Casas hogares luchan para dar a niños y niñas una "segunda oportunidad" en medio de la crisis - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 20 DICIEMBRE, 2019 09:35

Casas hogares luchan para dar a niños y niñas una “segunda oportunidad” en medio de la crisis

Texto por Isabella Reimí │@isabellareimi Fotos por Mairet Chourio

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La casa de “las segundas oportunidades”, así se define Hogar Bambi.  En la crítica situación socio económica del país, los riesgos de que los niños sean abandonados es cada vez mayor: abandono hospitalario, niños en situación de calle, migración de padres que dejan a sus hijos a manos de terceros, violencia en el hogar. Mientras tanto, la casa albergue trabaja arduamente para garantizar educación, salud, recreación y vestido para los 100 menores que se albergan en las cuatro casas de abrigo de Bambi.

En Bambi, un bebé tiene muchos apellidos, uno por cada uno de sus  “tías” cuidadoras.  Algunas veces el Consejo de Protección asigna a Bambi niños que pasan pocos días en el albergue y vuelven a ser reinsertados a su núcleo familiar; otras veces, de acuerdo con Kenia Amorer, la directora ejecutiva de Bambi, las estadísticas de adopciones son bajas, en especial a medida que el niño va creciendo.

“La realidad de niños institucionalizados es muy desconocida. La gente tiene mucho temor a los adolescentes con historia institucionalizada, pero necesitan tanto amor como los bebés”, dijo Amorer.

Mientras que no los adopten, Hogar Bambi asume todas las responsabilidades familiares, incluyendo los permisos de salida, fiestas, ir al cine… haciendo todo lo posible para sobrellevar las carencias afectivas a nivel familiar.

Esta labor la han logrado gracias a sus programas de apadrinamiento, su departamento de recaudación de fondos y “una gestión transparente y bien hecha” durante 23 años, tras los cuales espera por  la inauguración de una quinta casa hogar en 2020.

Pero no todas las instituciones de protección a menores han corrido con la misma suerte.

Hogar Bambi Enlaces

Menos casas y menos atención

Desde 2015, 30% de las casas hogares en Venezuela han tenido que cerrar y al menos 50% han tenido que cambiar su modalidad de atención. Según Leonardo Rodríguez, director de la red de Casas Don Bosco y miembro de la Sociedad de identidad de programas de protección a niños y niñas y adolescentes, la mitad de las casas hogares han tenido que reducir sus programas al no recibir financiamiento. Si bien anteriormente algunos orfanatos se daban abasto para ayudar, además de a sus internados, a menores de edad en situación de riesgo con comida, ropa y medicamentos, ahora se limitan a atenderlos en horario asistencial sin proveer los alimentos.

Las más afectadas son las casas en el interior del país. “Los programas de origen comunitario son más vulnerables. Muchos programas han cerrado en zonas rurales por la dificultad de transportarse al lugar y la merma económica. En zonas más alejadas de la ciudad también tienen menos acceso a medios de comunicación y tienen poca publicidad”, dijo Rodríguez.

La urgencia es más grande cuando se trata de fortalecer los programas esenciales de niños especialmente vulnerables, como lo son los programas que atienden a niños con VIH.  En esos casos el subsidio gubernamental es fundamental, y al haber ausencia del mismo, es necesario que se haga un esfuerzo en destinar acción humanitaria a las casas de atención y protección.

“Tienen que haber ayudas fundamentales como medicinas y medicamentos por parte de Unicef y otras agencias de las Naciones Unidas.” Para Rodríguez, lo primero en lo que tiene que intervenir la Unicef es en el saneamiento de aguas para el consumo de los niños, niñas y adolescentes. El segundo elemento es el surtimiento de plantas eléctricas a orfanatos, ya que, al no tener energía, no se pueden refrigerar los alimentos.

Comedor Hogar Bambi

Los empresarios

Antes el 70 u 80% del financiamiento que apoya a la mayoría de estas casas venía de empresas privadas. En la actualidad muchas casas solicitan la ayuda de particulares, en vista de que el deterioro de la economía ha traído consigo el colapso del sector empresarial.

Manuel Rosas, presidente de la Asociación en Pro del Hogar (Asoprogar), dijo que sus dos casas hogares subsisten “gracias al apoyo de amigos que tienen empresas”.

“Antes había muchos benefactores, pero a medida que han cerrado empresas hemos buscado gente que nos apoye afuera del país.”

Desde que ha mermado la cantidad de benefactores que financiaban todo, Asoprogar ha tenido que hacer tratos directos con médicos, con empresas de alimentación y con escuelas para darles una buena calidad de vida a sus niños. Y aunque las necesidades humanitarias las tengan cubiertas sin ayuda de programas de Naciones Unidas, siguen teniendo necesidades, por ejemplo, el apoyo psicológico al niño.

Asoprograr tiene dos casas hogares y pretende abrir otras dos próximamente en Los Teques. De sus casas abiertas, las hermanas agustinas de Los Teques atienden 22 niños pequeños. Las hermanas pasionistas de El Hatillo atienden 17 niños en la casa María Goretti.

La hermana Deisydin Roca, cabecera del María Goretti, dijo que, en comparación con las anteriores, han recibido menos donaciones. Su deseo de Navidad es recibir medicinas, meriendas y calzados escolares. No reciben ayuda del estado de ningún tipo, si antes recibían camiones cisternas con aguas, las fallas viales impidieron que la alcaldía se los pudiera entregar nuevamente.

Patio, Hogar Bambi Enlaces

Los no acompañados

A pesar de que los programas se reducen, la necesidad no para. Actualmente las casas de atención en Venezuela están pasando por un momento muy dramático por el aumento de la cantidad de niños y niñas en Venezuela que están no acompañados en palabras de Leonardo Rodríguez. De acuerdo a el Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap) al menos 930 mil niños en Venezuela son “dejados atrás”, algunos a manos de familiares como abuelos y tíos, otros en cambio, quedan en condición de calle.

En las siete casas hogares a nivel nacional de la Red Don Bosco han tenido que aumentar la atención en un 300% por la alta demanda de niños, a pesar de que la situación sea cada vez más crítica. La cantidad de niños en situaciones precarias también fue lo que impulso a Asoprogar a fundar dos centros más. 

Eduardo Freire, responsable de la casa hogar mixta María Auxiliadora en San Diego, estado Carabobo, dijo que desde hace mes y medio los niños en la calle son cada vez más, por razones socio económicas. Seis de los doce muchachos que tienen en la actualidad antes estaban en situación de calle.

De acuerdo con Freire, San Diego no se ve tan afectado por ese fenómeno, pero es un punto de tránsito en Carabobo. Algunos niños se trasladan en transporte público a San Diego, sobretodo desde el municipio Carlos Arevalo. En San Diego son asignados y regresados por el Consejo de Protección a una institución en su municipio. Mientras esto ocurre, los niños son ingresados al María Auxiliadora, de donde casi nunca quieren irse porque los tratan como familia.

Del Consejo de Protección también reciben un aporte trimestral irrisorio de 750 mil bolívares, aunque esta Navidad recibieron un bono de 6 millones, del resto nunca han querido recibir dinero de ninguna institución del Estado que pueda politizar la “ayuda”. Los gastos se sustentan por medio de amigos que están fuera del país.

Hogar Bambi Enlaces, habitación de niñas

Tíos de la comunidad

Además de los internados, a otros quince muchachos la casa María Auxiliadora les provee las cenas de lunes a viernes, recreación y apoyo académico.

“A veces me han citado en la escuela por niños que no son míos sino de la comunidad que yo atiendo, porque dicen que me hacen más caso a mí que a sus papás”, dijo Freire.

En la casa hogar, Freire y los otros voluntarios asumen el rol familiar al hacerse llamar “tíos” para que la casa hogar se parezca más a una familia que a un instituto. Actualmente el María Auxiliadora trabaja para instalar una escuela de panadería, que sirva a toda la comunidad de San Diego y que pueda resultar en una actividad sustentable.