividad de esta transnacional.

LA HUMANIDAD · 14 AGOSTO, 2022

En el limbo escuela técnica agroforestal que dependía de Smurfit Kappa

Texto por Ronny Rodríguez Rosas | @ronnyrodriguez

Durante los últimos cuatro años, Luis Bazán fue docente de música en la Escuela Técnica Agroforestal de Portuguesa. El plantel con más de dos décadas fue fundado por la transnacional Smurfit Kappa en 1995, con una matrícula integrada por adolescentes de comunidades vulnerables que vivían en las cercanías de sus plantas forestales en los estados Portuguesa, Cojedes, Lara y Yaracuy.

Los jóvenes salían técnicos medios agroforestales y hace seis años el Ministerio de Educación aprobó hasta el sexto año. En tres menciones los estudiantes se formaban en producción agroforestal, y producción de pulpa y papel.

Sin embargo, Smurfit decidió abandonar sus operaciones en el país, después de las intervenciones que desde julio inició el Gobierno venezolano en sus plantas, lo que deja a 177 escolares en el limbo desde este primero de octubre.

Bazán explicó a Efecto Cocuyo que la empresa ofrecía  estudios gratuitos, bajo la modalidad de internado. Los jóvenes estaban de lunes a viernes en el plantel, con las tres comidas del día, dotación de uniformes, atención médica, seguro asistencial, transporte, así como planes vacacionales.

De allí que no solo fueron los 1.600 empleados de la transnacional con sede en Dublín (Irlanda) los afectados por la medida al irse del país. Están los 177 estudiantes, los 15 docentes, entre ellos Bazán, el personal administrativo (11), además de las empresas proveedoras de alimentos para la institución educativa.

Bazán añadió que durante los 23 años en el plantel egresaron 450 estudiantes, en su mayoría en producción agroforestal (276) y 174 en producción de pulpa y papel. De este número 180 recibieron becas para estudios universitarios y 53 continuaron trabajando para la empresa, incluyendo la subdirectora de la Escuela Técnica Agroforestal (ETA) que hizo toda su carrera dentro de Smurfit.

Como ocurrió con los trabajadores de las diferentes plantas de Smurfit en el país, la semana pasada los docentes y el resto del personal de la institución educativa, recibieron un depósito en sus cuentas que un día después, le explicaron en una reunión informal era el pago y liquidación por parte de la empresa.

Plantas en el país

Al abandonar el país, Smurfit dejó en manos del Ejecutivo fincas forestales en Lara, Portuguesa y Cojedes; molinos en Yaracuy (el único que procesa madera en Venezuela), Carabobo y Petare; cuatro plantas de corrugado (tres en Carabobo y una en Petare); una procesadora de sacos de papel en Guacara; y 11 plantas de fibras industriales: Barinas, Barquisimeto, Barcelona, Maracaibo, Miranda, Caracas, Valencia y San Cristóbal.

Los trabajadores que han protestado en la última semana, han sido más parcos al hablar de la situación laboral. Gabriel Márquez del sindicato de la planta de corrugados en Valencia, afirmó que en esa instalación realizaban los procesos normales para terminar la producción, y el personal estaba en sus puestos de trabajo.

Operaciones a media máquina

En la planta que inició la protesta y dio pie para la intervención del Ejecutivo, Cartones Nacionales en Carabobo, las actividades se paralizaron desde el mes de julio cuando la empresa dio vacaciones colectivas.

En ese momento el sindicato denunció la acción y el 28 de agosto, la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde), el Ministerio del Trabajo y militares de la Zona Operativa Integral de la región central, tomaron las instalaciones.

Para el representante de administración y finanzas del sindicato de esta planta, Milán Stvich, lo que ocurrirá con la decisión de Smurfit está en manos de las autoridades.

«Eso está en manos de todos los organismos del tema laboral. Está en conocimiento del Ministerio del Trabajo. Tenemos tres meses sin funcionar e hicimos las denuncias y diligencias necesarias», explicó.

Sin embargo, aún no hay una voz oficial que hable de cómo será la operatividad de todas estas plantas, y quién asumirá el pago de trabajadores, qué ocurrirá con los estudiantes de la Escuela Técnica Agroforestal, su personal y el resto de la actividad de esta transnacional.

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