Argentina se enfrenta a una segunda vuelta al mejor estilo chavista
“Estoy segura que quien va a ganar, va a seguir profundizando la relación con Rusia”, dijo la presidenta argentina Cristina Kirchner tras una videoconferencia en la que conversó con su par de Rusia, Vladimir Putin. Eso fue el miércoles 21 de octubre, cuatro días antes de la primera vuelta en las elecciones de su país, en las que finalmente resultaron electos para una histórica segunda vuelta, el oficialista Daniel Scioli y el opositor Mauricio Macri.
La conversación entre los actuales mandatarios duró cerca de 17 minutos y fue transmitida en televisión nacional en el país suramericano, en el marco de la conmemoración del 130° aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas de ambos países.
Entre los anuncios de la videoconferencia, se señaló que el canal de noticias internacional Rusia Today alcanzó 87% de penetración en señal abierta en toda la Argentina. Un canal de televisión de noticias en el que la narrativa central es una versión internacional del estilo venezolano oficial transmitido por televisoras como Telesur o VTV; mismo estilo del discurso chavista en el que, como señaló la presidenta argentina en la transmisión, enfrentaríamos “un mundo que hasta ahora estuvo dividido entre el aceptar lo que dice el más poderoso, o sucumbir”.
La estrecha relación de Argentina con Rusia no es nueva. Incluso en la dictadura de Jorge Rafael Videla, el para entonces Presidente de la extinta URSS, Leonid Brézhnev, había establecido sólidos vínculos económicos y políticos con la dictadura bajo el argumento del enfrentamiento contra un “enemigo común”: Inglaterra y EEUU. Durante el gobierno del décimo segundo presidente de facto, Leopoldo Fortunato Galtieri (1981-1982) la justificación de esta inusual relación entre “socialistas” y una dictadura latinoamericana tuvo su cénit en el marco del conflicto bélico por las Islas Malvinas.
Hoy, la eventual posibilidad de un triunfo opositor coloca a Rusia en posición de defensa respecto de sus relaciones económicas con Argentina, y se ha convertido en uno de los argumentos utilizados por el oficialismo kirchnerista para “alertar” a la población del “peligro” de perder ésta y otras “conquistas” alcanzadas bajo el mandato del oficialista del Frente para la Victoria.
Balotaje con miedo
A 15 días de la elección de segunda vuelta o balotaje entre los candidatos Scioli y Macri, la oposición ha denunciado lo que han denominado algunos periodistas como la “campaña del miedo” por parte del oficialismo.
En la inauguración de la segunda etapa del polo tecnológico en la provincia de Buenos Aires, el día de ayer viernes 6 de noviembre la presidenta Kirchner dijo que no están realizando campaña sucia sino siendo víctima de una “campaña cloaca” y aclaro: “no venimos a decirle señora vote por nosotros. Simplemente mostramos lo que hacemos y recordamos lo que hicieron y dijeron”, e inmediatamente comparó a Macri con el expresidente De La Rua. Dijo estar preocupada que en el año 2015 “alguno que tenga esta visión de este modelo de país llegue a sentarse en el sillón de la casa rosada, porque después salen todos gritando ¡que se vayan todos! y yo no me voy a ir a ninguna parte y voy a estar para recordar que tuvimos la oportunidad de seguir creciendo”, dijo en en tono recriminatorio a los electores.
Efectivamente, Macri ha denunciado una campaña de intimidación al electorado. “Mi hija Antonia me preguntó si era verdad que los huevos Kinder (sorpresa) no iban a tener más sorpresas, y le tuve que decir que no, que no se preocupe”, dijo el candidato del frente Cambiemos, haciendo una referencia humorística a la campaña en la que lo señalan como el enemigo de los “logros” que habrían obtenido las clases populares en Argentina durante el largo mandato de los Kirchner.
Daniel Scioli asegura que recordar lo que han dicho los opositores no es campaña sucia. “Después dicen que queremos instalar la campaña del miedo o campañas sucias. Voy a leer una declaración de Carlos Melconian (miembro del equipo económico de Macri): ‘Ya no se pueden subir más los sueldos y las jubilaciones’. Si ahora en campaña dicen esto, imagínense después gobernando lo que van a hacer”, señaló el oficialista el pasado 3 de noviembre, acusando a su rival Macri de querer entregarle el país al “pasado”.

¿Chavismo argentino?
La estructura discursiva no se diferencia mucho de la campaña desarrollada por el ocficialismo venezolano durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
Recientemente en Efecto Cocuyo, en el tercer #PulsoElectoral6D el director de la encuestadora Delphos, Félix Seijas, explicaba que Hugo Chávez había sustentado “su narrativa en tres factores: lo que te estoy dando ahorita no te lo había dado jamás nadie; solo te lo puedo dar yo; y si yo no estoy, no solo se acaba, también se revierte”.
Este parece ser el discurso dominante en la Argentina electoral de cara al balotaje. La participación de Rusia, país en el que parece también erigirse el mismo modelo discursivo, se evidencia de manera abrumadora en la videoconferencia sostenida entre Putin y Cristina. La actitud de Rusia frente a las elecciones Argentinas sugiere el choque cada vez más abierto entre lo que señalan como “preferencias pro estadounidenses” y los negocios del bloque conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, conocido como el Brics.
“Espero que el nuevo equipo gobernante continúe su política de robustecer la colaboración con Rusia”, dijo Putin a la presidenta argentina en un tono marcadamente ruso. No se refería solo a Scioli en esa videoconferencia, sino a lo que deberá ser según sus intereses, la continuidad de la política económica argentina.

El balotaje será el 22 de noviembre, a 14 días de las elecciones legislativas venezolanas del 6 de diciembre. En una nota publicada el 22 de junio de 2015 por la Agencia Venezolana de Noticias se lee lo siguiente: “Para continuar con la construcción de una patria libre, y seguir por la senda de la inclusión y de la participación protagónica del pueblo en la construcción del socialismo del siglo XXI, frente a la pretensión de la derecha de restaurar el neoliberalismo y volver al modelo de miseria y exclusión de la IV República, es necesario que las fuerzas revolucionarias mantengan la mayoría del Parlamento”.
(Spot de Mauricio Macri)
La similitud retórica es el antecedente inmediato para ambas elecciones. Argentina y Venezuela parecen tener en común la narrativa oficial que para el opositor argentino Mauricio Macri, “no influye en el voto de la gente”. El candidato, sin embargo, cuestionó a su contrincante oficialista por avalar la estrategia electoral del gobernante Frente para la Victoria.
“Me sorprende porque Scioli tenía otros valores, yo creía que era una buena persona, pero lamentablemente se mostró ciento por ciento kirchnerizado, avala y trata de hacerse el distraído”, afirmó el candidato. “Hay una desesperación por no perder el poder”, añadió el postulado del frente opositor Cambiemos.
(Spot de Daniel Scioli)
Macri, con humor y preocupación, se sigue defendiendo en medio de una campaña cada vez más frontal. Aunque las preferencias electorales dieron inicialmente ventaja al candidato oficialista, un sondeo reciente realizado por Polldata señala que Macri lograría el 50.3 por ciento de los votos y Scioli el 39.7, con 5.7 en blanco y 4.3 que aún no se decidide.
En el mismo estudio, el 57.3 de los encuestados “no les resultan creíbles” los señalamientos de Scioli respecto a un supuesto agravamiento de la crisis económica y eliminación de planes sociales de ganar Mauricio Macri la presidencia. El opositor asegura que de ser presidente no le quitará beneficios a nadie. “Al contrario, venimos a dar y a generar oportunidades de trabajo y crecimiento y a poner lo mejor de nosotros para construir una Argentina en desarrollo”, sostiene.
Al igual que en Venezuela, la retórica de Hugo Chávez parece seguir funcionando, al menos electoralmente, pero muestra un cambio claro en las preferencias electorales que describen las encuestas. Las respuestas de los opositores frente a esta retórica sigue siendo la misma, defenderse.
