La información es letal en México

INTERNACIONALES · 3 AGOSTO, 2015 12:32

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Ileana García Mora


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Fotos: Gerardo Álvarez

Ciudad de México, 02 de agosto.- El rostro del fotoperiodista mexicano Rubén Espinosa fue ayer el rostro de buena parte de los que se concentraron en el Ángel de la Independencia para condenar su asesinato. Los organizadores de la manifestación imprimieron decenas de fotografías de Espinosa y las convirtieron en máscaras que sus colegas y amigos usaron este domingo.

El mensaje era claro: cualquiera de los ahí presentes, periodistas y fotógrafos, pudo haber corrido la misma suerte de Rubén Espinosa, cuyo cuerpo fue hallado con signos de tortura y un tiro de gracia, en un departamento al centro sur de la ciudad, luego de recibir amenazas por su trabajo periodístico.

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Él cubría los movimientos sociales de Veracruz para la agencia Cuartoscuro y la revista Proceso.  Con su cámara, Espinosa registró unos desalojos violentos realizados por las policías estadales en contra de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en Veracruz, en septiembre 2013. Las autoridades lo obligaron a borrar las fotos. Luego de formalizar una denuncia penal, a Espinosa se le acercaron personas vinculadas al gobernador de ese estado, Javier Duarte, para ofrecerle dinero a cambio de su silencio. No aceptó. Luego vinieron más denuncias y una portada en la revista Proceso, en la que se muestra la fotografía de Duarte con una gorra de policía acompañada del titular: «Veracruz, estado sin ley».

Rubén Espinosa, de 32 años de edad, vio materializada su peor pesadilla: que el amedrentamiento en su contra pasara de la amenaza a la realidad. Su temor se cristalizó en dos meses. En junio se refugió en la Ciudad de México, considerada como un bastión medianamente libre de estos crímenes. A inicios de julio declaró en medios de comunicación que le habían hecho saber que era un «fotógrafo incómodo para el Gobierno del Estado». El 31 de julio fue asesinado junto a cuatro mujeres. Una de ellas fui identificada como Nadia Vera, antropóloga y activista del movimiento #YoSoy132, que defiende la libertad de expresión.

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El homicidio de Espinosa revive una verdad aplastante: México es uno de los países más peligrosos para hacer el periodismo. ONG nacionales e internacionales han condenado las agresiones a la prensa mexicana, especialmente en el interior del país, en donde la delincuencia ha provocado muertes y desplazamientos, como el de Espinosa.

El informe 2015 de la ONG Reporteros Sin Fronteras ubicó a México en el lugar 148 de 180 países con peor libertad de prensa y señaló que era «el país más mortífero del continente americano» para este oficio. «Asesinatos, secuestros, agresiones y amenazas se multiplicaron en un clima de impunidad casi total, lo que generó miedo y autocensura», dice el informe.

Artículo 19, una organización local que defiende la libertad de expresión, documentó que sólo en el primer semestre de 2015 ocurrieron 227 agresiones, apenas 99 menos que las registradas en 2014. Para Artículo 19, de los 31 estados federativos de México, Veracruz es el más peligroso para la prensa: van 18 periodistas asesinados desde 2000 y tres este primer semestre. En enero de este año, Espinosa manifestó en contra del asesinato de Moisés Sánchez, ocurrido en Veracruz. Siete meses después, otros protestan su muerte.

Esta es una realidad que atormenta a los comunicadores. A los pies de El Ángel de la Independencia, los manifestantes alzaron pancartas con las frases como «Ni uno más» y «No más sangre».

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El mitin fue un momento para canalizar las preocupaciones del gremio. Por ejemplo: que en la administración del presidente Enrique Peña Nieto se incrementaron en 65% las agresiones a la prensa y que Rubén Espinosa es el decimotercer periodista asesinado en la gestión de Javier Duarte como Gobernador de Veracruz. Varias pancartas le exigían la renuncia y lo señalaban como responsable del homicidio. Horas más tarde, Duarte envió un comunicado en el que lamentó lo sucedido y manifestó su confianza en las autoridades para esclarecer el hecho.

Con ojos hinchados y vestida de negro de pie a cabeza, apareció Patricia Espinosa, hermana de Rubén: «Mi hermano fue un ángel que siempre estuvo a favor de la verdad. Unos cobardes le tuvieron miedo. Te fuiste como un guerrero».

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DF, nuevo territorio de violencia

Espinosa es el primer periodista refugiado en el Distrito Federal en quien se cumplen las  amenazas de muerte. Este hecho sembró una inquietud entre los manifestantes: ¿Se convertirá el DF en un territorio de violencia, similar a Veracruz?

«Este crimen marca a la Ciudad de México», decía un comunicado que fue leído en la tarde de este domingo por las organizaciones de periodistas. «Puede convertirse en otro territorio de impunidad y violencia si las autoridades no esclarecen la muerte de nuestro compañero. La impunidad es sinónimo de muerte».

La protesta se trasladó de El Ángel de la Independencia a la representación del Gobierno de Veracruz, a unas cuadras del Paseo de la Reforma. Hasta allá fueron los manifestantes a exigir que se aclare el múltiple asesinato y a exigir que no haya en México ni un periodista más muerto.

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INTERNACIONALES · 14 AGOSTO, 2022

La información es letal en México

Texto por Ileana García Mora

Fotos: Gerardo Álvarez

Ciudad de México, 02 de agosto.- El rostro del fotoperiodista mexicano Rubén Espinosa fue ayer el rostro de buena parte de los que se concentraron en el Ángel de la Independencia para condenar su asesinato. Los organizadores de la manifestación imprimieron decenas de fotografías de Espinosa y las convirtieron en máscaras que sus colegas y amigos usaron este domingo.

El mensaje era claro: cualquiera de los ahí presentes, periodistas y fotógrafos, pudo haber corrido la misma suerte de Rubén Espinosa, cuyo cuerpo fue hallado con signos de tortura y un tiro de gracia, en un departamento al centro sur de la ciudad, luego de recibir amenazas por su trabajo periodístico.

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Él cubría los movimientos sociales de Veracruz para la agencia Cuartoscuro y la revista Proceso.  Con su cámara, Espinosa registró unos desalojos violentos realizados por las policías estadales en contra de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en Veracruz, en septiembre 2013. Las autoridades lo obligaron a borrar las fotos. Luego de formalizar una denuncia penal, a Espinosa se le acercaron personas vinculadas al gobernador de ese estado, Javier Duarte, para ofrecerle dinero a cambio de su silencio. No aceptó. Luego vinieron más denuncias y una portada en la revista Proceso, en la que se muestra la fotografía de Duarte con una gorra de policía acompañada del titular: «Veracruz, estado sin ley».

Rubén Espinosa, de 32 años de edad, vio materializada su peor pesadilla: que el amedrentamiento en su contra pasara de la amenaza a la realidad. Su temor se cristalizó en dos meses. En junio se refugió en la Ciudad de México, considerada como un bastión medianamente libre de estos crímenes. A inicios de julio declaró en medios de comunicación que le habían hecho saber que era un «fotógrafo incómodo para el Gobierno del Estado». El 31 de julio fue asesinado junto a cuatro mujeres. Una de ellas fui identificada como Nadia Vera, antropóloga y activista del movimiento #YoSoy132, que defiende la libertad de expresión.

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El homicidio de Espinosa revive una verdad aplastante: México es uno de los países más peligrosos para hacer el periodismo. ONG nacionales e internacionales han condenado las agresiones a la prensa mexicana, especialmente en el interior del país, en donde la delincuencia ha provocado muertes y desplazamientos, como el de Espinosa.

El informe 2015 de la ONG Reporteros Sin Fronteras ubicó a México en el lugar 148 de 180 países con peor libertad de prensa y señaló que era «el país más mortífero del continente americano» para este oficio. «Asesinatos, secuestros, agresiones y amenazas se multiplicaron en un clima de impunidad casi total, lo que generó miedo y autocensura», dice el informe.

Artículo 19, una organización local que defiende la libertad de expresión, documentó que sólo en el primer semestre de 2015 ocurrieron 227 agresiones, apenas 99 menos que las registradas en 2014. Para Artículo 19, de los 31 estados federativos de México, Veracruz es el más peligroso para la prensa: van 18 periodistas asesinados desde 2000 y tres este primer semestre. En enero de este año, Espinosa manifestó en contra del asesinato de Moisés Sánchez, ocurrido en Veracruz. Siete meses después, otros protestan su muerte.

Esta es una realidad que atormenta a los comunicadores. A los pies de El Ángel de la Independencia, los manifestantes alzaron pancartas con las frases como «Ni uno más» y «No más sangre».

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El mitin fue un momento para canalizar las preocupaciones del gremio. Por ejemplo: que en la administración del presidente Enrique Peña Nieto se incrementaron en 65% las agresiones a la prensa y que Rubén Espinosa es el decimotercer periodista asesinado en la gestión de Javier Duarte como Gobernador de Veracruz. Varias pancartas le exigían la renuncia y lo señalaban como responsable del homicidio. Horas más tarde, Duarte envió un comunicado en el que lamentó lo sucedido y manifestó su confianza en las autoridades para esclarecer el hecho.

Con ojos hinchados y vestida de negro de pie a cabeza, apareció Patricia Espinosa, hermana de Rubén: «Mi hermano fue un ángel que siempre estuvo a favor de la verdad. Unos cobardes le tuvieron miedo. Te fuiste como un guerrero».

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DF, nuevo territorio de violencia

Espinosa es el primer periodista refugiado en el Distrito Federal en quien se cumplen las  amenazas de muerte. Este hecho sembró una inquietud entre los manifestantes: ¿Se convertirá el DF en un territorio de violencia, similar a Veracruz?

«Este crimen marca a la Ciudad de México», decía un comunicado que fue leído en la tarde de este domingo por las organizaciones de periodistas. «Puede convertirse en otro territorio de impunidad y violencia si las autoridades no esclarecen la muerte de nuestro compañero. La impunidad es sinónimo de muerte».

La protesta se trasladó de El Ángel de la Independencia a la representación del Gobierno de Veracruz, a unas cuadras del Paseo de la Reforma. Hasta allá fueron los manifestantes a exigir que se aclare el múltiple asesinato y a exigir que no haya en México ni un periodista más muerto.

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