Andreína Baduel: Presos políticos somos una gran familia de víctimas #EfectoPaz

La conversación destapó el drama cotidiano de quienes enfrentan la persecución del Gobierno

El programa Efecto Paz, una iniciativa de Efecto Cocuyo y Laboratorio de Paz, puso el foco en su más reciente edición en la lucha de las familias de los presos políticos en Venezuela. En su quinta emisión, transmitida en vivo a las 7:00 p.m. por X, YouTube y Facebook, la protagonista fue Andreína Baduel, activista y voz del Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve).

Con Luz Mely Reyes y Rafael Uzcátegui como moderadores, la conversación destapó el drama cotidiano de quienes enfrentan la persecución del Gobierno de Nicolás Maduro, mientras alzan la voz por justicia.

Andreína, hija del general Raúl Isaías Baduel –fallecido en custodia estatal en 2021– y hermana de Josnars Baduel, preso político desde 2017, no tuvo reparos en contar el calvario que vive.

“Hace dos semanas no pude conectarme porque fue uno de los peores picos de persecución que he enfrentado”, confesó, refiriéndose a un episodio durante la “Segunda Ruta Global por Justicia”.

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Esta acción llevó a víctimas a tocar las puertas de cinco embajadas en Caracas para exigir atención a los presos políticos. Pero el costo fue alto: motorizados sin placas la siguieron al salir de la embajada de Alemania, obligándola a cambiar su ruta por seguridad. Al día siguiente, en la embajada de Italia, descubrieron un dispositivo GPS en el carro de su hermana, un intento evidente de monitorear sus movimientos y conversaciones.

“No estoy en mi casa. Tengo un apostamiento policial 24/7 que me limita la vida”, relató Andreína. Pese al miedo, defendió la importancia de denunciar: “Hemos logrado pequeñas victorias. Gracias a las campañas, hemos parado torturas y conseguido atención médica básica para algunos presos”.

Una gran familia de víctimas

En el caso de su hermano Josnars, que sufre secuelas de torturas y ha enfrentado aislamientos de hasta 111 días, una campaña reciente forzó a las autoridades a darle un fin de semana fuera del encierro.

“La denuncia contiene, evita que la situación sea peor”, afirmó.

El Clippve, descrito por Baduel como “una gran familia de víctimas”, nació tras las elecciones de 2024, cuando la represión se intensificó.

“No tenemos color político, solo queremos visibilizar, documentar y articular con todos los sectores”, explicó.

En el primer semestre de 2025, el comité organizó 14 movilizaciones, desafiando el cierre del espacio cívico y el terrorismo de Estado. Su trabajo, liderado en un 90% por mujeres, refleja el coraje de madres, hermanas e hijas que, como dijo Baduel, “asumen por amor la defensa de los suyos”.

Un punto álgido de la entrevista fue la campaña “Canonización sin Presos Políticos”, que busca apoyo de la Iglesia Católica para abrir canales humanitarios, especialmente para los 80 presos en grave estado de salud.

Iniciada en julio en la Nunciatura Apostólica, la campaña se relanzó con fuerza en octubre, con misas y vigilias previstas los domingos 5, 12 y 19, coincidiendo con la canonización de José Gregorio Hernández.

“Pedimos a la gente que se sume con una oración, un retuit o firmando la carta al Papa. Cada gesto cuenta”, instó Baduel.

La conversación también tocó la falta de respuesta de la Defensoría del Pueblo, a la que acusó de complicidad: “Nos dicen que denunciar empeora las cosas, pero son parte del horror”.

Uzcátegui, por su parte, desmintió que las recientes renuncias en la Misión de la ONU sean represalias, atribuyéndolas a una crisis presupuestaria que limita el monitoreo de derechos humanos en Venezuela.