Claves de un día de horror en Francia
Estudiantes, sindicalistas y chalecos amarillos protestaron contra el alto costo de la vida y el deterioro de la educación

“Es horroroso”, comenta este domingo una señora a su marido mientras pasean por una calle adyacente al Palacio del Elíseo ante la visión de cristales rotos, mobiliario urbano quemado y pintadas en escaparates y muros en los que predomina la ira contra el presidente francés, Emmanuel Macron, y el capitalismo y las fuerzas del orden.
“Macron, estamos cerca”, “La juventud manda a la mierda a Macron”, “Macron, un disparo” o “Volveremos” son algunos de los mensajes que los manifestantes que intentaron el sábado llegar hasta el Palacio del Elíseo, la sede y residencia presidencial, han dejado escritos en los cristales de bancos o marquesinas de buses cercanas, en el distrito ocho de la capital francesa.
Pero, ¿qué paso realmente? ¿qué generó las protestas, los disturbios y saqueos?

¿Por qué protestan?
Las manifestaciones en Francia responden a una crisis social y económica acumulada que estalló a mediados de septiembre de 2026 y que ha derivado en disturbios masivos en todo el país. Las principales razones son:
El encarecimiento de la vida y el costo de los combustibles: Protestas por la pérdida de poder adquisitivo, la dificultad para llegar a fin de mes y el alto precio de la gasolina y los carburantes.
La crisis en la educación pública: El movimiento comenzó con los estudiantes de secundaria (liceos) y universidades en los suburbios de París, quienes denuncian la falta de profesores, el deterioro de las instalaciones y el hacinamiento en las aulas.
Ajustes fiscales y presupuestarios: El malestar se intensificó ante los planes del gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu de aprobar unos presupuestos restrictivos para 2027, con recortes que superan los 54.000 millones de euros para reducir el déficit público.
Suma de diversos colectivos: A las protestas estudiantiles se han unido sindicatos (como la CGT), activistas climáticos y miembros del movimiento de los chalecos amarillos.
El alcalde de Marsella, Benoît Payan, hace una diferencia entre los manifestantes que tenían, a su parecer razones legítimas, y los violentos que generaron el caos en varias partes del país. Payan comentó a EFE que la violencia fue obra de “hordas de alborotadores y saqueadores” que atacaron a los agentes, a edificios públicos a comercios y que acudieron a las protestas “con el único objetivo de romper las reivindicaciones de los que venían a manifestarse de forma legítima”.
Las cifras
Las fuerzas del orden francesas han detenido por el momento a 2.000 personas por su participación en actos de violencia durante la jornada de protestas sociales. 600 policías, gendarmes y bomberos resultaron heridos, según un balance oficial provisional.
Según el departamento del Interior, durante la jornada de protestas salieron a las calles en las manifestaciones que se celebraron por toda Francia, 550.000 personas, aunque para los organizadores la participación fue todavía más masiva con más de 800.000 manifestantes.
En París, la manifestación que discurrió entre las plazas de la República y de Clichy reunió a 110.000 personas, de acuerdo con el Gobierno.
¿Cómo fue la situación en París?
El foco de la protesta en la ciudad de Paris se concentró en la plaza de la República y la de Clichy. En la zona, donde estaban prohibidas las manifestaciones, se concentraron hasta altas horas de la noche grupos descontrolados de manifestantes violentos que se enfrentaron a las fuerzas del orden en los alrededores del Elíseo, desde la famosa avenida de los Campos Elíseos, hasta la plaza de la Concordia pasando por el barrio de la Iglesia de la Madeleine.
Este domingo, desde primera hora, los servicios de limpieza se afanaban para retirar vallas y otros elementos de obras, así como contenedores de basuras quemados y amasijos de bicicletas de uso público reducidas a escombros por las llamas y usadas como barricadas, en escenas que se asemejaban a escenarios de guerra de guerrillas.
Una violencia desatada que también ha dejado su huella en oficinas bancarias y comercios con cristales rotos, y algunas boutiques desvalijadas, como la de una marca de lujo japonesa en el bulevar de la Madeleine, muy cerca de la mítica sala Olympia, en la que habían dejado escrito: “Subir los impuestos a los ricos”.
En otras regiones del país hubo disturbios

Los disturbios se presentaron con fuerza tambi[en en la ciudad de Lyon, Marsella y Limonges, en esta última los manifestantes incendiaron la sede del ayuntamiento.
Pérdidas económicas
Los daños por los saqueos y vandalizaciones de tiendas durante las protestas sociales organizadas este sábado en Francia se cifrarán en “cientos de millones de euros”, señaló este domingo Alexandre Bompard, consejero delegado de Carrefour y presidente de la Federación del Comercio y de la Distribución (FCD).
En declaraciones al canal BFMTV, el ‘número uno’ de Carrefour explicó que en su cadena hubo una cincuentena de tiendas afectadas por los actos de violencia de una parte de los manifestantes y que una veintena resultaron “saqueadas y vandalizadas”, mientras que en total la cifra de tiendas atacadas fue 1.500.
La violencia desatada con objetos contundente o patadas dejó escaparates destrozados, locales vaciados y mercancías esparcidas por las aceras, en una serie de pillajes que empezaron a plena luz del día y que muchas televisiones francesas emitieron en directo.
Un escena similar se vivió en muchos otros comercios de la misma calle, como en la farmacia situada al lado, de la que también se llevaron la caja registradora y los ordenadores. Pero la imagen más representativa se la llevó el aledaño café-restaurante La Barrique, que quedó arrasado por las llamas.
Defensa policial insuficiente
El Ayuntamiento de París denunció este domingo el nivel de violencia inédito en la jornada de protestas de este sábado y criticó “una falta de medios” policiales desplegados por el Gobierno para hacer frente a esa situación
La ‘número dos’ del Ayuntamiento, Lamia El Aaraje, subrayó en declaraciones a la emisora France Info que quedó en evidencia que “las fuerzas del orden ayer quedaron desbordadas, en particular en ciertos lugares.
El Aaraje reconoció que hubo “un nivel de violencia que creo que no hemos visto” en París e hizo hincapié en que muchos comerciantes están pidiendo explicaciones por el saqueo de sus tiendas y quieren saber “dónde estaban las fuerzas del orden”.
“No es aceptable ver las imágenes de personas saqueando comercios y atacando” edificios, señaló la adjunta del alcalde, Emmanuel Grégoire, que desde el sábado y junto a los alcaldes de las otras dos mayores ciudades de Francia, Marsella y Lyon, habían reclamado ser recibidos por el primer ministro, Sébastien Lecornu, para recibir explicaciones por lo ocurrido.
A ese respecto, el alcalde de Marsella, Benoît Payan, anunció este domingo en declaraciones a los medios en la calle que el lunes recibirá la visita del ministro del Interior, Laurent Núñez, y que le reclamará precisiones.
“Quiero saber qué pasó en mi ciudad”, señaló Payan antes de puntualizar que desde el sábado el había alertado de “una situación que podía degenerar”.
Este alcalde independiente socialdemócrata (de izquierdas, como el de París y el de Lyon) se quejó de que “nunca” había visto una gestión policial como la de ayer y por eso insistió: “Mañana quiero explicaciones y quiero medios para que esto no se reproduzca más, ni en Marsella ni en el resto de Francia”.
Precisó que no cuestiona el trabajo de los policías y gendarmes, pero quiere saber “las órdenes que les dieron”, en particular sobre la forma en que tenían que ocuparse de los manifestantes y de los comercios.
Según las cifras del Ministerio del Interior ofrecidas el sábado a última hora de la tarde, y pendientes de actualización, habían sido detenidas 1.200 personas por su implicación en la violencia en que degeneraron las protestas en muchas ciudades.
Unas protestas que fueron masivas y que sacaron a la calle a 550.000 personas, de acuerdo con el departamento del Interior, y a más de 800.000, según los organizadores.
