Catia vivió el bombardeo entre policías sin línea de mando, compra de comida y apoyo a Delcy

Las bases del chavismo en Catia manifestaron su apoyo a Delcy Rodríguez, a quien identifican como la nueva presidenta, y se enfocaron en el trabajo comunitario y en mantener la calma.

El silencio se impuso después de las 6 de la tarde del 3 de enero en la parroquia Sucre de Caracas, al oeste de la ciudad. En Catia, una zona popularmente conocida como uno de los bastiones chavista, de comercio masivo, ofertas y venta de ropa, comida y electrodomésticos, la comunidad salió muy temprano y organizadamente a buscar alimentos y medicinas. En pocas horas, el acetaminofén y los medicamentos pediátricos escasearon en algunas farmacias visitadas.

El bombardeo de los Estados Unidos cambió la perspectiva y la incertidumbre se expandió en las bases del chavismo, que no obtenían respuesta de sus autoridades al preguntar: ¿Qué pasó con Nicolás Maduro? 

“Los jefes de la policía están desaparecidos”, declaró un funcionario de la Policía Nacional Bolivariana, cuyo nombre nos reservamos por medidas de seguridad. Esta declaración fue a las 8:00 p.m. del 3 de enero, 20 horas después del bombardeo. “No tenemos línea de mando. Solo un jefe de brigada asumió funciones y logró organizarnos. El resto, sencillamente, no apareció”, sostuvo. 

Junto a este funcionario, dos más -uno de ​​Unidad de Operaciones Tácticas Especiales (Uote) y otro de la Policía Nacional Bolivariana- compartieron su preocupación ante la ausencia de órdenes de salida, control de la población, o al menos un resguardo por acuartelamiento, como se acostumbraba en situaciones de tensión nacional.

“Es más, cuando ocurrieron las protestas (las protestas de 2019 y 2024), al instante sabíamos a dónde ir y qué hacer. Ahora, parece que no hay línea de mando”, dijo el funcionario de la Policía Nacional Bolivariana.  

El funcionario de la Uote relató que después del bombardeo, alrededor de las 2:40 am, del 3 de enero, salió con su comando de forma voluntaria para prestar servicio de seguridad. “Había recibido una alerta por parte de mis compañeros. Escuché las explosiones, no lo creía. Pero tenía preparado salir si llegara a ocurrir algo así. Me encontré con que no hay orden de nada”, agregó. 

Su principal preocupación eran sus tres hijos. “A ellos los había preparado. Es más, tuve que hablar con uno mientras estaba en la calle. No había un procedimiento como tal, nos atacaban desde el cielo y apenas teníamos con qué defendernos. Mi principal preocupación era volver con vida a la casa”, relató. 

Se desconoce a qué hora se restablecieron las funciones de las autoridades policiales en el país. Lo relatado ocurrió el día del ataque, durante las primeras 24 horas. 

¿Y Diosdado Cabello? 

Diosdado Cabello, uno de los funcionarios chavistas que salió a hablar en público el 3 de enero a las 6:40 de la mañana, declaró que: “El pueblo se tiene que mantener alerta, alerta, los motorizados alertas. No caigamos en la desesperación; no caigamos en la provocación y al final de estos ataques venceremos”. 

Un funcionario de la PNB, cuyo nombre se reserva también, y que trabajaba con Diosdado Cabello, ministro de Interior Justicia y Paz, aseguró a Efecto Cocuyo haber presenciado una conversación grupal con el ministro. 

Relató que para Cabello: “El chavismo fue traicionado y que él mismo se siente en peligro, pero que se mantendrá firme y con las botas puestas”. 

Dos funcionarios confirmaron que la captura de Nicolás Maduro generó un vacío en los comandos del chavismo. 

Solo el diputado de la Asamblea Nacional chavista por la legislatura V de La Guaira, Nicolás Maduro Guerra, hijo de Nicolás Maduro, difundió un mensaje de audio en redes sociales al día siguiente de la operación militar estadounidense que resultó en la captura de su padre y de la primera dama, Cilia Flores. Aludió directamente a posibles traiciones internas dentro del chavismo. 

“Después se verá, la historia, la historia dirá quiénes fueron los traidores, la historia lo develará. Lo veremos”, afirmó. La declaración coincide con la postura que tiene Cabello, según las fuentes policiales consultadas. 

“Diosdado habló para atrás y adelante, realmente no sabemos si a Maduro lo traicionarían. Se cree que hay un proceso de negociación detrás para el cambio de gobierno”, señaló una fuente que pertenece a las bases del Estado Mayor del chavismo. 

Destacó que a las bases del chavismo se les informó sobre una posible negociación. “Nos mantenemos firmes con el gobierno. Pero, no se habla de traiciones, sino de negociación”, dijo. 

La bases chavistas están con Delcy 

En la parroquia Sucre el chavismo, a través de los Consejos Comunales, la participación de la Unidad de Batalla Bolívar Chávez (Ubch) y en coordinación con el gobierno de Caracas, las bases chavistas se han mantenido resguardadas, apoyando a las comunidades, compartiendo la información que genera el estado venezolano, pero no han salido masivamente a las calle.

“Estamos esperando órdenes de salir a la calle de forma pacífica para pedir por la vida del presidente Nicolás Maduro”, comentó una dirigente de Catia a Efecto Cocuyo, cuya identidad se omite por medidas de seguridad. 

El bombardeo asustó a la población en general y las bases chavistas no fueron la excepción. “Nos mantenemos firmes con el gobierno, con Delcy que es ahora la presidenta del país, pero vivir un bombardeo no es algo que le deseo a nadie”, sostuvo. 

Sobre el trabajo comunitario, desde sus bases, mantendrán como principal objetivo ayudar a la comunidad, organizar: “Hasta ahora mantenemos las misma línea, estamos en estado de conmoción; por lo tanto, mantener la comunidad protegida”. 

Las colas en Catia 

Sí, hubo colas en Catia. En ambos Farmatodos, uno ubicado en el Boulevar de Catia, y el de la calle Colombia, hubo colas para adquirir productos de primera necesidad: agua, harina de maíz, medicinas pediátricas, leche y pan. Una escena que recordó mucho a lo visto en 2017, debido a la crisis económica de la emergencia humanitaria compleja. Los almacenes quedaron prácticamente vacíos. 

Las pocas carnicerías abiertas vendieron la totalidad de sus productos en pocas horas. “Incluso las vísceras se las llevaron”, comentó un carnicero en la calle Colombia, mientras el reportero también buscaba víveres durante las horas más críticas de la emergencia. 

Cada persona que se veía andaba con sus bolsas de mercados y bolsos en la espalda. A un transeúnte se le preguntó qué llevaba en el bolso y respondió: “Agua, mis documentos, ropa y la comida que estoy comprando ahora”. 

Las bodegas se convirtieron en punto de foco dentro de las comunidades residenciales de Catia. “La despensa se vació en horas, nos quedan algunos jugos, diablitos, chucherías, y salchichas. Estamos trabajando con el dólar a 400, no queremos tampoco lanzar a nuestros vecinos”, comentó uno de los bodegueros en la zona aledaña al centro comercial Lago, en Catia.

Se pudo conocer que este 4 de enero, algunos comerciantes de negocios alimenticios cobraban a 1.000 bolívares el dólar.

La harina pan se acabó en los comercios más pequeños, pero en los galpones aún se mantienen abastecidos. Sin embargo, el miedo de los habitantes de Catia es a la escalada del conflicto y de lo que puedan hacer los colectivos que aún están en la zona. 

“Solo los vemos en las motos, pero uno nunca sabe qué pasará. Hoy estoy buscando el atamel pediátrico”, comentó una mujer de 60 años, quien no quiso compartir su nombre, mientras hacía cola en la farmacia de la localidad de Catia. 

¿Toque de queda?

“En el 23 de Enero hay un toque de queda de los colectivos”, este fue el mensaje que recibió el reportero de Efecto Cocuyo a las 7:00 de la noche del 3 de enero. 

Otra fuente enfatizó que los colectivos realizaron recorridos por la zona para identificar posibles peligros y otros daños a la comunidad del 23 de Enero, durante la madrugada del 3 de enero. Hasta el momento, no hay verificación si este “toque de queda” se mantiene o no, aunque se conoció que también instalaron puntos de control para vigilar a los ciudadanos.

Los pocos comercios a la entrada del 23 de Enero que se mantienen abiertos siguen al despacho. “Al momento del bombardeo, los colectivos estaban como locos, aquí en el Lídice salieron en las motos. Con sinceridad, el miedo a las bombas y a los colectivos no tiene comparación, sencillamente estaba asustada”, relató una vecina de Agua Salud, una de las zonas más cercanas a Miraflores y a la entrada de la urbanización 23 de Enero. 

Para la mañana del 4 de enero, el silencio reinó en Catia. Pocos comercios estaban abiertos el mediodía de este domingo. Y, pese a la continua situación de inestabilidad política, alerta de ataques aéreos y expectativas de comunicados por parte del chavismo y la oposición la gente trata de volver a la normalidad, incluso para tomarse una cerveza en la calle, pero sin música. 

*Efecto Cocuyo reservó la identidad de las fuentes de seguridad consultadas, así como los participantes de las bases del chavismo en Catia por medidas de seguridad. Los hechos relatados en la nota ocurrieron durante las primeras 24 horas después del bombardeo por parte de los Estado Unidos.