Escasez y altos precios le tumban el negocio a bachaqueros de la redoma de Petare - Efecto Cocuyo

ECONOMÍA · 21 MAYO, 2016 12:39

Escasez y altos precios le tumban el negocio a bachaqueros de la redoma de Petare

Texto por Claudia Álvarez

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A pocos metros de la salida de la estación Petare miles de voces inundan el agitado panorama que alberga, en el mismo sitio, a transeúntes, consumidores y bachaqueros. En gaveras y bolsas negras que han colocado para exhibir productos, se ve rápidamente lo que hay para comprar y lo que no a precios lejano de lo justo. La ilegalidad de esta actividad es lo de menos para quienes la han convertido en su forma de sustento.

Efecto Cocuyo hizo un recorrido este viernes 20 de mayo por la redoma de Petare, frente al elevado, y se observó que son más los que venden que los que compran. La reventa de productos ha disminuido considerablemente desde que se ha acentuado en las últimas semanas la escasez de alimentos como harina precocida de maíz, arroz, azúcar y leche, según confiesa “Yuly”, una madre sola con tres niños y quien escogió dedicarse a esta actividad para poder mantener a su familia.

Desde hace dos meses dice que no consigue muchos artículos porque la “red de distribución” que abastece a los bachaqueros en la zona parece estar estancada actualmente. En eso coinciden ella y otros vendedores informales con quienes ella ha hablado. Considera que la escasez es tal que sus “proveedores” no han venido a ofrecerle productos, y los pocos que lo hacen, ofrecen pacas (bultos) a precios exorbitantes. “Escuché que una paca de arroz está ya en Bs 27.000”, lamenta.

Para este fin de semana Yuly solo ofrecía en su puesto pasta dental Colgate a Bs 1.500 la familiar, Bs 1.000 la grande, Bs 800 la mediana, pañales Huggies XG de 48 unidades a Bs 5.000, toallitas diarias a Bs 1.000 y la leche NAN de 400g a Bs 2.000. La gente que pasaba le preguntaba los precios, pero no llegaban a comprar nada.

La revendedora cuenta que hace un mes podía ganar hasta Bs 25.000 en un “buen día de venta”. Hoy, dice que consigue entre Bs 5.000 y 10.000. “La gente no tiene dinero, las cosas están muy caras y ya no pueden comprar”, asevera.

De regulado a bachaqueado

En la misma redoma pero en un supermercado, se vendían cuatro kilos de Harina P.A.N. por persona a las 11:00 am. Los gritos de gente preguntando cuántas quedaban eran parte del bullicio colectivo que podía escucharse en el estrecho pasillo interior del local. Los cuatro paquetes de harina se vendían por Bs 1.000, pero a algunos metros se oía a uno que otro “bachaquero” revendiendo un solo paquete a Bs 1.500, en plena calle.

Alexis (nombre ficticio a solicitud del entrevistado) es ingeniero civil y desde hace un mes se mantiene económicamente como bachaquero. Después de una reducción de personal en el banco donde laboraba, y con el nacimiento de su hijo próximo, decidió pertenecer a este mundo para subsistir. Compró las cuatro harinas que vendían en el supermercado por Bs 1.000 y las pensaba revender a Bs 1.600 cada una. Indicó que esta semana solo vendió Bs 15.000, entre pañales y pasta dental, en comparación con el mes pasado, cuando llegó a ganar Bs 30.000. Cuenta que espera confirmación de un “contacto” que en los próximos días le conseguirá aceite para ampliar su oferta.

A las 11:30 am un vendedor de café gritó “Agua, agua, agua”, y sin esperar un segundo, se cerró la bolsa negra de Omaira (nombre ficticio) con un paquete de cuatro rollos marca Rosal a Bs 1.000, desodorante Dioxogen a Bs 1.400 y un paquete de 8 toallas sanitarias marca Naturella a Bs 900. “La policía viene por ahí” , dijo. Caminó en dirección hacia el elevado y, después de haber pasado el susto, regresó a su “puesto de trabajo”. Una vendedora ambulante de ropa interior que se instala al lado de Omaira, comentó: “Le pagan una vacuna (a PoliSucre) para que los dejen quietos (a los bachaqueros), e igual no los dejan trabajar”.

En la cola del supermercado Antonia Fernández, de 62 años, esperaba pacientemente detrás de más de 40 personas para adquirir un paquete de harina precocida de maíz. Se rehúsa a comprarle a revendedores por los altos precios de los productos y sostiene que estos “están robando a los pobres”. Piensa que “comprarle a bachaqueros es apoyar la sinverguenzura de que te vendan un producto al triple de su precio“. Prefiere hacer la cola hasta que no pueda más.

En la redoma de Petare se acabaron los tiempos de la bonanza bachaquera, que en meses anteriores se llegó a ver, pues se convirtió en un sitio de referencia para conseguir productos de primera necesidad, aunque a precios sumamente elevados. Los altos costos de los artículos y el cada vez más mermado poder adquisitivo en los compradores ha hecho a esta actividad, algo menos rentable comparada con las ganancias que  obtenían en diciembre pasado, explica otro de los revendedores, quien se identifica como “bachaquero de lo que consiga”.