“Aquí medio llueve y se va la luz”, carabobeños denuncian aumento de apagones

LA HUMANIDAD · 17 ABRIL, 2022 13:28

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Ibis Leon | @ibisL

Foto por EFE/ Henry Chirinos

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Una llovizna o “cuatro gotas” son suficientes para dejar sin electricidad el norte de Valencia y los municipios Naguanagua y San Diego, en el estado Carabobo, denuncia el economista y profesor universitario Carlos Ñáñez.

“Cuando uno ve que está cayendo el agua asume automáticamente que se va a ir la luz”, expresa el valenciano.

En su casa se interrumpió el servicio este sábado 16 de abril a las 7:00 pm, regresó a las 9:00 pm, volvió a irse a las 10:00 pm y regresó a las 8:00 am de este domingo 17 de abril, comenta el profesor.

El racionamiento no anunciado, pero sí impuesto en el estado, implica fluctuaciones de luz constantes y cortes eléctricos diarios de tres a ocho horas.

“Dar clases a distancia es técnicamente imposible por la calidad del servicio de internet y los apagones. Los estudiantes tienen problemas para conectarse. Lo hemos resuelto grabando las clases y colgándolas a la plataforma de aula virtual, pero siempre hay estudiantes que quedan por fuera porque en el estado los cortes ocurren todos los días y, en el mejor de los casos, son de tres horas”, lamenta.

Sin agua

Quedarse sin luz también significa una interrupción en el servicio de agua. Ñáñez explica que, aunque hay comunidades en las que hay pozos profundos, estos dependen de sistemas de bombeos que no pueden activarse sin energía eléctrica.

Además, destaca que el mayor porcentaje de la población sigue dependiendo de Hidrocentro, empresa estatal que apenas garantiza el líquido 48 horas a la semana, lo que puede ser menos si hay apagones en el horario establecido por la compañía de agua.

“Pasar una noche sin luz es someterte al desvelo porque las temperaturas alcanzan más de 30 grados (en Valencia)”, afirma.

El economista señala que los constantes apagones ocasionan que las estructuras de costos de las empresas se conviertan en ineficientes porque los comerciantes se ven obligados a asumir gastos para los cuales no están preparados.

“Si usted tiene un negocio en Carabobo, aparte de todos los costos operativos relacionados con la producción de un bien o la prestación de un servicio, tiene que invertir en el suministro de energía eléctrico o de agua potable porque el Estado colapsó”, manifiesta.

“Los empresarios tienen que comprar plantas eléctricas o invertir en la adquisición de transformadores y las comunidades igual. En el municipio San Diego, la gente de una comunidad tuvo que comprar la pieza de uno de los postes para poder tener energía; mientras hay un derroche de la gobernación en la preparación de festividades que no se corresponden con el estado de los servicios públicos”.

Carlos Ñáñez, profesor

Lluvias en Naguanagua

En el sector Mañongo del municipio Naguanagua (estado Carabobo) estuvieron a oscuras por más de 20 horas hace dos meses. Este domingo 17 de abril suman 14 horas sin energía.

Los habitantes de la zona no conocen el motivo de la avería. “Hay silencio total, no hay información oficial, hubo una propuesta de hacer una comisión de información entre los jefes de Corpoelec y el Colegio de ¨Periodistas para que informaran a la comunidad, pero no se hizo”, cuestiona Adán Hernández, habitante y dirigente vecinal del municipio.

De acuerdo con este carabobeño, la parroquia más afectada es Santa Marta que comprende las comunidades La Campiña, Rotafé, Cafetal, Los Candiles y El Naranjal. El pueblo «La Entrada», con 12 comunidades, también es fuertemente afectado. Según el dirigente, en estas zonas se va la luz todos los días y la interrupción del servicio puede durar entre tres y cuatro horas. 

Las consecuencias de estas fluctuaciones se reflejan en la inoperatividad de los comercios que se quedan sin mecanismos para cobrar a los clientes, dice Hernández.

“Hay vecinos a los que se les han quemado los aires acondicionados, televisores, el pago móvil no funciona, no puedes trabajar sin electricidad. La comida se pierde, lo poco que se puede comprar. Se queman las tarjetas de los ascensores, en mi edificio se han quemado como tres y cada una cuesta 700 dólares”, manifiesta.

“Aquí medio llueve y se va la luz”, afirma Ana Rosas desde Valencia. Lo “normal” es que se queden a oscuras de dos a cuatro horas tres veces a la semana.

“En San Diego, donde vive mi hija, se fue la luz desde ayer (16 de abril) y no ha llegado (a las 11:00 am del 17 de abril). Cuando empiecen las lluvias fuertes no sé cómo vamos a hacer”, comenta.

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No hay gas

Esther Montes vive en el sector Los Mangos, en Valencia. En su casa no tiene gas ni electricidad la mañana de este domingo 17 de abril. Comenta que la gobernación no ha suministrado gas en esta localidad desde hace un mes.

Calcula que la luz se va tres o cuatro días a la semana por dos o tres horas. “Hoy el corte suma nueve horas, nos sabemos qué está pasando”, responde.

La comerciante subraya que quiere quedarse en Venezuela, pero es difícil mantener su negocio con apagones frecuentes: “Cuando no hay luz caen las ventas”.

Estima que las lluvias afectaran aún más el servicio por lo que hace un llamado al gobierno regional: “El gobernador (Rafael Lacava) tiene todas las condiciones para poner óptimo el suministro de luz, aparte somos una ciudad industrial, por eso pienso que esta situación es producto de la negligencia”.

“Desidia y falta de mantenimiento”

Altagracia Táriba es profesora universitaria y vive en San Diego. Confirma que en su casa se va la luz cuatro o cinco veces por día y en una semana esto puede pasar tres días. Los cortes son de 30 o 40 minutos.

“La irregularidad del servicio genera bastantes fallas en los aparatos eléctricos, una de las computadoras con la que trabajo me empezó a fallar, antes informaban un cronograma que al menos te permitía prepararte, pero ahora no hay programación alguna”, expresa.

A su juicio, la crisis eléctrica en Carabobo se debe a la “desidia y falta de mantenimiento”.

“La falta de luz también afecta el agua porque todos los suministros son por bombeo en los urbanismos. Falla el internet y el servicio de telefonía móvil también es bastante deficiente”, comenta.

En Tocuyito, específicamente en Los Cardones, los apagones no son tan frecuentes, afirma Dalia Ochoa. Sin embargo, en su lugar de trabajo, ubicado en Valencia, sí es común que se vaya la luz dos veces al día por dos o cuatro horas.

La única información que asegura haber escuchado del gobierno regional sobre el tema eléctrico es un supuesto plan de “sabotaje” que habría denunciado el gobernador Rafael Lacava.