Cuando un compañerito emigra: cómo ayudar a los niños en esta vuelta a clases (I)

LA HUMANIDAD · 6 SEPTIEMBRE, 2016 22:40

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Mariel Lozada y Andrea Garcia


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«Se fueron Simón y Franco. Me siento mal, porque son mis mejores amigos», dijo Noel Hermoso, de apenas ocho años, al ser interrogado sobre si alguno de sus amigos se habían ido del país. Para más precisión, de su grupo de 22 compañeros, cuatro ya se han ido, contó su papá.

Simón y Franco son apenas dos de los tantos niños que emigran al año desde Venezuela. Como es costumbre en el país, no hay cifras de cuántos son, pero la realidad es lapidaria: a la mayoría de los niños se les ha ido, al menos, un amiguito. Esto será más visible el próximo 26 de septiembre, cuando comience el nuevo año escolar, y aún más pupitres queden vacíos.

Si su hijo se enfrenta a la partida de uno de sus compañeros lo más importante es decirle siempre la verdad, de acuerdo con Marisol Ramírez, miembro de Psicólogos Sin Fronteras. «Los niños tienen que saber que lo que está ocurriendo obedece a una decisión de los padres, y hay que asegurarles que el afecto no se rompe por eso. Ellos van a seguir contando con el cariño de ese amiguito que se va».

De acuerdo con la psicólogo, uno de los principales temores a los que se enfrenta un niño en esta situación es el abandono, y tienden a creer que se van a quedar solos. Justamente allí radica la importancia de explicarles que el afecto no pasa exclusivamente por la presencia física.

Otra estrategia para que los niños puedan sobrellevar esta situación es explicarles que también se presentan nuevas oportunidades para ellos: «él sí está aquí y hay otros niños, nuevos momentos para compartir. Que tenga la oportunidad de descubrir otras cosas«, dijo Ramírez.

Para Francesca Ruggiero, el año en que cumplió 13 fue el año que tuvo que despedirse de dos de sus amigos. Su compañera de música (14 años) y su vecino (de 16) dejaron atrás las calles caraqueñas para, con sus familias, buscar futuro en Panamá y Chile, respectivamente.

Aunque ha mantenido el contacto -su amiga le dice constantemente que extraña mucho a su país y que no es fácil hacer amigos en su nuevo código postal-, para Francesca no ha sido igual. «Es triste saber que solo les vas a volver a hablar vía Whatsapp», dijo.

Para la psicólogo Marisabel Parada, también de Psicólogos Sin Fronteras, el sentimiento de duelo es igual para el que se va y para el que se queda, por eso es fundamental prestarles atención, escucharles y mostrarles empatía.

«Tienen unos sentimientos muy alterados, es una sensación de pérdida, de duelo, que va a implicar un trabajo de aceptación. Cada niño lo interpreta de forma diferente».

También es importante ser sinceros con los pequeños de la casa. «Se les tiene que decir la verdad e ir poco a poco aclarando sus dudas. Que entiendan que no es para siempre la separación«.