El reto de Héctor Mendoza es lograr que sus hijos se enfoquen y se esfuercen #DíaDelPadre - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 16 JUNIO, 2019 08:00

El reto de Héctor Mendoza es lograr que sus hijos se enfoquen y se esfuercen #DíaDelPadre

Texto por Shari Avendaño | @shariavendano

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Entre cabellos, tijeras y repuestos de vehículos se mueve el día a día de Héctor Mendoza, quien, paralelo a su labor de padre de dos muchachos, se desempeña como peluquero y barbero en el salón de belleza Hollywood Star del Centro Comercial Sambil y, en sus ratos libres, ejerce como técnico en mecánica automotriz.

“Tu sabes que ahorita estamos en la era del rebusque, cada quien busca la manera de equilibrar lo que hace con otra actividad. En este caso, cuando me contratan para trabajos con vehículo, hago trabajos con vehículo. Cuando no hago trabajo como mecánico estoy en la peluquería”, detalló Mendoza, de 56 años de edad.

Descubrir que iba a ser padre fue un hecho que “impactó mi vida”. Sólo pudo pensar en tres cosas: el sexo del bebé. qué le iba a aportar como padre y la responsabilidad que implicaba la crianza de una persona. Tiene dos hijos, uno de 18 años y otro de 12 años. Son “muchachos tranquilos”. El mayor está haciendo una carrera técnica en electricidad. Mendoza lo insta a que se esfuerce, a “que le ponga la vida” a sus estudios.

“Yo le pregunté, ¨hijo (el mayor) ¿tú qué quieres ser?¿Cabeza o cola?¨. Si tu eres cabeza mueves la cola o ¿quieres ser la cola para que te mueva una cabeza? Esfuérzate y no te conformes”.

De generación en generación

Su hijo más pequeño, comenta Mendoza, está interesado en la Biología y la Química. Junto a su esposa, busca alimentar su curiosidad para que descubra a qué se quiere dedicar en el futuro. A sus muchachos les repite que la riqueza más grande que tiene una persona es el conocimiento, que traten de crecer y desarrollarse lo más que puedan.

En medio de la crisis política, económica y social venezolana, el reto de Mendoza es lograr que sus hijos “se mantengan enfocados y no se decepcionen del entorno”, así como formarlos para que en el futuro sean buenos padres, “orientadores y defensores de su hogar”.

El oficio en el que hace un par de décadas empezó por necesidad económica fue, con el paso de los años, el patrocinador de sus metas. Gracias a la peluquería, pudo pagar las clases para convertirse en técnico automotriz.

A la fecha, su hijo mayor quiere que le enseñe el oficio de la barbería y peluquería. Le enseñará cuando compre sus propios implementos. “Uno de los males que azota Venezuela es el facilismo. Los seres humanos tienen que esforzarte. Todavía me estoy esforzando”, concluyó Mendoza.

Fotos: Iván E. Reyes