La prohibición de leer y escribir en El Chipote: Intentan “encerrar la mente” de los presos políticos

INTERNACIONALES · 24 ENERO, 2023 13:56

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Durante más de año y medio, la expresentadora de televisión Berta Valle, de 39 años, ha pedido públicamente a las autoridades policiales de Nicaragua que le permitan una Biblia a su marido, el preso político Félix Maradiaga, detenido arbitrariamente el 8 de junio de 2021.

Maradiaga guarda prisión en el complejo de alta seguridad Evaristo Vásquez, conocido popularmente como “El Chipote”, en una zona rural de la capital que se encuentra militarizada. Hasta ahora, la respuesta que ha recibido Valle ha sido un “no” rotundo.

En esta cárcel hay 59 reos de conciencia, a quienes no les permiten leer ni escribir como ocurre con Maradiaga. Durante los más de 600 días –que llevan los primeros presos políticos en esa cárcel–, ningún reo de conciencia ha tenido acceso a libros o papel y lápiz para escribir.  Además, se aplican otros métodos de tortura como el aislamiento e incomunicación –cuatro presas políticas se encuentran recluidas en celdas de aislamiento solitario–, el impedimento de los reclusos para hablar con sus abogados defensores, la privación de sueño, los interrogatorios constantes, la desatención médica y la mala alimentación que en el caso de Maradiaga le significaron la pérdida de 60 libras en el primer año de cautiverio.

Berta Valle, esposa del exaspirante presidencial y preso político Félix Maradiaga, lee la Biblia en su apartamento en Florida. Foto/Cortesía

Estas prohibiciones sumadas a los graves abusos de derechos forman parte de la implementación de una política de castigo a reclusos por motivos políticos que son equiparables a las de países de Medio Oriente caracterizados por su totalitarismo y otros como Cuba y Venezuela, confirmó CONFIDENCIAL a través de consultas con expertos internacionales en derechos humanos.

“Esta medida punitiva se ha aplicado en varios contextos, tanto de forma temporal o permanente. Es un problema en muchos países de Medio Oriente como Egipto. Privar a los detenidos políticos de leer (incluidos libros educativos para estudiantes) o escribir, es bastante común en los lugares de detención y sin base legal, no es parte del sistema penitenciario, sino una práctica”, explica el organismo Human Rights Watch (HRW) a una consulta realizada sobre este tema.

La prohibición de leer y escribir en El Chipote viola también las normas mínimas para el tratamiento de reclusos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), llamadas “reglas Nelson Mandela”, en honor al líder sudafricano que luchó contra la segregación racial en su país y estuvo preso entre 1963 y 1990.

Entre la regla número 58 y la 64 de las normas citadas se plantea el derecho de los prisioneros bajo vigilancia a una comunicación con sus familiares y amigos a través de correspondencia, telecomunicaciones y recibiendo visitas. Pero también les permite informarse periódicamente, sea mediante la radio, periódicos o publicaciones especiales, junto al acceso a una biblioteca con libros “instructivos y recreativos”.

El “Nuevo Chipote”, una cárcel de alta seguridad de la Policía | Foto: Confidencial

La presa política Dora María Téllez, excompañera de armas de Ortega en la lucha contra Somoza, se encuentra aislada en dos sentidos. Permanece en una celda de confinamiento solitaria, en el pabellón de hombres, condenada a la penumbra, según relató el periodista Carlos Fernando Chamorro en el discurso de aceptación el 28 de noviembre de 2022 del doctorado Honoris Causa, otorgado a Téllez por la Universidad de Sorbonne Nouvelle en París.

“No hay suficiente luz, ni siquiera para distinguir la pasta dentífrica en el cepillo de dientes”, afirmó Chamorro.

 

De acuerdo con la relatora para Nicaragua de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Esmeralda Arosemena de Troitiño, las medidas de prohibir la lectura y la escritura en la prisión El Chipote del régimen nicaragüense le recuerdan al dictador nazi Adolfo Hitler y apuntan a desconocer la condición de seres humanos de los detenidos.

“¿Cuál es el objetivo de una regla penitenciaria de prohibición de la lectura, o escritura, o de recibir un dibujo de un niño? ¿Cuál es el sentido de esa prohibición? Desde el punto de vista de los derechos humanos, es un desconocimiento de la condición de ser humano. Es eso: comunicarnos, tener este contacto con el mundo exterior”, explicó Arosemena de Troitiño, quien menciona casos similares en la región como el de Venezuela para ejemplificar abusos de derechos humanos.

Objetivo: causar daño y tortura

El psiquiatra forense norteamericano Terry Kupers es un especialista en el tema del confinamiento solitario y los efectos en reos, a lo que le ha dado seguimiento en el sistema penitenciario de Estados Unidos. Para él, el objetivo de medidas como esta es causar daño, tortura y depresión en los prisioneros.

Kupers explica que los privados de libertad en Estados Unidos tienen acceso a libros. “En su mayor parte, a los presos de la población general se les permite escribir materiales y su correo es relativamente seguro, y se les permite usar la biblioteca de la prisión y tener un pequeño número de libros en su poder”, afirma Kupers.

La excepción son las cárceles de aislamiento como la base militar de Guantánamo en Cuba, un ícono de violaciones a derechos humanos denunciados por diversos organismos internacionales. “La prohibición de papel y lápiz, libros y material de lecturas se practica principalmente en unidades de confinamiento solitario en Estados Unidos”, explicó Kupers.

“Estas medidas punitivas se aplican como método de tortura para infringir más daño en los prisioneros que ya están “en el hoyo”, dijo el experto.

Las cárceles en Venezuela

Alfredo Romero, director del Foro Penal de Venezuela, relata que en su país, actualmente hay 274 reos de conciencia. Sin embargo, los que tienen mayores restricciones son los que están en la cárcel conocida como el Helicoide, manejada por el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN). Ahí se encuentran 59 reclusos.

La otra prisión es controlada por la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM), donde se ubican otros siete.  Sin embargo, en estos lugares Romero acepta que las prohibiciones de leer no ocurren de manera constante, y dependen del humor del director del penal.

En el caso de la escritura, Romero agrega que sí es de uso bastante restringido, porque los reos políticos suelen enviar notas afuera. Por eso, en la DGCIM era usual que no se permitieran lápices a los presos políticos en ciertos momentos.

El experto lamenta que el mundo se cansó de hablar de Nicaragua como en su momento lo hizo con Venezuela, dado que la denuncia internacional es la que genera un costo político a los responsables de los abusos.

Para Romero, las prohibiciones extremas buscan “uno de los grandes castigos: el encierro de la mente”. Piensa en violaciones que se cometen China, Bielorrusia, Egipto, pero también en otras naciones como Arabia Saudita. “No solo se limita a los de izquierda, sino que están los de retóricamente de la derecha. Existen países que copian, tienen estrategia similar o aprendida: Venezuela aprendió de Cuba y Cuba de Rusia, y Nicaragua de Cuba y Venezuela”, agrega.

Ana Leonor Acosta, directora de la Coalición por los Derechos Humanos y la Democracia, afirmó que este tipo de denuncias eran comunes durante 2014 en Venezuela, pero se ha avanzado “un poco” en las cárceles militares a consecuencia de las campañas de denuncias ante organismos nacionales e internacionales que tienen incidencias en las autoridades.

“El aislamiento y confinamiento trae un problema psicológico: el no poder leer, no permitir escribir, no tener luz solar, no tener lugar de esparcimiento al aire libre, no tener ventilación, trae ciertos aspectos psicológicos y sobre la salud que pueden ser considerados torturas”, dijo Acosta.

“Están utilizando los mismos métodos que Cuba usó al principio”

La realidad de los detenidos políticos en Cuba ha sido similar a los ejemplos citados. Lariza Diversent, directora de Cubalex, un organismo que denuncia los abusos en la isla, opina que la represión ha pasado por un proceso de más de seis décadas, desde el triunfo de Fidel Castro en enero de 1959.

En ese sentido, ellos observaron cómo la falta de condiciones carcelarias marcaba a los reos políticos en los primeros años de la dictadura.  “Están utilizando los mismos métodos que Cuba usó al principio”, dice Diversent sobre la situación de Nicaragua.

La directora de CubaLex añadió que en su país se permiten libros y los familiares llevan hojas blancas, lápiz y bolígrafos que los custodias meten en un bolso, guardan en el Penal y se los dan cuando se los piden, aunque reconoce que todo cambia cuando están en aislamiento.

Es decir, hay una política selectiva, aplicada a los privados de libertad por motivos políticos. Según el organismo Prisoners Defenders, en Cuba hay 1057 personas en esa condición a diciembre de 2022. Si las autoridades deciden entonces que un libro no debe ser leído, se les quita a los reclusos y cita como ejemplo la novela 1984 de George Orwell, afirma la defensora de derechos humanos.

Ortega podía leer en las cárceles del somocismo

Daniel Ortega, el feroz represor de los presos políticos, reveló en diciembre de 2022 que él sí podía leer mientras estuvo preso entre 1967 y 1974, en los años del somocismo.

9 de enero de 2023. Daniel Ortega y Rosario Murillo en la inauguración del nuevo período legislativo de la Asamblea Nacional, en el Centro de Convenciones Olof Palme. /Foto/Tomado de medios oficialistas

El 23 de diciembre de 2022, en un acto de conmemoración del terremoto de Managua en 1972, acusó a los presos políticos de la actualidad de terroristas y los responsabilizó de un intento de golpe de Estado.

Así hizo referencias a las protestas de manifestantes pacíficos en 2018, cuando miles de ciudadanos salieron a las calles para demandar su renuncia. La respuesta del Estado fue una brutal represión que dejó centenares de muertos, producto de la acción conjunta de tropas especiales de la Policía con grupos paramilitares leales al gobernante.

En su discurso Ortega evocó la crueldad de la que fue víctima cuando fue encarcelado durante el somocismo, pero calló sobre las condiciones precarias de la actualidad. A pesar de su silencio y las grandes lagunas que deja en sus relatos de aquellos años del somocismo, él aceptó que podían introducir libros con ayudas de ciertos oficiales, quienes también les avisaban cuando había revisiones sorpresa en las celdas y así evitaban ser sorprendidos.

En una entrevista concedida a la revista Playboy en 1987, Ortega admitió que podía escribir en prisión. Tras los barrotes, comenzó a leer los poemas de Rosario Murillo, quien se convertiría en su esposa y en su binomio en el poder dictatorial décadas después.

“Me sentí muy atraído por ellos (los poemas de Murillo), me atraía la poesía femenina en general. Era una poesía de alta calidad y comencé a escribirle. Y así acostumbramos a intercambiar poemas”, relató Ortega en aquella conversación.

Amnistía Internacional: intentan silenciar

Para Erika Guevara Rosas, directora de Amnistía Internacional para las Américas, las medidas del régimen de Nicaragua persiguen silenciar a los reos de conciencia. Eso constituye otra ilegalidad según lo observado desde las detenciones arbitrarias como la de Maradiaga, realizada cinco meses antes de las votaciones presidenciales de 2021.

“Hemos venido denunciando las condiciones en las que estas personas se encuentran detenidas. Han sido sujetas al crimen internacional de desaparición forzada en diferentes etapas; desde el inicio cuando muchas de las personas detenidas en el contexto preelectoral fueron sujetos de desaparición, porque por un tiempo determinado no se supo de su paradero y no les daban información a sus familias”, agregó Guevara Rosas.

En medio de la adversa situación de Nicaragua, Berta Valle y Félix Maradiaga suman más de  595 días  desde que se encuentran separados, después de 17 años de matrimonio. Ella conserva fotos familiares donde disfrutan de la compañía de su hija.

Cada mañana, cuando son las 6:30, Berta Valle se acerca para hacer sus oraciones al escritorio de su apartamento en Florida. Entonces lee el libro de Jeremías: “Porque yo sé los planes que tengo para ustedes—afirma El Señor”. Escrito al margen, con una hermosa caligrafía interpretando el pasaje anterior, se lee un mensaje que parece escrito para esta familia: “¡Promesas de Dios para nuestras vidas!”.

Octavio Enríquez/ Tomado de Confidencial 

INTERNACIONALES · 27 ENERO, 2023

La prohibición de leer y escribir en El Chipote: Intentan “encerrar la mente” de los presos políticos

Texto por Efecto Cocuyo | @efectococuyo

Durante más de año y medio, la expresentadora de televisión Berta Valle, de 39 años, ha pedido públicamente a las autoridades policiales de Nicaragua que le permitan una Biblia a su marido, el preso político Félix Maradiaga, detenido arbitrariamente el 8 de junio de 2021.

Maradiaga guarda prisión en el complejo de alta seguridad Evaristo Vásquez, conocido popularmente como “El Chipote”, en una zona rural de la capital que se encuentra militarizada. Hasta ahora, la respuesta que ha recibido Valle ha sido un “no” rotundo.

En esta cárcel hay 59 reos de conciencia, a quienes no les permiten leer ni escribir como ocurre con Maradiaga. Durante los más de 600 días –que llevan los primeros presos políticos en esa cárcel–, ningún reo de conciencia ha tenido acceso a libros o papel y lápiz para escribir.  Además, se aplican otros métodos de tortura como el aislamiento e incomunicación –cuatro presas políticas se encuentran recluidas en celdas de aislamiento solitario–, el impedimento de los reclusos para hablar con sus abogados defensores, la privación de sueño, los interrogatorios constantes, la desatención médica y la mala alimentación que en el caso de Maradiaga le significaron la pérdida de 60 libras en el primer año de cautiverio.

Berta Valle, esposa del exaspirante presidencial y preso político Félix Maradiaga, lee la Biblia en su apartamento en Florida. Foto/Cortesía

Estas prohibiciones sumadas a los graves abusos de derechos forman parte de la implementación de una política de castigo a reclusos por motivos políticos que son equiparables a las de países de Medio Oriente caracterizados por su totalitarismo y otros como Cuba y Venezuela, confirmó CONFIDENCIAL a través de consultas con expertos internacionales en derechos humanos.

“Esta medida punitiva se ha aplicado en varios contextos, tanto de forma temporal o permanente. Es un problema en muchos países de Medio Oriente como Egipto. Privar a los detenidos políticos de leer (incluidos libros educativos para estudiantes) o escribir, es bastante común en los lugares de detención y sin base legal, no es parte del sistema penitenciario, sino una práctica”, explica el organismo Human Rights Watch (HRW) a una consulta realizada sobre este tema.

La prohibición de leer y escribir en El Chipote viola también las normas mínimas para el tratamiento de reclusos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), llamadas “reglas Nelson Mandela”, en honor al líder sudafricano que luchó contra la segregación racial en su país y estuvo preso entre 1963 y 1990.

Entre la regla número 58 y la 64 de las normas citadas se plantea el derecho de los prisioneros bajo vigilancia a una comunicación con sus familiares y amigos a través de correspondencia, telecomunicaciones y recibiendo visitas. Pero también les permite informarse periódicamente, sea mediante la radio, periódicos o publicaciones especiales, junto al acceso a una biblioteca con libros “instructivos y recreativos”.

El “Nuevo Chipote”, una cárcel de alta seguridad de la Policía | Foto: Confidencial

La presa política Dora María Téllez, excompañera de armas de Ortega en la lucha contra Somoza, se encuentra aislada en dos sentidos. Permanece en una celda de confinamiento solitaria, en el pabellón de hombres, condenada a la penumbra, según relató el periodista Carlos Fernando Chamorro en el discurso de aceptación el 28 de noviembre de 2022 del doctorado Honoris Causa, otorgado a Téllez por la Universidad de Sorbonne Nouvelle en París.

“No hay suficiente luz, ni siquiera para distinguir la pasta dentífrica en el cepillo de dientes”, afirmó Chamorro.

 

De acuerdo con la relatora para Nicaragua de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Esmeralda Arosemena de Troitiño, las medidas de prohibir la lectura y la escritura en la prisión El Chipote del régimen nicaragüense le recuerdan al dictador nazi Adolfo Hitler y apuntan a desconocer la condición de seres humanos de los detenidos.

“¿Cuál es el objetivo de una regla penitenciaria de prohibición de la lectura, o escritura, o de recibir un dibujo de un niño? ¿Cuál es el sentido de esa prohibición? Desde el punto de vista de los derechos humanos, es un desconocimiento de la condición de ser humano. Es eso: comunicarnos, tener este contacto con el mundo exterior”, explicó Arosemena de Troitiño, quien menciona casos similares en la región como el de Venezuela para ejemplificar abusos de derechos humanos.

Objetivo: causar daño y tortura

El psiquiatra forense norteamericano Terry Kupers es un especialista en el tema del confinamiento solitario y los efectos en reos, a lo que le ha dado seguimiento en el sistema penitenciario de Estados Unidos. Para él, el objetivo de medidas como esta es causar daño, tortura y depresión en los prisioneros.

Kupers explica que los privados de libertad en Estados Unidos tienen acceso a libros. “En su mayor parte, a los presos de la población general se les permite escribir materiales y su correo es relativamente seguro, y se les permite usar la biblioteca de la prisión y tener un pequeño número de libros en su poder”, afirma Kupers.

La excepción son las cárceles de aislamiento como la base militar de Guantánamo en Cuba, un ícono de violaciones a derechos humanos denunciados por diversos organismos internacionales. “La prohibición de papel y lápiz, libros y material de lecturas se practica principalmente en unidades de confinamiento solitario en Estados Unidos”, explicó Kupers.

“Estas medidas punitivas se aplican como método de tortura para infringir más daño en los prisioneros que ya están “en el hoyo”, dijo el experto.

Las cárceles en Venezuela

Alfredo Romero, director del Foro Penal de Venezuela, relata que en su país, actualmente hay 274 reos de conciencia. Sin embargo, los que tienen mayores restricciones son los que están en la cárcel conocida como el Helicoide, manejada por el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN). Ahí se encuentran 59 reclusos.

La otra prisión es controlada por la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM), donde se ubican otros siete.  Sin embargo, en estos lugares Romero acepta que las prohibiciones de leer no ocurren de manera constante, y dependen del humor del director del penal.

En el caso de la escritura, Romero agrega que sí es de uso bastante restringido, porque los reos políticos suelen enviar notas afuera. Por eso, en la DGCIM era usual que no se permitieran lápices a los presos políticos en ciertos momentos.

El experto lamenta que el mundo se cansó de hablar de Nicaragua como en su momento lo hizo con Venezuela, dado que la denuncia internacional es la que genera un costo político a los responsables de los abusos.

Para Romero, las prohibiciones extremas buscan “uno de los grandes castigos: el encierro de la mente”. Piensa en violaciones que se cometen China, Bielorrusia, Egipto, pero también en otras naciones como Arabia Saudita. “No solo se limita a los de izquierda, sino que están los de retóricamente de la derecha. Existen países que copian, tienen estrategia similar o aprendida: Venezuela aprendió de Cuba y Cuba de Rusia, y Nicaragua de Cuba y Venezuela”, agrega.

Ana Leonor Acosta, directora de la Coalición por los Derechos Humanos y la Democracia, afirmó que este tipo de denuncias eran comunes durante 2014 en Venezuela, pero se ha avanzado “un poco” en las cárceles militares a consecuencia de las campañas de denuncias ante organismos nacionales e internacionales que tienen incidencias en las autoridades.

“El aislamiento y confinamiento trae un problema psicológico: el no poder leer, no permitir escribir, no tener luz solar, no tener lugar de esparcimiento al aire libre, no tener ventilación, trae ciertos aspectos psicológicos y sobre la salud que pueden ser considerados torturas”, dijo Acosta.

“Están utilizando los mismos métodos que Cuba usó al principio”

La realidad de los detenidos políticos en Cuba ha sido similar a los ejemplos citados. Lariza Diversent, directora de Cubalex, un organismo que denuncia los abusos en la isla, opina que la represión ha pasado por un proceso de más de seis décadas, desde el triunfo de Fidel Castro en enero de 1959.

En ese sentido, ellos observaron cómo la falta de condiciones carcelarias marcaba a los reos políticos en los primeros años de la dictadura.  “Están utilizando los mismos métodos que Cuba usó al principio”, dice Diversent sobre la situación de Nicaragua.

La directora de CubaLex añadió que en su país se permiten libros y los familiares llevan hojas blancas, lápiz y bolígrafos que los custodias meten en un bolso, guardan en el Penal y se los dan cuando se los piden, aunque reconoce que todo cambia cuando están en aislamiento.

Es decir, hay una política selectiva, aplicada a los privados de libertad por motivos políticos. Según el organismo Prisoners Defenders, en Cuba hay 1057 personas en esa condición a diciembre de 2022. Si las autoridades deciden entonces que un libro no debe ser leído, se les quita a los reclusos y cita como ejemplo la novela 1984 de George Orwell, afirma la defensora de derechos humanos.

Ortega podía leer en las cárceles del somocismo

Daniel Ortega, el feroz represor de los presos políticos, reveló en diciembre de 2022 que él sí podía leer mientras estuvo preso entre 1967 y 1974, en los años del somocismo.

9 de enero de 2023. Daniel Ortega y Rosario Murillo en la inauguración del nuevo período legislativo de la Asamblea Nacional, en el Centro de Convenciones Olof Palme. /Foto/Tomado de medios oficialistas

El 23 de diciembre de 2022, en un acto de conmemoración del terremoto de Managua en 1972, acusó a los presos políticos de la actualidad de terroristas y los responsabilizó de un intento de golpe de Estado.

Así hizo referencias a las protestas de manifestantes pacíficos en 2018, cuando miles de ciudadanos salieron a las calles para demandar su renuncia. La respuesta del Estado fue una brutal represión que dejó centenares de muertos, producto de la acción conjunta de tropas especiales de la Policía con grupos paramilitares leales al gobernante.

En su discurso Ortega evocó la crueldad de la que fue víctima cuando fue encarcelado durante el somocismo, pero calló sobre las condiciones precarias de la actualidad. A pesar de su silencio y las grandes lagunas que deja en sus relatos de aquellos años del somocismo, él aceptó que podían introducir libros con ayudas de ciertos oficiales, quienes también les avisaban cuando había revisiones sorpresa en las celdas y así evitaban ser sorprendidos.

En una entrevista concedida a la revista Playboy en 1987, Ortega admitió que podía escribir en prisión. Tras los barrotes, comenzó a leer los poemas de Rosario Murillo, quien se convertiría en su esposa y en su binomio en el poder dictatorial décadas después.

“Me sentí muy atraído por ellos (los poemas de Murillo), me atraía la poesía femenina en general. Era una poesía de alta calidad y comencé a escribirle. Y así acostumbramos a intercambiar poemas”, relató Ortega en aquella conversación.

Amnistía Internacional: intentan silenciar

Para Erika Guevara Rosas, directora de Amnistía Internacional para las Américas, las medidas del régimen de Nicaragua persiguen silenciar a los reos de conciencia. Eso constituye otra ilegalidad según lo observado desde las detenciones arbitrarias como la de Maradiaga, realizada cinco meses antes de las votaciones presidenciales de 2021.

“Hemos venido denunciando las condiciones en las que estas personas se encuentran detenidas. Han sido sujetas al crimen internacional de desaparición forzada en diferentes etapas; desde el inicio cuando muchas de las personas detenidas en el contexto preelectoral fueron sujetos de desaparición, porque por un tiempo determinado no se supo de su paradero y no les daban información a sus familias”, agregó Guevara Rosas.

En medio de la adversa situación de Nicaragua, Berta Valle y Félix Maradiaga suman más de  595 días  desde que se encuentran separados, después de 17 años de matrimonio. Ella conserva fotos familiares donde disfrutan de la compañía de su hija.

Cada mañana, cuando son las 6:30, Berta Valle se acerca para hacer sus oraciones al escritorio de su apartamento en Florida. Entonces lee el libro de Jeremías: “Porque yo sé los planes que tengo para ustedes—afirma El Señor”. Escrito al margen, con una hermosa caligrafía interpretando el pasaje anterior, se lee un mensaje que parece escrito para esta familia: “¡Promesas de Dios para nuestras vidas!”.

Octavio Enríquez/ Tomado de Confidencial 

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